
La Municipalidad de Pilar y el Organismo para el Desarrollo Sostenible (OPDS) clausuraron este domingo una de las centrales termoeléctricas instaladas en ese distrito por los altos niveles de ruido que genera. Las autoridades comenzaron con el monitoreo ambiental hace varios meses cuando un grupo de vecinos denunció los altos niveles sonoros que producen las plantas generadoras de energía eléctrica.
“El municipio y OPDS dieron clausura a la termoeléctrica Araucaria ubicada en la localidad de Villa Rosa. La medida se concretó luego de una serie de operativos de inspección realizados por autoridades municipales y provinciales”, indicaron las autoridades a Infobae mediante un comunicado.
“Desde principio de año se viene trabajando en operativos en los que participa la municipalidad de Pilar, la autoridad del agua de la Provincia (ADA) y la OPDS. Los mismos vecinos también permitieron el ingreso a sus hogares para medir el impacto acústico de las industrias. Las mediciones se realizaron con el mayor rigor técnico y de acuerdo con las normativas vigentes”, detallaron oficialmente.
Sin embargo, esta no es la primera clausura. Ni, al parecer, será la última. La polémica por la instalación de dos centrales termoeléctricas, la clausurada y la otra APR que están una al lado de la otra, son foco de protestas vecinales desde hace tres años incluso antes de su puesta en marcha. En marzo del año pasado ambas instalaciones fueron clausuradas por el mismo motivo, el alto nivel de ruido que genera su operación. Aunque APR sigue en marcha, autoridades pilarenses indicaron a Infobae que está siendo monitoreada con el mismo procedimiento.
Matheu II y Matheu III son dos de las 20 centrales térmicas que el Ministerio de Energía licitó y adjudicó en distintas ciudades del país durante la gestión de Mauricio Macri y que suman 2800 MW de generación eléctrica a todo el sistema interconectado. Las instalaciones están en la ruta provincial 25 y la calle Alborada. Entre las dos, tienen una potencia de 500 MW, y están catalogadas como industrias categoría 3, peligrosas desde el punto de vista ambiental.

“Desde las termoeléctricas al pueblo de Matheu hay 250 metros, a Los Pilares unos 400, a Campo Chico unos 750, a Campo Grande unos 950, a Pradera unos 1.000 metros, al Barrio Saint Matthews unos 1680 metros y al Colegio Saint Matthews 2230 metros. En el radio de 1500-2500 metros se ubica el country Lagartos, y en el radio de 2.500 a 4.000 metros quedan aún más urbanizaciones incluyendo La Lomada, Ayres, Highland y Farm Club”, explican los vecinos en una de las presentaciones que se hicieron ante la justicia.
“Nos cuesta dormir porque el ruido y las vibraciones no cesan. Padecemos de momentos de ansiedad, angustia extrema que aumenta cada vez que un funcionario nos da la espalda y no ofrece una solución efectiva a este gravísimo problema, hoy conocido y sufrido por todos. Terminamos nuestros días aturdidos, con los oidos con zumbidos y con dolores de cabeza gracias a los fuertes ruidos dentro de nuestros hogares por causa de estas termoeléctricas que funcionan con total irregularidad. Nuestros hogares se convirtieron en nuestras cárceles”, expresaron los vecinos en una de las cartas que busca adhesiones en la plataforma Change.org.
“Elegimos vivir alejados del ruido. Elegimos una zona abierta en la naturaleza donde criar a nuestros hijos, donde un día normal el ruido era nomás de 35.5 decibeles. Hoy nuestra vida es otra. Nuestra vida se convirtió en un infierno. Algunos decidieron dejar sus casas e ir a vivir con familiares”, agregan.
Sin embargo, según los vecinos denuncian, el ruido generado por las compañías no sólo afecta el horario diurno, sino que estas también prenden las turbinas en horas de la noche y llegan a superar los 107 dB (decibeles) durante algunos segundos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el oído humano puede tolerar 55 dB sin ningún daño a su salud y en horarios de descanso el umbral no debería superar los 40dB. Dependiendo del tiempo de exposición, ruidos mayores a los 60 dB ya pueden provocar malestares físicos y en 102 dB se acerca al umbral del dolor.

Entre las dos termoeléctricas se genera una potencia de 470 MW (megavatios), y están catalogadas como industrias categoría 3, peligrosas desde el punto de vista ambiental. Andrés Nápoli, abogado ambientalista y director ejecutivo de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), explicó antes de la puesta en marcha los principales riesgos: “El impacto de las termoeléctricas depende del tamaño. Las que están en Pilar son grandes y el primer impacto que hay que evaluar es el de las emisiones de material particulado, de dióxido de azufre y de todos los gases de efecto invernadero”.
Hoy el intendente de Pilar Federico Achával expresó: “Quiero destacar el trabajo responsable y profesional de la provincia de Buenos Aires y OPDS en todo el procedimiento que se llevó adelante”. De la misma manera, el jefe comunal afirmó que “junto a la provincia y al intendente de Escobar Ariel Sujarchuk seguimos trabajando para buscar todos los días lo mejor para nuestros vecinos”.
Cabe recordar que desde Escobar siempre había existido una posición contraria a la instalación de las termoeléctricas, por su cercanía con su territorio (están a metros del límite entre Villa Rosa y la localidad de Matheu).
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