Los pliegos de licitación están casi listos y ya se definió que la primera planta de tratamiento térmico -o termovalorización- de basura del Área Metropolitana de Buenos Aires funcionará en el camino del Buen Ayre.

Sin embargo, el proyecto no dará otro paso hacia adelante al menos hasta fines de este año. Los factores son dos: uno político y otro económico. Esto así porque a la incertidumbre electoral se suma el hecho que estas nuevas tecnologías tienen un alto costo, que se dificulta afrontar en medio de la crisis económica que afronta el país.

Las autoridades metropolitanas saben, sin embargo, que la reorganización de la gestión de residuos no puede demorarse mucho más: por día se procesan unas 20.000 toneladas de desechos en la Ceamse y la capacidad física para contenerlos, al menos en los rellenos sanitarios existentes, se está acabando.

Una vez operativa, la planta contribuiría a lidiar con el 10% de los desechos, ya que tratará 2,000 toneladas de basura por día y no 1,000, como se pensó originalmente.

Varios intendentes miran con cariño a la nueva tecnología, ya que representa una inversión y una posible solución a los dolores de cabeza que les generan los residuos. Sin embargo, no quieren anunciar públicamente que aceptarían por la resistencia social que podrían generar. Infobae pudo confirmar que al menos tres intendentes del conurbano están dispuestos a encontrar lugares en sus distritos. El nuevo plan cuenta con cuatro plantas en el AMBA, tres en territorio bonaerense.

En la ciudad de Buenos Aires, levantada la traba legal que representaba un artículo de la ley de basura cero, siguen buscando un lugar donde emplazar la instalación. Las dos posibilidades más concretas son la zona sur y como  la isla Demarchi. En el ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño reconocieron a Infobae que están trabajando en eso, aunque la planta para la ciudad podría demorarse al menos un par de años.

Respecto de la iniciativa, Andrés Nápoli, presidente de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), indicó: "La estrategia general de gestión de residuos en el caso de CABA apuntan directamente a promover la incineración. Ello, tal cual ha sido propuesto, generará un enorme impacto en la calidad de vida de la población, por las emisiones que producirán los incineradores".

Riesgos

Para Francisco Suárez, experto en residuos del AMBA de la Universidad General Sarmiento, la termovalorización puede ser "complicada". "No es que existe un consenso a nivel mundial respecto de esta tecnología. Depende también de las necesidades. En Francia, por ejemplo, están haciéndola a un lado; mientras que hay un avance en los países nórdicos. Si hay buen nivel de separación buen nivel de gestión, mucha conciencia ciudadana y funciona sin problemas", explicó el experto.

La planta incineradora de París
La planta incineradora de París

"Hay ciertos riesgos por la composición de residuos, sobre todo ciertos plásticos con compuestos clorados que generan dioxinas y furanos. Y, además, la tecnología tiene riesgo. Convengamos que la capacidad de control en la Argentina es una duda grande. La ubicación de las plantas también es polémica. Queda claro que falta una política integral para la gestión de los residuos.", agregó Suárez.

Mientras tanto, el Ceamse articula los diálogos y encuentros entre los intendentes del conurbano y busca también reconvertirse en una empresa generadora de energía. Con la llegada como presidente del directorio de Enrique Ricciuti, se puso acento también en la recuperación de material reciclable, en especial el PET.

Ricciuti se desempeñaba como Subsecretario de Asuntos Interjurisdiccionales y Política Metropolitana del ministerio de Gobierno CABA. Fue además, ministro de Ambiente y Espacio Público y Subsecretario de Medio Ambiente de la Ciudad de Buenos Aires y director del Programa Institucional de Medio Ambiente del Instituto Nacional de Tecnología industrial (INTI). Ricciuti reemplazó a Gustavo Coria, que responde a Diego Santilli, y se fue al ministerio de Seguridad porteño.

Hoy Ceamse genera energía a partir de la captura de carbono de los rellenos sanitarios que administra para 200,000 personas. También produce un estabilizado y recupera material en dos plantas, una en Ensenada y otra, en Norte III. Tiene también alguna inversión en renovables, en el camino del Buen Ayre. "Queremos diversificar la matriz energética de Ceamse. Es importante trabajar con todos los municipios en un tema de gran trascendencia cómo son los residuos sólidos urbanos para optimizar la calidad de vida de los vecinos del área metropolitana", dijo Ricciuti a Infobae.

En términos de reciclado por caso, se reordenó el predio donde funcionan 9 plantas al lado de Norte III, llamado Reciparque. Allí hay 820 personas trabajando y trabajan con alrededor de 24.000 de basura por mes. "Este es un proyecto que está funcionando muy bien e incluso está por obtener la aprobación del Organismo para el Desarrollo Sostenible (OPDS)", indica Suárez.

En Ceamse también creen que hay que hacer algo con los áridos, los restos de construcción. Por el volumen que se genera, calculan que pueden instalarse, al menos, tres plantas de tratamiento de este tipo de residuos en el AMBA. Hay una que ya funciona en Varela, en la ciudad de Buenos Aires.

A Ricciuti le interesa destacar el caso de Mar del Plata en donde el conflicto del basural a cielo abierto escaló a tal punto que hizo peligrar la vida de varias personas. El acuerdo con la municipalidad de Mar del Plata comenzó en la gestión anterior e incluso pasó por el Concejo Deliberante. "Una de las cosas que percibimos con claridad es que el ciudadano de Mar del Plata ya intentó participar de algún tipo de política (de separación en origen) en el pasado. A mí no me toca juzgarla, pero evidentemente los resultados están a la vista y no fueron suficientes y sustentables. Lo que sí puedo garantizar es que el programa que nosotros estamos pensando desarrollar en Mar del Plata es sustentable; no va a pasar que el vecino separe en su casa y después todo vaya al mismo destino", señaló Ricciuti.

Uno de los objetivos en Mar del Plata, además de ordenar el trabajo de los recuperadores urbanos, tiene que ver con bajar la estacionalidad de los residuos en la ciudad balnearia. Es por eso que se cree que serán los grandes generadores, como cadenas de supermercados o shoppings, los que colaborarán para separar en origen sus desechos.

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