En su casa: le falta pintar seis destinos para colorear los 111 países que visitó.
En su casa: le falta pintar seis destinos para colorear los 111 países que visitó.

En una de las paredes del living de su casa en Vicente López, Ramiro Cristófaro calcó en color negro el mapa del mundo. Cada vez que recorre un nuevo país, lo pinta. El muro ya tiene mucho color. Así ya van 111 países visitados alrededor del planeta.

Ramiro tiene un objetivo claro: convertirse en uno de los primeros argentinos en pisar los 194 países que integran la ONU. Ahora está en Cáceres, al oeste de España, acompañando a su novia, Clara, que fue a hacer un máster en Psicología.

A partir del lunes -si la propagación del Coronavirus se lo permite- continuará su misión. Ya tiene reservadas sus paradas en San Marino, Georgia, Azerbaiyán, Armenia y Andorra. “Me gustaría que en la lista de personas que viajaron por todos los países del mundo figure la bandera argentina”, le confiesa a Infobae.

A diferencia de otros trotamundos, Ramiro siempre vuelve a la Argentina. Esa es su sede. “No estoy viajando de manera ininterrumpida, lo hago por períodos, combinando trabajo con escapadas”.

Desde España -donde está establecido hace tres meses- trabajó de manera remota para Tours by Local, una empresa que conecta viajeros con guías locales. “Esto me permite solventar mis próximas aventuras”.

En un igloo artifical en el norte de Finlandia.
En un igloo artifical en el norte de Finlandia.


Cristófaro estudió dos carreras en simultáneo: Administración de Empresas en la Universidad de Buenos Aires y Turismo en la Universidad de Palermo, con ambos títulos en mano, supo que quería salir a explorar el mundo. “Disfruto de hacerlo de manera aventurera, yendo a lugares menos turísticos, a los conocidos como exóticos, donde hay poca información y llegar es puro aprendizaje. Lo hago por tierra, con pocos tramos en avión, porque creo que se logra conectar con ese destino de una manera mucho más profunda y cercana”.

Las idas y vueltas de Ramiro empezaron a los 10 años, con un programa familiar a Europa. “Nos fuimos juntos a las principales capitales. Después seguimos por el Caribe. Es una modalidad que a veces hago, pero prefiero lanzarme a lo inhóspito”.

Luego le siguieron algunos intercambios multiculturales. “Con 15 años fui elegido para formar parte de una delegación argentina con otros tres chicos para un viaje por la paz a Río de Janeiro. Esa semana estuve en contacto directo con otras personas de nacionalidades como Noruega, Finlandia o Australia”.

Años más tarde decidió seguir su camino en solitario. “Le pedí plata a mis padres para realizar el programa de Work & Travel por los Estados Unidos. Hice de todo, mozo, piletero... En mi heladera siempre hay salchichas o patitas de pollo porque el objetivo es reducir costos para seguir de viaje".

La segunda aventura se extendió por un año y medio, el itinerario fue todo Australia. “Con lo que había ahorrado estuve varios meses recorriendo de punta a punta, siempre haciendo tareas para financiar mi sueño”.

Para poder terminar su carrera universitaria volvía a Vicente López. “Estaba un cuatrimestre y partía. Una vez que me recibí todo fue más fácil".

-¿Cómo organizan el presupuesto de viaje?

-Es difícil. Trato de ahorrar, hago couchsurfing, acuerdos con marcas u otros intercambios. En mis estadías, a veces me tocó dormir en hoteles cinco estrellas durante una semana, y al día siguiente solo tener 15 dólares en el bolsillo.

Una vista de la torre conocida como Taipei 101, en Taiwán.
Una vista de la torre conocida como Taipei 101, en Taiwán.

-Paseaste por 111 países. ¿Tenés un top cinco?

-Filipinas, Maldivas, Belice, India y Australia.

-¿A qué lugares no volverías?

-Creo que a Dominica, porque quedó completamente destruido después de los huracanes.

-¿Qué fue lo más sorprendente que hiciste?

-Había leído que en la isla de Tanna, en Vanuatu, era posible caminar por su volcán en actividad. Soy bastante miedoso pero lo pude comprobar y ver la lava de cerca.

Caminando sobre un volcán en Vanuatu.
Caminando sobre un volcán en Vanuatu.

-¿A qué otras experiencias te animaste?

-En Taipei hice el ritual de la serpiente, te reparten vasos con sangre del reptil y shots con el veneno, hay que ingerir uno a la vez. Si lo concluís te dan el último plato, que es parte de la carne de la serpiente. ¡Muy feo!.

El ritual de la serpiente, en Taipei.
El ritual de la serpiente, en Taipei.

-¿Los mejores paisajes dónde están?

-Islandia. Alquilamos un motorhome con amigos para hacer la famosa ruta del anillo, en el camino disfrutamos de los glaciares, cataratas y las auroras boreales. Otro lugar alucinante, del que poco se habla, es Cabo Verde, en África. El color de mar es inigualable.

-¿Sufriste temperaturas extremas?

-Antes de ir a Tailandia pasamos por China y nos cruzamos con el día más frío del año: -20 grados bajo cero. No tenía ropa especial aislante, pero igual salimos a explorar la Muralla China, y bueno...se nos congelaron hasta las pestañas, la baterías de las cámaras también. No la pasamos muy bien.

-¿Alguna vez estuviste en peligro?

-En Alice Springs en Australia. En ese pueblo hay muchas personas de pueblos originarios que no suelen integrarse mucho con la sociedad. Un grupo de amigos nos cruzamos con estos residentes y nos persiguieron con cuchillos, estaban fuera de sí. Tuvimos que escapar con la bicicleta, entrar rápido a la casa y apagar todas las luces.

Parapente en Nepal, el techo del mundo.
Parapente en Nepal, el techo del mundo.

Todo lo vivido en estos años lo comparte en su blog ‘Rama por el Mundo", donde además de fotos espectaculares, brinda consejos y experiencias en primera persona.

-¿Cuando pensás que vas a concluir la vuelta la mundo?

-Mi objetivo es hacerlo antes del 2021, aunque no sé qué va pasar con la problemática mundial del Coronavirus.

Y una vez logrado el objetivo, no quiere quedarse quieto, ni duda en volver a empezar. “Va a ser el día más feliz de mi vida, retomaría los países que más disfruté. Hay mucho para seguir descubriendo, el mundo es inagotable".

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