Un activista por la reducción de la natalidad advierte: “En 30 años necesitaremos los recursos de tres planetas Tierra para vivir”

Alistair Currie es el vocero de Population Matters, una ONG británica que aboga porque las familias de todo el mundo tengan, en promedio, "medio hijo menos" para llegar al año 2100 con menos habitantes que en la actualidad. En una entrevista con Infobae en el marco del Día Mundial de la Población (que se conmemorará el próximo 11 de julio), dijo que con recursos aún más limitados, sería improbable enfrentar una pandemia como la actual de coronavirus en el 2050

Alistair Currie, vocero de Population Matters
Alistair Currie, vocero de Population Matters

La humanidad tardó 200.000 años en llegar a mil millones de habitantes en el planeta tierra. En los 200 años siguientes, hasta llegar a hoy, sumó 6 mil millones más. Hoy la población mundial es de alrededor de 7,7 mil millones de personas. Para el año 2100 se espera que crezca hasta los 10.9 mil millones. El 11 de julio se conmemora el Día Mundial de la Población (la fecha fue elegida porque ese día de 1987 la humanidad llegó a los 5 mil millones), y la ONG británica Population Matters trabaja activamente para concientizar sobre la falta de sostenibilidad planetaria que ese crecimiento casi malthusiano trae aparejado. Thomas Malthus, cientifico inglés considerado el primer demógrafo, promulgó en 1798 que mientras la población crecía en forma exponencial o geométrica, los recursos lo hacían en forma aritmética, a un ritmo mucho menor.

Infobae habló con Alistair Currie, el vocero de esa organización, sobre la propuesta que tienen para aplanar esa curva de crecimiento, según el término en boga que instaló la pandemia de coronavirus. Los cálculos que hacen están basados en proyecciones de las Naciones Unidas. Ellos indican que si en promedio todas las familias tuvieran un hijo menos de lo previsto (o “medio niño por familia”), habría 20 mil millones de personas menos para 2050, y la población que llegaría al 2100 sería menor a la actual. Pero que si no se toman medidas, “de necesitar 1,7 planetas Tierra como en la actualidad para ser realmente sustentables, dentro de 30 años necesitaremos 3″.

Alistair, que tiene sólo un hijo de nueve años, es enfermero de profesión, y un veterano activista que en los últimos 20 años se involucró en distintas causas: estuvo en PETA UK, Cruelty Free International y Free Tibet. Después de llevar adelante campañas por los derechos humanos y animales, respondió a un anuncio de trabajo en busca de un activista "acostumbrado a problemas difíciles" y hace cuatro años se unió a Population Matters.

Él cuenta que la ONG “fue creada en 1991 por un pequeño grupo de personas en el Reino Unido preocupado por el impacto del crecimiento de la población en los recursos del planeta, el medio ambiente y la calidad de vida de las personas; en aquel entonces, la población mundial era de aproximadamente 5.400 millones, casi 2.500 millones menos de lo que es hoy. Durante bastante tiempo funcionó principalmente investigando y produciendo artículos, pero en los últimos diez años nos hemos centrado mucho más en la campaña”.

El video de Population Matters donde advierten sobre el riesgo de la superpoblación mundial


Esas campañas que promueven van en un sentido preciso: “la elección de tener familias más pequeñas, lo que significa informar a las personas sobre los beneficios y, lo que es más importante, garantizar que todos sean libres de tomar la decisión. No podemos resolver los múltiples y profundos problemas que enfrentamos si seguimos agregando más personas que consumen más cosas al mundo. Nuestro entorno natural está en un punto de ruptura y simplemente no podrá satisfacer nuestras necesidades durante mucho más tiempo. Si detenemos el crecimiento de nuestra población y controlamos nuestro consumo, podemos volver a un equilibrio adecuado con nuestro planeta y la naturaleza y los humanos pueden florecer”.

-Ustedes calculan que para el 2050 el mundo estará habitado por 9.7 mil millones de personas. ¿Cómo imaginan que será la vida para ellos?

-De hecho, esa es la proyección de la ONU. En general, a menos que reparemos en nuestra población y consumo, la vida será mucho más dura. Como de costumbre, quienes estén en mejor posición, estarán a salvo de algunos de los peores efectos, pero para aquellos que ya encuentran la vida difícil, será más difícil aún. Menos agua y alimentos en el nivel más básico, los recursos se vuelven más caros e inaccesibles, aumenta el conflicto sobre ellos y todo será más frágil. ¿Seremos lo suficientemente fuertes a nivel mundial para resistir otra pandemia de coronavirus en 2050, por ejemplo? Parece muy improbable. Teniendo en cuenta que nuestra actual crisis de biodiversidad continúa sin control, podría ser mucho peor: si perdemos los insectos polinizadores a las tasas que tenemos actualmente, entonces la producción de alimentos podría simplemente colapsar.

-¿El planeta está al límite?

-Teniendo en cuenta que es casi imposible mantener el cambio climático por debajo de 1.5 grados y un millón de especies están en riesgo de extinción, tendríamos que decir que sí. Si observamos el estado de nuestros océanos, arrecifes de coral y luego la desertificación, la erosión del suelo y el estrés hídrico, veremos que queda muy poco en el sistema. Si lee los principales informes ambientales como lo hago yo por ser parte de mi trabajo, siguen apareciendo dos palabras: “catastrófica” y “transformación”. Si no hacemos cambios realmente profundos nos enfrentamos al desastre.

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-¿Qué estadísticas manejan ustedes que sostengan su posición?

-En cuanto a la población, trabajamos con las proyecciones de las Naciones Unidas. Hay un margen de error en aquellos en ambas direcciones, pero sin un cambio significativo, estamos viendo miles de millones más como mínimo. Los que han escuchado que el crecimiento de la población terminará pronto están mal informados. La ONU dice que solo hay una posibilidad entre cuatro de que eso ocurra para fines de este siglo, dentro de 80 años.

-Todos los países contribuyen de la misma manera a esa saturación de los recursos?

-Absolutamente no, y ese es un punto muy importante. En las partes más ricas del mundo, tendemos a tener los tamaños familiares más bajos, pero eso no significa que no tengamos un problema de población, debido al impacto desproporcionado que tenemos en la Tierra. Según la Global Footprint Network, necesitaríamos cinco Tierras si todos vivieran como lo hace el estadounidense promedio. Mientras tanto, alguien en el Reino Unido es responsable de 50 veces las emisiones de CO2 (dióxido de carbono) de alguien en Nigeria. Eso significa que si nace una persona británica menos, eso es más beneficioso en términos climáticos que 50 nigerianos menos. En la parte más rica del mundo debemos reducir nuestro consumo e impacto por persona, pero reducir el número de consumidores es otra forma efectiva y permanente de reducir el consumo. Y mientras menos personas ricas consuman recursos, más habrá a medida que los países salgan de la pobreza y comiencen a consumir más y tengan un mayor impacto.

-Argentina es un ejemplo de vastas extensiones donde hay poca densidad poblacional y una mega ciudad donde se concentran un tercio de su población. ¿Cuál es el riesgo de este desbalance?

-La dinámica de cada país es diferente, y no reclamamos ninguna experiencia con respecto a lo que está sucediendo en Argentina. Sin embargo, lo que sabemos es que los cambios rápidos en la población son difíciles de manejar para los países y las sociedades, y si mucha gente se siente atraída por las ciudades, o una ciudad, y agota las áreas rurales, la despoblación allí puede tener un impacto realmente negativo. Por otro lado, es muy difícil proporcionar la infraestructura social y física necesaria para acomodar grandes números: desde servicios de salud hasta vivienda, transporte, la competencia por los recursos no es buena para la calidad de vida de nadie.

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-¿Tiene alguna propuesta al respecto?

-Al igual que con cualquier otro país, y el planeta en su conjunto, lograr una población estable a través de medidas positivas y de empoderamiento, hace que sea más fácil resolver casi cualquier problema que se tenga. La urbanización está creciendo en todo el planeta, y aunque eso no es del todo malo, querés que sea algo que la gente elija y que suceda de una manera planificada y sostenible. Si la pobreza o la falta de recursos y oportunidades lo están impulsando, eso empeorará los problemas.

-Antes habló de la pandemia de coronavirus. ¿Relacionan a la superpoblación con lo que estamos viviendo?

-Hay muchos factores involucrados en esta pandemia, pero el crecimiento de la población está causando deforestación y llevando a las personas y a nuestros animales domésticos a lugares a los que nunca fuimos antes, exponiéndonos a patógenos como los coronavirus que nunca antes habíamos encontrado. Eso plantea una gran amenaza y es algo que los científicos han estado destacando durante algún tiempo. Si dejamos los entornos naturales existentes libres de interferencias humanas, eso es bueno para nosotros, así como para los animales y plantas que viven en ellos.

-¿Cuál es su propuesta para hacer sostenible esa cantidad de personas?

-Hay una fórmula probada para reducir el crecimiento de la población: sacar a las personas de la pobreza; empoderar a mujeres y niñas; educación de alta calidad para todos; asegurar que las personas puedan acceder a la planificación familiar y que sean libres de usarla; y alentar positivamente la opción de tener una familia más pequeña una vez que las personas puedan hacerlo. Países como Tailandia y Bangladesh han aplicado esa fórmula y han tenido un éxito sorprendente en la reducción de las tasas de natalidad, a pesar de que pueden no haber alcanzado los niveles de prosperidad que vemos en el la parte norte del mundo y, en el caso de Bangladesh, todavía están muy lejos. Estas son acciones positivas y empoderadoras son las que mejoran la vida de las personas y por las cuales existe un gran deseo. Necesitamos realmente invertir en ellos como comunidad global. También es importante reconocer que no necesitamos grandes cambios para tener un efecto positivo en la población. Si, en promedio, todas las demás familias tuvieran solo un hijo menos de lo previsto, habría 20 mil millones de personas menos para 2050 y nuestra población sería menor de lo que es hoy en día en 2100. Pequeños cambios cosechan ganancias masivas.

-¿Hay otra opción que no implique el control de la natalidad para lograr la sostenibilidad?

-No a largo plazo. Debemos hacer muchas cosas para abordar las formas insostenibles en que vivimos en este momento, y nadie debería creer que acabar con el crecimiento de la población es la única. Una población sostenible significa el equilibrio correcto entre cuantos de nosotros hay y cómo vivimos. Si vivimos de manera más sostenible, el planeta puede sostenernos más. Pero a largo plazo, simplemente no puede seguir agregando personas en un planeta finito sin consumir sus recursos y destruir su capacidad para reponerlos.

Alistair Currie junto a Robin  Maynard, director de Population Matters. Detrás, el globo Big Baby, que utilizan en sus campañas para alertar por el creciente consumo de dióxido de carbono (CO2) por la superpoblación
Alistair Currie junto a Robin Maynard, director de Population Matters. Detrás, el globo Big Baby, que utilizan en sus campañas para alertar por el creciente consumo de dióxido de carbono (CO2) por la superpoblación

-¿Cree que los avances tecnológicos en el sector energético pueden reemplazar el control de la natalidad como una estrategia sostenible?

-Las soluciones tecnológicas serán vitales para nuestro futuro, especialmente en lo que respecta al cambio climático. Pero en este momento no pueden detenerlo y sería una locura confiar en la esperanza de que alguna tecnología aún no descubierta o no desarrollada nos arregle las cosas. El año pasado, la Administración de Información Energética de los Estados Unidos dijo: “El impulso detrás de las tecnologías de energía limpia no es suficiente para compensar los efectos de una economía global en expansión y una población en crecimiento”. Eso realmente lo resume: cuantos más personas hay, más tiene que ofrecer la tecnología. Con menos de nosotros y menos demanda, la tecnología no tiene que trabajar tan duro.

-¿Cómo combinas la idea de libertad individual, que es uno de los grandes ejes del mundo occidental, con limitar el número de hijos que una familia puede tener?

-No debes limitar el número de niños que una familia deba tener, decidir qué tan grande va a ser tu familia es un derecho humano fundamental. Lo que haces es empoderar a las personas con la libertad de elegir una familia pequeña, luego te aseguras de que entiendan los beneficios y luego les dejas elegir. En todo el mundo, el tamaño de las familias se está reduciendo porque las personas están haciendo exactamente eso. Hay más interés y atención en los beneficios ambientales de reducir el tamaño de la familia, o no tener hijos, ahora más que nunca. Por supuesto, las personas que más se benefician son los niños que nacen.

-Al mismo tiempo, choca con la idea de que la mayoría de las religiones promulgan sobre el control de la natalidad y el uso de condones o métodos anticonceptivos. ¿Cómo combinar ambos conceptos?

-La influencia de las instituciones y autoridades religiosas es ciertamente muy significativa, pero las personas toman sus propias decisiones cuando son libres de hacerlo. Los grandes países de Europa con la tasa de fecundidad más baja son católicos, Portugal e Italia, mientras que uno de los programas de planificación familiar más exitosos fue Irán con una teocracia islámica. Es realmente preocupante ver que el gobierno de Irán ahora restringe el control de la natalidad, eso es un abuso fundamental de los derechos humanos. Con frecuencia, es importante obtener la aceptación de los líderes religiosos locales y, en muchos casos, los más cercanos a la tierra tienen las mejores ideas sobre lo que es mejor para sus comunidades; por ejemplo, los imanes en Senegal están trabajando con proyectos locales de planificación familiar. Pero los líderes religiosos podrían hacer mucho bien al abrazar la planificación familiar moderna. Es difícil pensar en un solo acto que el Papa podría hacer que sería más positivo para las personas y el mundo que aprobar la anticoncepción.

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