Pablo Víctor Cuchán fue condenado a 18 años de prisión en julio de 2007 por el crímen de Luciana Moretti, una adolescente de 15 años a quien descuartizó y quemó en octubre de 2004 en Ingeniero White, Bahía Blanca.

Luego de permanecer 11 años y medio tras las rejas, recuperó su libertad en 2016. El pasado fin de semana, Cuchán volvió a poner pie en una dependencia policial: fue acusado de tomar del cuello e intentar besar a una mujer que se encontraba en su auto, quien se arrojó del vehículo mientras seguía en movimiento para escapar.

La mujer lo había conocido momentos antes en la casa de una amiga, y se había subido a su auto para, en teoría, ir a comprar cerveza.

Luego del presunto episodio de abuso, Cuchán intentó continuar la marcha, pero 300 metros después chocó contra un árbol y decidió emprender la retirada a pie. No obstante, fue detenido por efectivos policiales que habían sido advertido por vecinos que se encontraban en la zona.

El hombre, sin embargo, fue liberado poco después debido a que la fiscalía de flagrancia a cargo de la doctora Claudia Lorenzo, concluyó que esa versión no era cierta y que no había habido delito.

"Hablé con todos, con la chica, con la amiga en común y con él. Si claramente la víctima a mí me hubiera dicho algo de eso, hoy Cuchán no estaría en libertad", insistió Lorenzo en diálogo con Infobae.

Y remarcó: "La chica no 'tuvo' que saltar, la chica saltó. Aunque hablen mal de mí, no voy a dar más detalles porque es mi deber protegerla a ella, pero al menos esta vez, en esta situación en la que yo intervine, Cuchán no cometió ningún delito".

Sin embargo, el fiscal de Bahía Blanca Marcelo Romero Jardín presentó el miércoles un escrito en el que pidió su detención.

Pero no por el presunto abuso, sino porque en el contexto de su detención, Cuchán se negó a a realizarse un control de alcoholemia, lo que llevó al fiscal a concluir que el hombre se encontraba alcoholizado y por ende en violación de las condiciones de su libertad condicional.

En el marco del beneficio de libertad condicional por el crímen de Moretti, Cuchan debía, entre otras cuestiones, no consumir alcohol ni drogas, fijar domicilio en jurisdicción de Bahía Blanca y no ausentarse sin aviso por más de 24 horas, conseguir trabajo y presentarse cada 15 días ante el Tribunal Criminal 1.

Ahora, el mismo Tribunal de esa ciudad deberá determinar si los motivos alegados por el fiscal Romero son suficientes para concluir que Cuchán violó su beneficio, y debe continuar purgando su sentencia en prisión.

Cabe destacar que su condena no estaba firme ya que en 2010 el Tribunal de Casación Penal bonaerense se la redujo a 17 años y en 2013 la Suprema Corte provincial declaró su nulidad parcial y ordenó que se dicte una nueva sentencia.

No obstante, la causa de aquel crímen reveló que Cuchán se valió de cuchillas para descuartizar a Moretti, y luego incineró su cadáver en una parrilla. Los pesquisas determinaron además que tras ser quemados, los restos de la chica fueron arrojados en el patio de la casa de Cuchán, en un taller de chatarra y en un descampado.

Además, Cuchán volvió a ser noticia en 2017 por una nueva denuncia de violencia de género realizada por la que era en ese entonces su pareja, una empleada municipal de Monte Hermoso.

Sin embargo, la causa y la denuncia no fueron obstáculo para que Cuchán continuara su búsqueda sentimental. En 2017, su nombre tomó estado público nuevamente luego de que confirmarse que se había creado un perfil en Tinder.

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