Es docente de Educación Especial, no le pagan desde mayo y ahora hace changas para vivir

Daniel Alfaro tiene 40 años y dejó la albañilería para dedicarse a la docencia. Se recibió en diciembre pasado y en febrero de este año empezó a trabajar como profesor suplente en la Escuela Nº 515 de Comodoro Rivadavia. El lunes fue cesanteado por el Gobierno de Chubut

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Como suele hacerlo varias veces en el día, el lunes pasado el docente Daniel Alfaro (40) aprovechó un momento libre para navegar por las redes sociales y ver las últimas noticias en su provincia, Chubut. Abrió Twitter y lo primero con lo que se encontró lo dejó helado: se enteró de que se había quedado sin trabajo. A través de una resolución del Ministerio de Educación, el Gobierno chubutense anunció ese día que había desvinculado a los profesores suplentes, reemplazantes y provisorios. La medida, como sucede con Daniel, afecta a los casos donde ya se haya reintegrado el interino o titular.

“Enseguida me comuniqué con la escuela –contó Daniel en diálogo con Infobae–. Ellos me dijeron que aún no podían informar nada de forma oficial. Recién al otro día me llamó la directora y me lo notificó. Por ahí por el contexto que vemos en la provincia uno va imaginando estas posibilidades. Pero es doloroso por todo el esfuerzo que en particular le dediqué y por el vinculo que había formado con los alumnos y sus familias. Fue difícil tener que decirle que uno se va”.

Hasta comienzos de esta semana, Daniel dictaba clases a chicos ciegos y disminuidos visuales en la Escuela Especial Nº 515 de Comodoro Rivadavia. Fue su primera experiencia como docente, una profesión que siempre le atrajo. Después de muchos años trabajando como albañil, comenzó a estudiar para convertirse en profesor en 2016. “Había hecho tres años de profesorado de matemática pero tuve que dejar por cuestiones personales. Con el tiempo también fui preceptor”, recordó. A fines del año pasado, se recibió como docente de Educación Especial con Orientación en Ciegos y Discapacidades Visuales. Y en febrero último había comenzado a trabajar en la 515.

La Escuela Especial Nº 515 para alumnos ciegos y disminuidos visuales
La Escuela Especial Nº 515 para alumnos ciegos y disminuidos visuales

El cese de las suplencias se firmó el 10 de septiembre. La resolución dejó sin efecto otra dictada en marzo pasado, al comenzar la pandemia, que establecía la continuidad laboral a los suplentes. Esa medida había sido de carácter transitoria y excepcional y finalmente terminó extendiéndose por seis meses.

La ministra de Educación de Chubut, Florencia Perata, explicó a medios locales que la intención de dar marcha atrás con esa iniciativa es “evitar la doble y hasta triple erogación por un mismo cargo”. La funcionaria aseguró que, en algunos casos, por un cargo la provincia venía pagando hasta tres sueldos.

"Dado el regreso a sus cargos de los docentes titulares o interinos que estaban de licencia con o sin goce de haberes, la situación llevó a incurrir al Ministerio de Educación, en el marco de la emergencia económica, en una doble y en algunos casos triple erogación de fondos por un mismo cargo, generando un gasto excesivo muy difícil de afrontar”, explicaron desde cartera de Educación en un comunicado.

Según indicó la ministra Perata, el cese de suplencias afecta a 340 docentes de primaria y nivel inicial, “aunque de ellos la mitad tiene otro cargo, por lo que no todos quedan en una situación límite”, aclaró.

Diferentes son las estimaciones de la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut (ATECH), que calculó que “más de mil docentes perderán su trabajo o verán disminuida su fuente laboral en cantidad de horas”. La organización rechazó la disposición e impulsó movilizaciones para ayer en varios puntos de la provincia para manifestarse en contra. La más importante tuvo lugar en la sede del Ministerio de Educación, en Rawson.

La resolución fue firmada el 10 de septiembre
La resolución fue firmada el 10 de septiembre

Lo concreto es que para Daniel y su familia, la resolución gubernamental fue un golpe que los pone en una posición apremiante. Su esposa, con quien tienen una hija de 12 años, también es docente y, al igual que él, ahora se quedó sin trabajo, ya que venía ejerciendo del mismo modo, en calidad de suplente. Además, su situación ya era complicada porque, asegura el hombre, le adeudan varios meses de salarios: “El último sueldo que recibí fue el de mayo. Tampoco cobré el aguinaldo”.

En este contexto, la pareja tuvo que rebuscárselas para generar ingresos y pagar el alquiler y los gastos diarios. Así, Daniel decidió regresar a su antiguo oficio, incluso mientras aún continuaba dando clases: “Las cuestiones de la vida me hicieron volver a tomar la cuchara y el fratacho”. Hoy en día se dedica a hacer changas: se ofrece para la colocación de cerámicos, ventanas, puertas, rejas o cesto de basura; para la reparación de paredes, para hacer revoques y para trabajos generales de pintura, entre otros arreglos y mantenimientos.

El docente sabe que hasta el año que viene debe arreglársela de esa manera, lidiando además con las dificultades derivadas de las restricciones impuestas por la pandemia. No tiene otra alternativa: “Hay muchos docentes que tienen mas de un cargo y ahora vuelven a su otro trabajo. No es mi caso”.

El lunes el Gobierno provincial también informó la cobertura de vacantes a través de las áreas de designaciones. En el caso de Daniel esto no es de mucha ayuda, debido a que en la Educación Especial el panorama es mucho más complejo y los puestos de trabajo escasean. “Los jardines, las escuelas y los equipos interdisciplinarios no están funcionando. Además en la última reunión que tuvimos con el equipo directivo nos habían planteado que en caso de dar de baja los cargos, no habrá altas”. De tal manera, no espera volver a estar al frente de una clase hasta el próximo ciclo lectivo.

Tras cuatro años de estudios, Daniel se recibió en diciembre pasado
Tras cuatro años de estudios, Daniel se recibió en diciembre pasado

Para Daniel, su primer año como docente no fue como lo esperaba. Lamenta que se termine de esta manera aunque rescata lo positivo: “La práctica me permitió aplicar muchas cuestiones relacionadas a la tecnología que desconocía, como para adaptar los materiales digitales, las fotos, los PDF, para sean accesibles y para que el lector pueda reconocerlo. En eso la evaluación es positiva. Y es satisfactorio cuando notás que el estudiante toma los conocimientos que uno les brinda”.

El otro punto gratificante fue el lazo que generó con los alumnos y sus familias. “En este contexto mi disponibilidad siempre fue full time. Podían llamarme a cualquier hora que estaba para ayudar. Se fue dando así y no tiene que ver solo con lo educativo sino también con lo emocional, con lo psicológico, porque el encierro puede afectar a los chicos. El vínculo que se formó fue muy fuerte. Tanto que cuando les dije que ya no iba a continuar, varios familiares me dieron la posibilidad de pagarme ellos por su cuenta. Eso significa que algo bien se hizo”.

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