Efectivos de Gendarmería en la 1-11-14. (DyN)
Efectivos de Gendarmería en la 1-11-14. (DyN)

Las muertes del crimen en la Capital Federal durante lo que va de esta década tienen un recuento: hubo 1212 víctimas de homicidios dolosos en territorio porteño desde 2010 hasta 2016, 147 para ese último año con 246 presuntos victimarios imputados.

La curva, por lo pronto, desciende: 2015 tuvo 175 víctimas, 16% más que 2016. Pero el histórico problema porteño persiste. Dónde y cómo se mata es la cuestión.

Los datos, provenientes de un nuevo estudio del Instituto de Investigaciones del Poder Judicial que depende del Consejo de la Magistratura, son el resultado del análisis de expedientes de la Justicia porteña en sus diversos fueros penales, archivados, en trámite o elevados a juicio. El informe, presentado en la Legislatura este mes, compiló en más de 150 páginas no solo la cantidad de casos sino también los motivos y metodologías de los crímenes porteños. El análisis es por lo menos revelador.

Los números generales son una suerte de esqueleto de la violencia ciudadana. En 59% del total de los 147 homicidios se usaron armas de fuego. 18 mujeres fueron asesinadas en el período analizado. 72% de los casos, 13 sobre 18, fueron enmarcados jurídicamente como femicidios, un aumento del 10% de la aplicación judicial de la figura con respecto a 2015.

En tres de estos casos existió una denuncia por violencia previa, diez ocurrieron en un contexto de violencia familiar y siete de las 13 víctimas, más de la mitad, tenían una relación de pareja con sus victimarios. Cuatro de las víctimas eran de nacionalidad extranjera, tres ciudadanas paraguayas –mujeres de esta comunidad presentaron más de 740 denuncias en la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte durante 2016– y una rusa. Morir apuñaladas es la norma, al contrario de los homicidios generales: un arma blanca fue empleada en el 61% de los casos. Un tercio de los hechos ocurrieron en barrios de emergencia. Casi 40% de las víctimas tenían entre 18 y 25 años

Los números, que se condicen con los incluidos en el informe presentado por la UFEM, el ala de la Procuración dedicada a investigar delitos de violencia de género, contrastan con el descenso general de víctimas femeninas con respecto a 2015, en donde se contabilizaron 31 mujeres asesinadas en general frente a las 18 de 2016.

Gráficos del estudio del Consejo de la Magistratura: sexo de las víctimas y móviles del hecho.
Gráficos del estudio del Consejo de la Magistratura: sexo de las víctimas y móviles del hecho.

Los hombres son la absoluta mayoría entre los acusados de matar: 209 imputados masculinos contra apenas 10 femeninos, con 27 presuntos autores todavía desconocidos. Apenas 17 de los 246 acusados son menores, punibles o no punibles, poco más del 6%. 26% de los victimarios con nacionalidad identificada, 35 individuos, son extranjeros.

Existe, por otra parte, un motivo global que marca a los asesinatos porteños por fuera de los femicidios que el informe contabiliza: riñas, venganzas, discusiones y ajustes de cuentas, los presuntos móviles del 38% del total de las muertes.

Los números generales son una suerte de esqueleto de la violencia ciudadana. En 59% del total de los 147 homicidios se usaron armas de fuego. 18 mujeres fueron asesinadas en el período analizado. 72% de los casos, 13 sobre 18, fueron enmarcados jurídicamente como femicidios, un aumento del 10% de la aplicación judicial de la figura con respecto a 2015.

Existe, también, un territorio colectivo para la mayor cantidad de los casos: la villa. La tendencia histórica continúa. 67 de los 147 homicidios de la Ciudad, más del 45% correspondieron a asentamientos.

Tal como en años anteriores, los barrios 1-11-14 en Flores, 31 y 31 bis en Retiro y la 21-24 en Barracas, que contiene a la villa Zavaleta, registraron la mayor cantidad de víctimas. 21 casos correspondieron a Flores, 15 a Retiro y 13 a Barracas.

El 85% de las víctimas eran residentes de las mismas villas, en 48% de los casos existía un vínculo entre víctima y victimario: en 39% de los expedientes existía un conflicto previo. Barrios como la villa Rodrigo Bueno y la 20 de Lugano tienen números mínimos: apenas un expediente cada uno.

Playón Este de la Villa 31 (Adrián Escandar)
Playón Este de la Villa 31 (Adrián Escandar)

La amplia mayoría de las víctimas de los asentamientos son masculinas: 91%. También son argentinos: 64% de nacionales. La riña o la venganza son el principal móvil por lejos: 46,27% de los casos, el robo, en un segundo lugar, llega al 17,9%, unas 12 víctimas. El histórico signo narco que marcó los conflictos entre bandas peruanas y paraguayas en los tres principales asentamientos ya no es la principal causa de muerte: solo 25% de los 67 casos involucraron a drogas según el estudio del Consejo de la Magistratura.

La Villa 31-31 bis, que registró 8 homicidios en 40 días en el verano de 2015-2016, tiene la mayor tasa de muertes por riñas o venganzas, un 53% de su total contra, por ejemplo, 39% en la 21-24/Zavaleta. El uso del cuchillo es mayor en Retiro. 40% de las muertes fueron causadas por herida de arma blanca contra, por ejemplo, apenas un 8% en el asentamiento de Barracas.

División del total de homicidios por zona.
División del total de homicidios por zona.

A nivel general, tanto en barrios de emergencia como zonas urbanizadas, el móvil de venganza supera ampliamente los asesinatos tras una discusión con el 67% del total.

Con respecto a las 27 víctimas de homicidios en contexto de robo, solo tres fueron mujeres. Los adultos de 36 a 50 años son los principales blancos, un 37%. Los arrebatos en la vía pública son la principal causa, 41%, contra 22% ocurrido durante un robo de autos y un mismo porcentaje para robo en domicilios. El 67% de todas las muertes ocurrió tras una resistencia de la víctima.

De vuelta a la problemática en villas, la baja interanual debería representar un signo alentador. No es así, al menos no en el desarrollo histórico de las estadístísticas.

En 2014, la Ciudad tuvo su récord de homicidios dolosos en los últimos seis años, 198 casos. 85 de ellos ocurrieron en villas, un 42,9%. Hoy, con 51 asesinatos menos, tres años después, el porcentaje del total de muertes violentas que le corresponde a asentamientos es todavía mayor, un 47% de todos los crímenes porteños.