
La Confitería del Molino volvió a abrir sus puertas y 8 mil personas recorrieron algunas de las zonas que ya fueron restauradas. Tras el éxito de la reapertura, la Comisión que administra el histórico edificio invitó a la comunidad a donar objetos que tengan relación con su pasado, los que serán exhibidos en el futuro museo que se instalará allí.
Desde objetos encontrados en los subsuelos hasta uniformes y máquinas para la elaboración de productos, fueron algunos de los elementos que se observaron por primera vez en la reapertura del histórico edificio.
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Luego de 25 años se vivió una jornada exitosa debido al gran interés de la comunidad por conocer el edificio con pisos de mármol y una gran cantidad de elementos que fueron restaurados y recuperados, como maderas, vitrales y bronces. En el lugar no pudieron faltar extrabajadores que, emocionados, recordaron distintas anécdotas e incluso llevaron algunos objetos de cuando pasaban sus días en la confitería.
Por eso, la Comisión bicameral del Edificio del Molino que trabajó en su restauración y puesta en valor desde el 2018, invitó a la comunidad a seguir donando objetos históricos que hayan sido parte de la confitería para que formen parte del Museo que se implementará en el edificio.
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La coordinadora del equipo de Arqueología, Sandra Guillermo destacó que “seguimos recibiendo donaciones todo el tiempo”. De hecho, indicó que durante la reapertura varias personas acudieron con fotos u objetos que deseaban donar. “Como está garantizado que va a haber un museo de sitio con muestras temporales y permanentes van a estar siempre a la vista”, destacó.
En los tres subsuelos de la confitería, los cinco pisos del edificio y la azotea se encontraron diversos elementos que fueron restaurados para su exposición. Por eso, Guillermo remarcó que consistió en un “desafío” armar una metodología de investigación “nueva” para analizar cada objeto hallado.
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Dada la importancia de cada uno de los elementos encontrados, la investigadora indicó que se intenta que los mismos sean incluidos en la ley de arqueología “para que los consideren como restos arqueológicos y que no queden fuera, porque en la Argentina lo arqueológico es todo elemento material hecho por el hombre 100 años para atrás que haya dejado un vestigio”, detalló a Télam.
Entre los objetos hallados se encuentra el montacarga que fue puesto en funcionamiento y que era usado para subir platos desde el primer subsuelo donde estaba la cocina. A su vez, una mujer que trabajó en la confitería donó ocho uniformes de verano e invierno. Entre los distintos elementos que despiertan la nostalgia de quienes solían asistir al lugar, el más antiguo que se encontró es una botella de ginebra hecha en gres.
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Desde la Comisión bicameral del Edificio del Molino indicaron que para la donación de objetos o aporte de datos para el equipo de arqueología, se pueden contactar por medio del sitio web www.delmolino.gob.ar o enviar un mail a info@delmolino.com.ar en ese sentido, la investigadora destacó la posibilidad de que haya personas que fueron testigo del edificio a quiénes se les puede preguntar detalles y lograr así una restauración acorde.
La confitería se encuentra en la esquina de Rivadavia y Callao desde el 28 de febrero de 1905. Pero el actual edificio -obra del arquitecto italiano Francesco Terenzio Gianotti- fue inaugurado el 9 de julio de 1916, para el Centenario de la Independencia.
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Luego de estar cerrado por un largo plazo, el inmueble fue declarado “de utilidad pública y sujeto a expropiación por su valor histórico y cultural”. Eso permitió su puesta en valor, a cargo la oficina de Patrimonio Cultural del Congreso de la Nación y la Comisión Administradora Edificio del Molino.
A lo largo de su historia, el edificio recibió una gran cantidad de personalidades del país. Entre los que acostumbraban a ir se encuentran Perón, Gardel, Troilo, Illía, Borges y Libertad Lamarque entre otros.
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Tras la finalización de las obras de infraestructura, actualmente se trabaja en la instalación eléctrica troncal de agua y cloacas, como así también, detalles de vitrinas “como la ornamentación de bronce y los espejos biselados, que estarán listos en seis meses”, detalló Nazarena Aparicio una de las arquitectas que trabajo en el edificio. Una vez que se finalicen las obras sanitarias, se llamará a licitación para los espacios gastronómicos.
La alta demanda para visitar el lugar llevó a que la comisión del edificio decidiera abrir una fecha. La próxima visita será el 21 de julio y los interesados deberán anotarse desde el 18 de julio a las 12 horas en el sitio web de la confitería: www.delmolino.gob.ar
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