(Fotos: Christian Heit)
(Fotos: Christian Heit)

Este martes se cumple un año de la tragedia que el verano pasado sacudió a Mar del Plata. El desprendimiento de un barranco en una de las playas de barrio Camet sepultó debajo de una montaña de piedras a Emma Perazzo, una nena de 3 años oriunda de La Plata, que vacacionaba junto a su familia.

Mariano Gonzalez Galdos (28) fue uno de los guardavidas que en aquel momento, al escuchar los gritos de auxilio, atravesó los 600 metros que lo separaban del acantilado y se encontró con una escena que no va a olvidar jamás: los papás de la nena, junto a otras personas, cavaban con sus propias manos e intentaban mover las rocas en medio de la desesperación.

El lugar en el que Emma sufrió el accidente
El lugar en el que Emma sufrió el accidente

A pesar de que los bomberos que habían llegado hasta el lugar quisieron tranquilizarlo diciéndole que la beba estaba bien, Mariano, que además de venir de una familia de guardavidas es kinesiólogo, sabía que la ambulancia se la había llevado de la playa sin signos vitales. Fue entonces hasta el Hospital Materno Infantil marplatense para confirmar eso que no quería saber.

"Sin lugar a dudas lo que me revolucionó fue lo que nos pasó el verano pasado, lo de Emma, a todos nos pegó distinto, yo me quedé pensando desde el primer día en qué podía hacer", confió el guardavidas de 28 años a Infobae, que la misma semana de la tragedia -y a pedido de los padres de la nena- pintó junto a sus compañeros advertencias con aerosol a lo largo de los acantilados de toda la playa.

"Hoy mismo había gente abajo de los acantilados, pero se los decís y la mayoría se enoja, les explicás que el año pasado tuvimos una tragedia pero piensan que no les va a pasar a ellos y es mucho más común de lo que creen", compartió, sobre el que para él es el problema más importante: el desconocimiento.

Esta semana en la misma playa donde ocurrió la tragedia
Esta semana en la misma playa donde ocurrió la tragedia

Dispuesto a hacer algo junto a su mamá, Laura Bakker, que es profesora de geografía, creó "Proyecto Emma". En julio del año pasado los chicos de la Escuela Municipal 204 "Osvaldo Soriano" de Mar del Plata fueron los primeros en ser parte de la experiencia que intentó abordar los peligros de la playa.

Además, Gonzalez Galdos se acercó a una propuesta que había presentado la concejal Marina Santoro una temporada antes del accidente, luego de que un desmoronamiento en Playa Serena hiriera a una nena de 6 años. La iniciativa había quedado en la nada, se había perdido en el laberinto de la política, pero le sirvió al guardavidas para sentar las bases de un proyecto propio: "Vamos a la playa Mar del Plata nos cuida".

"Me di cuenta de que faltaban grandes jornadas de información y de concientización. Una de las preguntas que me llamó la atención fue cuando fuimos con mi mamá a hacer el trabajo de campo con los chicos de la escuela y preguntamos: '¿Si llenásemos toda la playa de carteles habría riesgo cero?'. Y uno de los chicos dijo que sí. Y la realidad es que no, no sería así, porque hay gente que no toma conciencia del peligro, no hace caso", explicó.

González Galdós se sentó por primera vez a redactar un proyecto para presentar en el Honorable Concejo Deliberante del partido de General Pueyrredón. "La idea es dar charlas de información y concientización, en un lenguaje coloquial, explicar todo para que el turista y el vecino se sientan seguros. Yo creo que la política tiene que entender la importancia y la necesidad de esta iniciativa", resumió sobre la idea general de un proyecto que apunta a varios frentes.

A lo largo de sus 42 kilómetros de playa Mar del Plata atraviesa paisajes muy distintos: playas con acantilados, playas abiertas, playas con escollera, cada una con sus características y sus peligros. El proyecto del guardavidas pone el foco en todas las personas, pero principalmente en quien para él es el  actor más vulnerable a este tipo de situaciones: el turista.

"Se toca el tema de la basura, que hay que concientizar a la gente, que no solo el problema es la contaminación, sino los riesgos que genera, el sol, los golpes de calor, las quemaduras, la hidratación, los acantilados, las mareas, qué significan las banderas de los guardavidas, qué riesgo conlleva una tormenta eléctrica en la playa…", enumeró.

La idea es simple, concreta y posible. Que una vez por semana, durante la temporada de verano, a las 19, cuando la mayoría de las personas abandona la playa, exista un espacio en el que hablar sobre estos temas. Las charlas se realizarían en puntos estratégicos de la ciudad -Constitución y la Costa, Rambla Casino, Playa Varese, Punta Mogotes y Acantilados-, los que rotarían cada semana para lograr mayor presencia.

"El proyecto lo presenté el día 14 de noviembre como ciudadano, como iniciativa propia, lo ingresé por mesa de entrada del Honorable Consejo Deliberante y hoy en día se elevó a la Comisión de Legislación, Interpretación, Reglamento y Protección Ciudadana, además de a la Comisión de Turismo. Si esas comisiones lo aprueban pasa a los concejales, que si lo aprueban se convierte en ordenanza y el Ejecutivo debería implementarlo", repasó Mariano los pasos que deberá dar su proyecto.

(Christian Heit)
(Christian Heit)

"Soy optimista, tengo esperanzas y sé lo que presenté. Ojalá que se ejecute y se lleve a cabo no sólo una temporada o dos, que esto quede. La idea es que sean jornadas con un lenguaje coloquial, sin tecnicismos, para que el turista lo entienda. Si realmente esto se pone en marcha de acá a muchos años tendría que servir un montón", aseguró el guardavidas, que confió que compartió su trabajo también con los papás de Emma.

"Ellos tienen el proyecto, sabían que lo estaba haciendo y cuando lo terminé tuvieron una copia. Les gustó, no sólo se habla de los derrumbes, es algo más global", contó. Hasta entrada la noche del lunes, Mariano y otros guardavidas se quedaron pintando carteles de advertencia para colocar hoy en los acantilados de barrio de Camet, a un año del día que tuvo la certeza de que las cosas tienen que cambiar en las playas de Mar del Plata.

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