
“Rechazamos enérgicamente el nuevo proyecto de legalización del aborto”, dice la “Carta abierta de Aciera sobre el discurso presidencial y el proyecto de legalización del aborto” enviada al presidente Alberto Fernández por la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina.
Aciera fue una de las organizaciones más activas en el debate del proyecto de legalización rechazado en 2018 y en las contundentes manifestaciones ciudadanas que tuvieron lugar en todo el país para expresar la oposición al “aborto legal, seguro y gratuito”.
En el texto, los evangélicos manifiestan su sorpresa por el hecho de que “se haya hecho caso omiso en el discurso presidencial a las normas vigentes sobre los derechos de las personas por nacer, reconocidas en nuestro derecho positivo, muchas de ellas de raigambre constitucional”, como la Convención Americana de Derechos Humanos, la Convención de los Derechos del Niño, la Ley 23.849 y el nuevo Código Civil.
“Es inaceptable que se haya invisibilizado el derecho a la vida de los seres humanos durante su gestación en el vientre materno, hablando solamente del supuesto derecho de la madre a acabar con la vida del hijo no nacido”, agregan.

También apuntan contra la supuesta compensación de la legalización del aborto que representarían otras normas que anunció el Ejecutivo, señalando que carece de “coherencia lógica una propuesta que por un lado quiere ayudar a bebés queridos por sus madres, sólo como moneda de cambio para, por otro lado, desproteger a los bebés no queridos, ignorándolos y dejándolos en total indefensión desde lo legal”.
Otro blanco de sus críticas es la contradicción evidente que implica el “haber mencionado la voluntad de querer unir a los argentinos y argentinas” y por otro lado “iniciar la gestión de gobierno queriendo imponer una ley que claramente ha dividido a toda la ciudadanía en los últimos tiempos”.
Tampoco pasó inadvertida para Aciera la supuesta intención del Gobierno de que el proyecto sea aprobado sin debate y con disciplina partidaria, rozando lo extorsivo: “Sorprende –dice la carta– que siendo un tema de tanta profundidad y causal de división y debate entre los argentinos y argentinas, se pretenda (...) imponer por trámite exprés una postura de pensamiento único, buscando presionar partidariamente a los legisladores a votar en un mismo sentido o en caso contrario abstenerse o ausentarse”.

En otro párrafo, refutan el argumento de la ineficacia de la norma actual: “Si bien pareciera cierto el argumento de que la ley penal vigente desde 1921 no fue capaz de disuadir la realización de los abortos realizados, también es cierto que tampoco la ley penal pudo evitar otras conductas también antijurídicas. Carecería de toda lógica destruir el Código Penal por esa razón. Asimismo, es cierto que el Estado NO ha implementado seriamente planes de prevención, ni ha ejecutado el presupuesto de todos los programas de educación sexual y salud reproductiva en los últimos años”.
Además, insinúan la necesidad de consultar a la ciudadanía: “Resulta también sorprendente que se ignore que la mayoría de los argentinos y argentinas está en contra de la legalización del aborto irrestricto, no dando lugar ni siquiera a escuchar al pueblo, utilizando herramientas constitucionales y democráticas como la Consulta Popular”, estipulada en el artículo 40 de la Constitución Nacional.
Otro argumento oficial al que se refieren es el de presentar la necesidad de legalizar el aborto como un tema de salud pública: “Es cierto que nadie quiere que ni una sola mujer sufra consecuencias en su salud por la realización de un aborto de manera clandestina (...). Pero también es cierto que nadie quiere que mueran seres humanos inocentes en total estado de indefensión. Por otro lado, [hay] urgentes y graves temas de salud que causan tremendas consecuencias en la población y que tienen extrema prioridad para ser atendidos”.

“Por lo tanto –agregan–, entendemos que no es hipócrita el pensamiento de la ciudadanía que cree en el derecho a la vida de todo ser humano desde su misma existencia. No son hipócritas los argentinos y argentinas que mantienen sus convicciones personales y las expresan. Hipocresía sería quizás, la de un Estado que, después de no haber brindado educación sexual y métodos de prevención de embarazos no deseados de manera seria y responsable en la población, ni haber protegido debidamente a la mujer embarazada, a la madre y al niño, luego culpa SOLO a la ineficacia de la ley por no haber alcanzado a disuadir la comisión de los hechos que pretendía evitar, con el fin de derribarla”.
En otro orden, y en el marco del nuevo debate que se abre en torno a esta cuestión, Aciera y la Iglesia católica, a través de su Conferencia Episcopal, han anunciado una jornada de oración el próximo domingo 22 de marzo bajo el lema “Los cristianos oramos juntos”.
“Convocamos a los creyentes –dice el comunicado conjunto–, en cada parroquia y templo, junto a todos los que aman la vida inocente no nacida, a unirnos en oración y en un único sentimiento en toda la Argentina”.
<b>EL TEXTO COMPLETO DE LA CARTA DE ACIERA </b>
CARTA ABIERTA DE ACIERA SOBRE EL DISCURSO PRESIDENCIAL Y EL PROYECTO DE LEGALIZACIÓN DEL ABORTO
Luego del discurso presidencial del pasado domingo 1° de marzo, con motivo de la apertura de las sesiones legislativas en el Congreso de la Nación, como ACIERA (Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina) encontramos la necesidad de expresarnos con razón de los dichos del Sr. Presidente de la Nación, Dr. Alberto Fernández, con referencia a la intención de presentar un proyecto de ley para legalizar el aborto en los próximos días.
Las iglesias evangélicas han sostenido desde sus inicios una clara vocación por el diálogo, una profunda valoración de la participación ciudadana y la pluralidad de pensamientos, y también han demostrado desde siempre el ejercicio de la caridad y contención hacia los más necesitados incluyendo a las madres, niños y niñas en situaciones de vulnerabilidad, recibiendo a todas las personas sin importar en absoluto su condición.
De la misma manera, siempre han expresado un profundo respeto por todas las instituciones democráticas en general y por la investidura presidencial en particular. Es a partir de esa misma vocación de diálogo, compasión hacia todas las personas y respeto institucional, que nos expresamos en esta carta abierta.
En este sentido, debemos decir primeramente que nos sorprende que se haya hecho caso omiso en el discurso presidencial a las normas vigentes sobre los derechos de las personas por nacer, reconocidas en nuestro derecho positivo, muchas de ellas de raigambre constitucional, como la Convención Americana de Derechos Humanos (art. 4), la Convención de los Derechos del Niño (art.6), la ley 23.849 (art.1), y el Código Civil sancionado hace pocos años (art. 19).
De esta manera, es inaceptable que se haya invisibilizado el derecho a la vida de los seres humanos durante su gestación en el vientre materno, hablando solamente del supuesto derecho de la madre a acabar con la vida del hijo no nacido, no reconociendo su propia existencia física como ser humano.
Carecería de coherencia lógica una propuesta que por un lado quiere ayudar a bebés queridos por sus madres, solo como moneda de cambio para, por otro lado, desproteger a los bebés no queridos, ignorándolos y dejándolos en total indefensión desde lo legal.
Sería una evidente contradicción haber mencionado la voluntad de querer unir a los argentinos y argentinas, e iniciar la gestión de gobierno queriendo imponer una ley que claramente ha dividido a toda la ciudadanía en los últimos tiempos.
Si bien pareciera cierto el argumento de que la ley penal vigente desde 1921 no fue capaz de disuadir la realización de los abortos realizados, también es cierto que tampoco la ley penal pudo evitar otras conductas también antijurídicas. Carecería de toda lógica destruir el Código Penal por esa razón. Asimismo, es cierto que el Estado NO ha implementado seriamente planes de prevención, ni ha ejecutado el presupuesto de todos los programas de educación sexual y salud reproductiva en los últimos años.
Sorprende que siendo un tema de tanta profundidad y causal de división y debate entre los argentinos y argentinas, se pretenda ignorar dicha realidad e imponer por trámite exprés una postura de pensamiento único, buscando presionar partidariamente a los legisladores a votar en un mismo sentido o en caso contrario abstenerse o ausentarse.
Resulta también sorprendente que se ignore que la mayoría de los argentinos y argentinas está en contra de la legalización del aborto irrestricto, no dando lugar ni siquiera a escuchar al pueblo, utilizando herramientas constitucionales y democráticas como la Consulta Popular. (art. 40 C.N.)
Finalmente, nos referimos al argumento utilizado respecto de que se trata de un tema de salud pública. Es cierto que nadie quiere que ni una sola mujer sufra consecuencias en su salud por la realización de un aborto de manera clandestina al margen de la ley. Pero también es cierto que nadie quiere que mueran seres humanos inocentes en total estado de indefensión. Por otro lado, es cierto también que hay urgentes y graves temas de salud que causan tremendas consecuencias en la población y que tienen extrema prioridad para ser atendidos.
Por lo tanto, entendemos que no es hipócrita el pensamiento de la ciudadanía que cree en el derecho a la vida de todo ser humano desde su misma existencia. No son hipócritas los argentinos y argentinas que mantienen sus convicciones personales y las expresan. Hipocresía sería quizás, la de un Estado que, después de no haber brindado educación sexual y métodos de prevención de embarazos no deseados de manera seria y responsable en la población, ni haber protegido debidamente a la mujer embarazada, a la madre y al niño, luego culpa SOLO a la ineficacia de la ley por no haber alcanzado a disuadir la comisión de los hechos que pretendía evitar, con el fin de derribarla.
Por todo lo expuesto, desde ACIERA, de manera lógica y coherente con los principios y creencias que históricamente hemos sostenido, rechazamos enérgicamente el nuevo proyecto de legalización del aborto anunciado por el Sr. Presidente de la Nación.
Consejo Directivo Nacional de ACIERA
Buenos Aires, 5 de marzo de 2020
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