
En un texto que luego quiso hacer desaparecer, Borges definía el espíritu de las cartas. "Cuarenta naipes quieren desplazar la vida. En las manos cruje el mazo nuevo o se traba el viejo: morondangas de cartón que se animarán, un as de espadas que será omnipotente como don Juan Manuel, caballitos panzones de donde copió los suyos Velázquez", escribía.
Se trata de uno de los ensayos de El idioma de los argentinos, un libro que luego el escritor no quiso que se reeditara ni fuera incluido en sus obras completas. Básicamente, lo que hace en él es explicar el truco, que para Borges es el juego argentino por excelencia.
PUBLICIDAD

Pero mucho antes de que existiera el truco, las cartas -los naipes- ya tenían un largo recorrido alrededor de todo el mundo. ¿Dónde surgieron? ¿Cuál fue el primer mazo? ¿Para qué se usaban? Como en muchos de estos casos, su historia podría ser la historia del mundo. Un mundo reducido a 52 cartas en principio, a 48 luego.
Por supuesto, la historia es imprecisa a la hora de rastrear el nacimiento del primer mazo. Al parecer, todo indica que las primeras cartas surgieron en la China. No eran sin embargo "morondangas de cartón", como describió Borges, sino placas de marfil. Ya por ese entonces en China se jugaba al ajedrez y al dominó, por lo cual los naipes serían una prolongación de esas costumbres.
PUBLICIDAD

Ocurrió en algún momento entre el 600 después de Cristo y el 900, tiempo en que estuvo en el poder chino la dinastía Tang, durante la cual habrían surgido los primeros juegos de este tipo. El pase a papel también se remonta a China, pero sería posterior, recién en el siglo XII d.C.
Otras versiones ubican la creación de las cartas en Egipto y otras en la India. ¿Cuán improbable es que a dos o tres civilizaciones se les haya ocurrido la misma idea? Un sistema de símbolos intercambiables por puro divertimento. No parece extraño que hayan surgido en varios lugares de manera independiente, o que un viajero llevara la costumbre de un país a otro.
PUBLICIDAD

De hecho, suele atribuirse a la cultura egipcia que cada palo tenga 13 cartas (como 13 son los ciclos lunares, como 52 -13 x 4- son las semanas del año). En la baraja española sin embargo, las cartas son 48. ¿Quiénes faltan? Nada menos que las reinas. En el caso de las españolas no se sabe cuándo fue que se sustrajeron 4 cartas, y cómo fue que quedó cada palo de 12, con tres figuras: la sota -el 10-, el caballo -11- y el rey -12-. Pero de reinas, ni hablar. ¿Habría que redefinir las figuras? ¿Podría, en pos de la igualdad de género, volver la reina al mazo y reemplazar, por ejemplo, al rey?
Ese mazo "español" (pero con 52 cartas) fue el primero que se popularizó. Desde el principio sus cuatro palos fueron el oro (simboliza el comercio), las espadas (la guerra), los palos o bastos (la agricultura) y las copas (la religión). Este mazo habría viajado desde china hasta medio oriente y luego desde ahí llegaría en el siglo XIV hasta Europa, a través de Italia. Entonces sí comenzaría la mutación de la baraja. Por qué entonces se las llama españolas, se preguntarán. Probablemente, porque son quienes las trajeron al continente, y porque habrían sido los españoles quienes redujeron el mazo de 52 a 48.
PUBLICIDAD

Sin embargo, en el resto del mundo, lo primero en lo que se piensa cuando se habla de cartas suele ser el mazo de poker. Es la famosa baraja francesa. (Luego, años más tarde, la tomaría Reino Unido y cambiaría las letras, de modo que hoy la baraja francesa está en inglés: la K es de King, la Q de Queen y la J de Jack; y cambiaría también el 1 por el As).
En este mazo los franceses reemplazaron el oro por los diamantes, las espadas por la pica, el basto por el trébol y las copas por los corazones. ¿Entonces a quiénes representan los reyes?: versiones infinitas se aceptan; Julio César, David, Alejandro Magno, Carlomagno, entre otros. ¿Y qué pasa con el rey suicida? Si se fijan, el rey de corazones es el único que no tiene bigote y que, por otro lado, se está clavando su espada en la cabeza.
PUBLICIDAD

Por supuesto, al ser la baraja un instrumento compuesto por números, la cantidad de significados ocultos que se pueden encontrar es infinito ("desde el principio, el central misterio del juego se ve adornado con un otro misterio, el de que haya números", decía Borges en aquel ensayo).
Ya dijimos que la baraja original contenía 52 cartas, 13 por palo (un palo por cada estación del año). Dijimos también que 52 son las semanas del año. Pero no dijimos que si sumamos una por una todas las cartas de un mazo, el resultado es 364 (1 + 2 + 3 + 4 + 5 + 6 + 7 + 8 + 9 + 10 + 11 + 12 + 13 = 91 x 4 = 364). Uno menos que los días del año, dos menos en los años bisiestos. Ahí entra en acción el Jocker o comodín, que se unió a la baraja mucho después, a mediados del siglo XIX en Estados Unidos. Son dos por mazo, lo cual completarían el 365 o 366 en cada caso.
PUBLICIDAD

Otro número emblemático es el 808. Es el número que acompaña a la marca de cartas de póker más famosa del mundo: la Bicycle. Muy utilizada por magos, el 808 es un número potente pero menos misterioso: cuando empezaron a fabricar, la creadores de Bicycle llamaron 101 a su primera tirada. Así, fueron lanzando productos al mercado hasta llegar a su mazo más acabado, el 808. Desde entonces, a muchos les confunde pero no es más, de alguna forma, que un número de serie.
¿Cuándo llegó a la Argentina? De la mano de los españoles. Algunos juegos como la escoba del 15 o el chinchón vinieron por añadidura y luego sufrieron modificaciones. Otro juego también español es ese del que tanto hablaba Borges. Efectivamente, el truco no es un juego nacional sino heredado. Es decir, es tan argentino como argentino es el vermú o el fernet.
PUBLICIDAD

¿Pero dónde más que en Argentina se juega con esta devoción? Cada verano se abre la temporada de cartas en la playa. Rastrear al primer argentino en llevar un mazo a la arena sería prácticamente imposible, como imposible sería rastrear al último. Pero la costumbre, lejos de perder fuerza, la gana.

Este año, por caso, incluso se vende en la costa un tablero imantado (con un juego de cartas también con imanes), que resuelve el problema del viento. Así, cada cual puede jugar puede sin que se le vuelen las cartas. Cuántas habrá habido que, en una ráfaga, dieron a parar al Atlántico para luego, quién sabe, volver un día a su lugar de origen, a esa primera costa donde, como dijo el poeta, se inventó un juego para desplazar la vida.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La FAO impulsa proyecto para restaurar ecosistemas en El Salvador
La iniciativa, con apoyo financiero de la Embajada de Canadá y acompañamiento técnico del CENTA, prioriza la recuperación de zonas degradadas, la protección de cuencas y la participación vecinal en acciones de conservación

Los pronósticos de Luis Suárez sobre cuartos de final del Mundial 2026: su conclusión sobre Argentina-Suiza
El Pistolero analizó los cruces entre los ocho mejores equipos. Los favoritos del delantero uruguayo

Francia-Marruecos, en vivo por los cuartos de final del Mundial 2026: comenzó el partido en Boston
Les Bleus y el conjunto africano pujan por el primer boleto a las semifinales de la Copa del Mundo
Reporteros irrumpen en la Fiscalía de Guerrero para pedir justicia por el asesinato del activista Alex Serna
Exigieron que las investigaciones en el caso avancen y brinden protección a periodistas en la región

Denuncian abandono institucional en el Sumapaz: mujeres rurales completan dos años sin buses del cuidado del distrito
La cabildante del Pacto Histórico Heidy Sánchez aseguró que la Secretaría de la Mujer prometió reactivar la atención, pero los ciclos de operación de 2025 y 2026 no incluyeron a esa localidad



