
Claudia, de 74 años, y Santiago, su nieto de 6, habían sido vistos por última ayer por la tarde en la esquina de las calles Tres Sargentos y Santiago del Estero, en la localidad de Martínez. Estaban arriba de una camioneta Eco Sport de color gris cerca esperando a que el abuelo y la otra nieta (hermana mayor del nene) salieran del consultorio de un dentista. Sin embargo, de un momento a otro, la mujer prendió el vehículo y -con el nene abordo- arrancó con rumbo desconocido.
Pasaron unos 45 minutos. El marido de Claudia salió del consultorio y vio que la camioneta no estaba. Inmediatamente hizo la denuncia y desde ese momento se inició un gran operativo de búsqueda por toda la zona norte del conurbano. El tiempo avanzó y los rastros eran pocos. Se temía lo peor, pues había un detalle que abonaba a la angustia: Claudia padece desde hace años un avanzado cuadro de alzheimer.

"Mi suegra sabe manejar desde antes de tener la enfermedad y ella se fue manejando. Mi suegro había dejado el auto con las llaves puestas para que escucharan la radio. Ella es una persona que no se maneja sola y a veces a mi hijo no lo reconoce", relató María Belén, la mamá de Santiago.
Las cámaras de seguridad de la provincia de Buenos Aires captaron el auto a la altura de General Paz y Mosconi. Es decir, a varios kilómetros de distancia del lugar en el que habían sido vistos por última vez. El destino final era incierto y más si se tiene en cuenta que Claudia, por la enfermedad que padece, no tiene conciencia de muchas de las actividades que hace diariamente. De hecho, el año pasado ya había tenido un episodio similar en el que se perdió.
Las horas pasaron, la noche y la madrugada avanzaron hasta que finalmente llegó la llamada más esperada. Santiago y su abuela fueron encontrados. Estaban en la localidad de Munro, mucho más cerca de lo que se imaginaba. En algún momento de la madrugada, Claudia regresó cerca de la zona en la que viven y por fortuna fue vista a tiempo por Liz, la mamá de un chico que concurre al mismo colegio que Santiago.

Según contó la mujer, los identificó gracias a los datos que fueron publicados en los medios de comunicación. Al confirmar que se trataba de la misma Eco Sport denunciada, Liz no dudó y literalmente les tiró su auto encima para que detuvieran su marcha. La abuela así lo hizo y la mujer logró sacarle las llaves.
"Estaba como desorbitada. Le dije 'señora, baje la ventanilla, baje del auto y deme las llaves'. La señora me las dio y llamé a la policía. Traté de tranquilizar al nene. No puedo creerlo. Estoy con un ataque de nervios como si fuera mi hijo", dijo Liz, visiblemente emocionada. Claudia y Santiago estaban en perfecto estado de salud.
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