La reforestación con plantas y árboles nativos de áreas degradadas es una forma de recuperación de ecosistemas y lucha contra la crisis climática. En este momento, uno de los lugares donde está siendo implementado es el Parque Nacional Los Alerces, en Chubut, donde está teniendo lugar la plantación de 4500 ejemplares en una zona que fue arrasada por el fuego en 2016.

El trabajo, que busca reforestar con coihues y cipreses de semillas provenientes de la zona, es realizado en el faldeo del Cerro El Dedal por voluntarios provenientes de distintos sitios del país. Ellos están bajo la supervisión y apoyo logístico de personal del parque y de la Dirección Nacional de Conservación de la Administración de Parques Nacionales (APN).

"Se trata de una zona afectada por el fuego en la que los bosques incendiados tienden a transformarse en matorrales más inflamables y propensos a volver a quemarse y persistir como tales, impidiendo así la posibilidad de que vuelva a haber un bosque maduro en el lugar incendiado. Dicha situación fue producida por la acción del fuego y la colonización de especies exóticas invasoras, muy utilizadas con fines ornamentales en la zona, que aprovechan estos disturbios y dificultan la recuperación del bosque nativo", explicaron desde la APN.

Se conocen como especies exóticas a aquellas introducidas fuera de su área de distribución original. No tienen relaciones evolutivas con las especies con las que se encuentran en su nuevo territorio y pueden ocasionar fuertes problemas, ya sea transmitiendo enfermedades desconocidas, compitiendo con otras especies o depredando a las nativas.

Un grupo de voluntarios que se encuentra plantando árboles en el Parque Los Alerces
Un grupo de voluntarios que se encuentra plantando árboles en el Parque Los Alerces

En este contexto, la APN desarrolló un proyecto de restauración cuyo objetivo es favorecer la colonización de las especies dominantes del bosque y lograr, en el largo plazo, que tenga una estructura y composición menos inflamable y más madura. Para ello se lleva a cabo la plantación de estas especies arbóreas autóctonas y la remoción manual de especies exóticas invasoras peligrosas tales como la retama, por ejemplo.

La iniciativa es fruto de un proyecto desarrollado en conjunto por la Secretaría de Gobierno de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación (SAyDS), Parques, la Subsecretaría de Bosques e Incendios del Chubut y la Asociación Amigos de la Patagonia, a través de su programa ReforestArg, que recibe aportes de empresas privadas.

Durante el estado de la fotosíntesis, los árboles naturalmente capturan el dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera y lo usan para formar carbohidratos utilizados en la estructura de la planta; a la vez, liberan oxígeno (O2) como subproducto. El CO2 es uno de los gases que causan el efecto invernadero en el planeta. Es decir, contribuyen a su calentamiento. Se considera que los árboles actúan como una suerte de "sumidero de carbono" al almacenarlo en sus ramas, tronco, hojas y raíces. Cada persona emite aproximadamente 5 tn de Co2 por año y cada Árbol absorbe 0,5 tn de CO2 en el mismo período. Por ende, una persona puede compensar su huella de carbono en el planeta plantando 10 árboles por año.

Dos voluntarios plantan una especie nativa
Dos voluntarios plantan una especie nativa

En diálogo con Infobae, Eugenio Bréard, presidente de la APN, recordó el incendio que devastó el parque y destacó la iniciativa destinada a revertir el daño causado por el fuego: "Hace 4 años estuve acá en el lugar del incendio viendo cómo desaparecía parte del bosque, hoy estoy emocionado por presenciar esta plantación, viendo el esfuerzo de los voluntarios y muy orgulloso del trabajo mancomunado entre Nación, Provincia y la sociedad civil para que esto sea posible".

Bréard plantó especies nativa junto a Diego Moreno, subsecretario nacional de Cambio Climático, el director ejecutivo de la Asociación Amigos de la Patagonia, Sebastián Homps y 30 voluntarios de distintos lugares del país.

Según los relevamientos sobre incendios forestales, llevados adelante por la secretaría de Ambient, surge que entre 2005 y 2017 los distintos incendios que tuvieron lugar alrededor del país abarcaron más de 8,5 millones de hectáreas. Esto equivale a un promedio anual de 35 veces la superficie de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En ese contexto y, como paliativo a la deforestación que ha sufrido el territorio por razones productivas, surge el Plan Nacional de Restauración de Bosques Nativos, llevado adelante por Ambiente. El proyecto se suma a otras iniciativas de restauración implementadas dentro de Parques Nacionales, como la del bosque de arrayanes.

Hay en desarrollo ocho experiencias de restauración – áreas piloto –localizadas en 823 hectáreas distribuidas en las provincias de Buenos Aires, Chaco, Chubut Jujuy, Mendoza, Misiones, San Luis y Santiago del Estero con una inversión de: $ 22.035.336. Asimismo, existen numerosas experiencias de restauración a nivel experimental o de pequeña escala, desarrollados por Universidades INTA, CONICET y ONG que contribuyen desde la experiencia prácticas a una mejor planificación de las acciones que se propondrán desde el programa.

"Movilizados por la degradación de los bosques, el equipo de la asociación creó ReforestArg, un programa que une a las personas con el objetivo de plantar 1 millón de árboles. De a poco, con esfuerzo y varias visitas, esa misión se va cumpliendo", explica ReforestArg en su sitio web.

Y agrega: "En abril de este año logramos concretar la tercera plantación para restaurar un bosque afectado por el mayor incendio patagónico que arrasó con 40.000 hectáreas en la provincia de Chubut". En esta cuarta plantación, el apoyo económico provino de la empresa Trown, que por cada gorra que vende, compra un árbol.

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