Entrevista a Aldana Vega - Diseñadora - #Entrevista

“Me dijeron un montón de veces que no iba a poder. Tengo en mi cabeza a todas las personas, el momento exacto en que cada una de ellas me lo dijo”. Le señalaron que ser diseñadora era para gente de plata, para gente del ambiente, pero no para ella que había nacido en una familia humilde.

“Me acuerdo de un amigo de la familia que sentado a la mesa mientras comía me decía: ‘¿Pero vos pensás que en algún momento vas a poder tener un local?’. O al jefe de mi mamá, que le dijo: ‘Vos tenés una hija inteligente, que no se dedique a coser. ¿Qué puede hacer con eso?’. Porque si cosés en Palermo sos diseñadora pero si cosés en el barrio sos costurera… Y bueno, yo me dediqué a demostrarles que no era así”.

Estamos en la calle Pedro Morando de Villa Transradio. Aldana está apoyada contra la mesa en la que diseña: metro y medio de altura, uno y medio de ancho por tres de largo, tapa de metal sobre la cual poder pasar infinitamente el cuter o marcarla sin problemas. Pegada a un extremo, una regla, también de metal. Debajo de la mesa, hilos, retazos de tela, tijeras. Encima: pantalones con estampados de todos colores, shorts, tops, moldes de cartón.

Todo el taller fue montado por ella y ocupa la sala de entrada de su casa, una especie de garage convertido en espacio de diseño. Suena una radio FM que apaga para la entrevista. Se acomoda los anteojos y dice que estuvo a punto de pedirnos hacer la nota con una careta, para no mostrar la cara. “Es que soy muy vergonzosa”.

Todas las semanas viaja hasta Once a comprar telas. Vende principalmente por internet y ofrece gratis talles a medida a quienes necesiten.
Todas las semanas viaja hasta Once a comprar telas. Vende principalmente por internet y ofrece gratis talles a medida a quienes necesiten. "No me interesa cobrar impuesto a la diferencia", explica.

Su nombre es Aldana Vega y tiene 23 años. El entorno del trap y del diseño la conoce como la Aldi Vega, y los chicos y chicas que usan su ropa tal vez no saben su nombre pero sí el de su marcha: Bualichero.

Aldana no hace ropa con sedas traídas del Japón o terciopelos franceses. Puede hacerlo, pero su búsqueda es otra. En su Instagram se define: “Hago ropa del desastre”. Ropa de diseño, creativa, novedosa, y también accesible.

"En un barrio del conurbano es muy difícil el acceso a la moda. De adolescente cuando tenés ropa es ropa que no está bien confeccionada o no tiene diseño o es imitación de las grandes marcas… Cuando yo era chica las marcas que usaban las modelos que veías en las telenovelas infantiles era marcas inaccesible…. capaz una prenda salía lo mismo que cobraba tu mamá en la semana”, cuenta.

Aldana quería ser diseñadora desde chica. Le gustaba ir a comprar telas o retazos de telas o directamente rompía la ropa que tenía y la volvía a armar. Le gustaba dibujar figurines y cuando estaba en tercer grado le dibujaba a sus compañeras de primaria el vestido para la fiesta de 15. Y fue justamente cuando cumplió 15 que convirtió ese juego en un destino.

Con el apoyo de sus tíos, empezó a estudiar Diseño Indumentaria en la Escuela Argentina de Moda. “El primer día que entré al instituto fue como… acá pertenezco, acá entre la gente que está tirada en el piso haciendo cosas”, recuerda.

“Me levantaba todos los días a la mañana, desayunaba, me iba al colegio. Cosía algo en la escuela, abajo del banco generalmente, y a las cinco de la tarde mi tío me esperaba en la esquina. Salíamos corriendo, tomábamos un bondi, un tren, íbamos hasta Capital, yo entraba a las 7 a clase y él se quedaba esperándome en un banco sobre Florida hasta las 10. Yo tenía 15 años. Mis compañeras, todas más de 20. Me decían ‘la pendex’. Y mi tío me esperaba porque yo no conocía Capital. A las 11 ya estábamos volviendo, llegábamos a las 12 de la noche a mi casa, hacía la tarea del colegio hasta la 1, a veces hasta las 2, dejaba todo listo y al otro día volvíamos a repetirlo. Así durante dos años, todos los días”.

Antes de cumplir los 18 años, ya era una diseñadora. Había presentado a concursos. Había ganado, había perdido. Con el tiempo conoció a su ídolo: Martín Churba, que la invitó a pasar todo un día con él. La experiencia se le quedó en el cuerpo: en la muñeca tiene un tatuaje que dice “Cree en tu Martín Churba interior”.

El look de Cazzu en Lollapalooza 2019, diseñado por Aldana. Foto: Chule Valerga.
El look de Cazzu en Lollapalooza 2019, diseñado por Aldana. Foto: Chule Valerga.

Pero la exposición, el verdadero crecimiento, llegó de la mano una mujer: “Yo iba mucho a las Batallas de Gallos y me gusta todo lo que es la música urbana. Y un día vi a Cazzu en un video en YouTube y me encantó ella, me encantó su estética, todo. Pero pensaba que le faltaba algo. Y estuve como una semana pensando en esa chica con un mono rojo... me la imaginaba con un mono rojo. Y en un momento dije: bueno, le voy a escribir, le voy a decir: te imagino con un mono rojo. Y ella me contestó al toque: sí, dale, hagámoslo, me dijo… Y dio la casualidad de que ella vivía cerca mío en ese momento, en San Justo, y nos encontramos. Y desde entonces la visto siempre”.

Cazzu es, por caso, una de las mujeres argentinas más influyentes de la escena del Trap local. Es de Jujuy, se llama Julieta Emilia Cazzuchelli, tiene 26 años, y en Spotify y YouTube acumula millones y millones de reproducciones. Tal es la influencia de Cazzu que un día la revista de moda L’Officiel la eligió para ser la tapa. Ese día, fue el comienzo de otro sueño para Aldana.

“El día que fui a la sesión llegué con una bolsa de cartón con un saco que había hecho, y me dio tanta vergüenza... porque vi todas las marcas que yo había admirado siempre y me sentí re chiquita, sentía que no estaba a la altura, definitivamente”, dice. Pero se equivocó: su diseño no solo estaba a la altura para ser parte de la sesión de sesión sino que para la tapa eligieron una foto en la que Cazzu lucía su tapado. “En el transcurso del año traté de olvidarme de toda la situación para no ilusionarme, y un día a la tarde me mandan un Whatsapp y me dicen: ‘¿Viste la tapa?’. Y me mandan la imagen y era mi chaqueta en la tapa. Lloré como tres horas seguidas”.

En la puerta de su casa, en Villa Transradio.
En la puerta de su casa, en Villa Transradio.

Hoy Aldana diseña por encargo y vive de su marca, presente en dos showrooms pero logra su mayor venta a través de internet. Sigue viviendo y trabajando en la misma casa de su infancia en Villa Transradio.

El barrio fue pensado como la capital de las comunicaciones de la Argentina. Allí se instalaron en la década del 20 una serie de antenas que, conectadas con receptores ubicados en Villa Elisa, serían la salida al mundo. La empresa que llevaba adelante el proyecto se llamaba justamente Transradio, de allí el nombre. El proyecto quedó trunco, pero las antenas y cables colgantes quedaron ahí para siempre. Con el tiempo, la zona de fue poblando a pesar del cablerío y hoy es conocida como Villa Transradio, ubicada detrás de Camino de Cintura, entre Puente La Noria y Lomas de Zamora.

Parte del paisaje del barrio vive en la mente de Aldana. Sin ir más lejos, está preparando una colección en la cual muestra a través de su diseño algunos de los rincones más emblemáticos. El que más: su terraza, una ventana desde la cual mira el mundo a su alrededor, su mundo.

-Uno puede cruzarse con la ropa de tu marca tanto en tu barrio como en un evento de rap en Palermo. ¿Vos para quién la pensás?

-Mi intención era que las chicas como yo se sintieran identificadas y pudieran conseguir algo que estuviera bueno, que tuviera diseño, que tuviera amor… Vos te das cuenta cuando la ropa está pensada para que la cosita que está acá no te moleste o que el calce te quede bien, o cuando es ropa que está pensada nomás para que alguien la compre y cumpla la función de vestir. Y uno cuando es adolescente no quiere solo vestirse, quiere comunicar, quiere dar un mensaje.

-¿Qué significa “hago ropa del desastre”?

-Hago ropa del desastre significa que no trato de que todo sea limpio y pulcro y que tampoco muchas veces las telas vienen de los lugares convencionales sino que muchas veces se trata de ir y revolver y ver qué les queda a los talleres, cuál es la sobra y darle cariño y con un poco de desastre, de decir un balde tiñendo por acá y otro balde tiñendo por allá… Y de un pedacito que me quedó de esto y un pedacito que me quedó de lo otro tratar de hacer algo que esté original. No siempre la ropa nace de lo simple de ir a una tienda y decir dame esto, dame aquello, sino a veces del rebusque.

-¿Por qué Bualichero? ¿Qué significa?

-Mi marca se llama Bualichero porque tiene que ver con algo barrial. Una vez escuché en una canción de Miss Bolivia que ella hablaba de “la cumbia guerrera, la cumbia gualichera”, y me quedé pensando en la palabra gualicho y en lo común que es ver gualichos en los barrios. Y pensaba cómo sería lo opuesto a la magia negra o a lo que se quiere hacer desde la maldad. Me puse a pensar cómo le llamaría yo a la magia que se quiere hacer desde el bien, desde los buenos valores, y decidí cambiarle la G por la B y le puse Bualichero. La del bualicho es la magia que tienen todos los barrios, desde el amor, desde el compañerismo, desde el yo te presto, vos me das, vos me prestás… tiene que ver con eso.

Lester y el Duende, dos artistas callejeros que se visten con ropa de Bualichero, la marca de Aldana.
Lester y el Duende, dos artistas callejeros que se visten con ropa de Bualichero, la marca de Aldana. "Yo quiero vestir a gente como ellos, gente con la que me sentaría en una plaza a tomar mates". Foto: Lihue Althabe.

-¿Siempre fuiste de acá, de este barrio, esta casa?

-Sí, siempre fui de Villa Transradio. Y al principio medio que eso me molestaba. Cuando empecé a estudiar en Capital lo rechacé un montón y pensaba por qué a mi me toca vivir esta realidad. Después, a medida que fui creciendo, me di cuenta que no hay lugar donde me sienta más cómoda. Que es lo que me gusta y que no siempre lo marginal tiene que ver con lo que está mal… A veces vos podés abrazar eso y hacer tu arte o lo que te gusta desde ahí y trabajar… Yo quería mostrar que se podía ser diseñador desde el punto de vista más barrial.

-¿Hay alguien en particular a quien sueñes con vestir?

-Me parece que más que vestir a alguien el objetivo sería comunicar algo y que si hay chicas como yo, que no nacieron con todas las oportunidades, que sepan que pueden hacer lo que quieran hacer. Que no importa si naciste en la villa y querés jugar polo, seguramente encuentres una forma. Obviamente que es difícil, que es sacrificado, pero no creo que haya limites por quién sos o dónde naciste sino que hay que usar eso para marcar tu esencia y comunicar algo.

Fotos y video: Thomas Khazki.

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