
A casi tres meses del último Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas, una parte de las más de 700 mil personas que participaron del operativo ese día continúan sin cobrar los 6 mil pesos que ofrecía el Gobierno por las tareas como voluntario.
A pesar de que el 15 de julio el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) informó que la Tesorería General de la Nación ya había transferido el dinero faltante a las cuentas bancarias que el organismo tiene en el Banco Nación, el dinero sigue sin aparecer y las redes sociales se inundaron con reclamos.
En las cuentas oficiales de Instagram y Twitter del INDEC abundan las historias de censistas que se sienten defraudados porque cumplieron con su trabajo en tiempo y forma y desde el Estado solo reciben mails con evasivas.
“¿Cuándo piensan pagar? Hoy supuestamente es el día plazo donde se termina de hacer el pago del censo”, escribió la usuaria @flor_Rz el 27 de julio. “¿Para qué mandaron ese email vende humo hace como un mes? El 26/7 respondieron mi reclamo diciendo que la plata estaba y que iba a llegar en los próximos días.. ya estamos en agosto y NADA”, se indignó la joven.

Por su parte, Facundo Leyton se expresó de manera similar: “Eso es lo que no entiendo, te mandan un mensaje diciendo que está la plata pero la plata no está”.
Bajo los hashtags #paguenaloscensistas, #indecnopaga y #paguenelcenso los damnificados no solo exigen el dinero adeudado sino que pretenden una recomposición ante la escalada inflación que, según en el propio INDEC, sólo en el mes de julio fue del 7,4%. Se trata de la cifra más alta en los últimos 20 años.

“Somos muchos que aún estamos sin cobrar un peso! Ya la plata no vale ni la mitad de lo que era”, se lamentó May Barrionuevo ya que cuando particpió del censo el dólar valía aproximadamente $220 y hoy roza los $300.
Al respecto, Fran Pavetti opinó que el 18 de mayo, día del censo, “la Canasta Básica estaba $80 mil” y que cuando empezaron a pagar “ya estaba en $190 mil”. Y agregó: “Pasó a ser un vuelto más con el que no se puede hacer casi nada. Hacerle favores a este país no es el problema, porque uno ama a su Patria. Hacerle el favor a los políticos inoperantes que nos gobiernan es la cuestión por la que uno no quiere hacer más nada para la grandeza de la Argentina”.

La usuaria @GnsHope, en tanto, fue una de las que participó del censo rural, motivada por la remuneración que debía recibir ya que era superior a la de un censista de ciudad. “¿Para cuando el pago del censo?? No piensan dar respuesta. Encima los que hicimos el censo rural y nos tienen que pagar en dos veces; ¿esperamos hasta Navidad o que?”, escribió con sarcasmo.

Marti Reynoso tiene 26 años, es Técnica en Turismo y vive en Villa Rumipal, en el departamento cordobés de Calamuchita. Asegura que lleva casi 3 meses mandando mails y llamando por teléfono y el pago no se concreta. “Tres meses pasaron que no nos pagan !!! No hay un medio para realizar reclamos . El teléfono que está en la página suena suena y suena y nadie responde. No hay una fecha de cobro. Nosotros ese día trabajamos porque a muchos nos hacía falta el dinero. Tres meses, sin noticias. Una vergüenza total”, se quejó. Y luego comparó su situación con la de los beneficiarios de planes sociales: “A los planeros les pagan en fecha y tiempo. Nosotros que ese día trabajamos estamos hace 3 meses esperando”.
Si bien Agus Pereyra, también de 26 años, no tuvo inconvenientes en cobrar, su mamá y su hermana no corrieron la misma suerte. “Yo no soy planera y cobré. Mi mamá y mi hermana también trabajaron y aún no les pagaron. Una desorganización total y el mail lo único que te dice es que sigas esperando. Unas 5 veces ya van reclamando. Tu jefe de radio tiene que reclamar y a su vez te pide a vos que reclames por un mail que te pasa ella”, le aconsejó a Marti Reynoso.

Lo lamentable de esta situación es que hay personas, como Gustavo Ayala que necesitan ese dinero para comprar medicamentos. “Quisiera preguntarle cuándo nos van a pagar a los censistas. Necesito comprar medicación oncológica. Les pido por favor, también si mis datos están bien registrados, apellido y nombre, Cuil, CBU”, tuiteó en la cuenta oficial del INDEC a la espera de una respuesta que aún no llegó.
Días atrás, Ayala también filmó un video para viralizar su situación: “Buen día señores responsables del INDEC y del Censo 2022. Mi nombre es Gustavo Ayala, de 52 años. Quisiera saber cuándo nos van a pagar a los censitas. Soy una persona con un problema oncológico y necesito comprar medicación todos lo meses y dependo de ese dinero este mes en particular. Hace 70 días que estamos esperando. Ojalá se apiaden de mí y de todos los censistas”.

Instagram y Twitter no solo sirven para hacer catarsis. También funcionan como redes colaborativas donde los usuarios cuentan se ayudan entre ellos e intercambian información de cómo hacer para continuar con el reclamo.
SEGUIR LEYENDO:
Últimas Noticias
Robó en Lomas de Zamora y la Policía lo persiguió hasta Lanús: chocó con una moto y una mujer lucha por su vida
Otro hombre resultó herido al ser embestido por el delincuente, pero recibió el alta a las pocas horas del hecho

Cuando la contaminación mata: el homenaje a Berta Cáceres y la historia del femicidio ambiental más emblemático de América Latina
La líder feminista hondureña fue asesinada hace diez años, luego de que se opusiera a la construcción de una represa que iba a contaminar el río Gualcarque. Se constató que la empresa pagó a los sicarios que la acribillaron

Un hombre mató a su hijo adolescente de una puñalada tras una pelea en Santiago del Estero
El homicida intentó escapar pero fue agredido por vecinos y detenido por la Policía. Hay un hijastro herido, en circunstancias que aún se investigan

Detectaron un brote de influenza aviar en Córdoba
Córdoba registró casos del virus en una granja productora de huevos y Senasa activó el protocolo sanitario

Empleo joven en Argentina: entre la informalidad, las brechas educativas, la urgencia de conectar oportunidades y un caso de éxito
Las cifras son alarmantes: la desocupación de jóvenes entre 18 a 24 años ronda el 19% y casi siete de cada diez trabajan en condiciones informales. Las dificultades para ingresar al mercado laboral, la tarea de la Fundación EMPUJAR para tender ese puente y la historia de Nahir Ledezma, que permite bajar los números a un cambio real

