La Marcha por la vida en Auschwitz en 2017 (@TZieve)
La Marcha por la vida en Auschwitz en 2017 (@TZieve)

El último acto criminal del derrotado Tercer Reich no fue menos diabólico que los primeros de "La solución final": el proyecto de exterminio de todos los judíos de Europa y sus seis millones de muertos. Un crimen que por siglos seguirá avergonzando a la especie humana…

Con el documental #Marcha yo -me presento: Marcos Gorbán, director general del proyecto audiovisual- busco darle una luminosa contrapartida a esta oscura y dolorosa historia.

Les cuento…

Era enero de 1945 y la Europa devastada se volvía a congelar de invierno y de espanto. Los nazis retrocedían en todos los frentes. Faltaba poco para que las tropas soviéticas entraran al escenario más imponente de la masacre: los campos de concentración de Auschwitz.

Las cámaras de gas y los hornos crematorios no daban abasto. En la huida, los nazis no tenían tiempo suficiente para exterminar a los últimos judíos ni para borrar las huellas del genocidio. Decidieron evacuarlos.

A través del campo nevado obligaron a marchar hacia el este a todos los que pudieran caminar. Salieron sesenta mil. En el trayecto murieron miles. De frío. De cansancio. De hambre. De desesperación. De bala. De golpes. De nazismo.

El cartel de entrada al campo de concentración: “El trabajo los hará libres”, dice en alemán (Marcha por la Vida)
El cartel de entrada al campo de concentración: “El trabajo los hará libres”, dice en alemán (Marcha por la Vida)

Esas evacuaciones, que comenzaron en 1944, fueron conocidas como "Marchas de la Muerte".

En abril de 1988, algunos cientos de personas llegaron a Polonia desde otros países de Europa y de América para caminar los tres kilómetros que separan Auschwitz de Birkenau, el campo de exterminio que las SS hicieron construir con mano de obra esclava para implementar la "solución final", el eufemismo con el que denominaron el plan de exterminio sistemático.

 

Esa fue la primera "Marcha por la Vida".

Parte del equipo de producción en los hornos crematorios del campo de concentración de Majdanek. (Foto: Victoria Bornaz)
Parte del equipo de producción en los hornos crematorios del campo de concentración de Majdanek. (Foto: Victoria Bornaz)

Para homenajear a las víctimas del genocidio, rescatar el valor de la memoria, resignificar el espacio, hablar de identidad y de resistencia, y por sobre todas las cosas, de paz y de justicia. Entre los marchistas había cerca de veinte argentinos.

Abril de 2018. Comienza una nueva Marcha por la Vida. La número 30. Como coincide con los 70 años del Estado de Israel, se calcula que la concurrencia será récord. Se esperan alrededor de 15 mil personas. Solamente de la Argentina viajan 700. Viajamos 700…

El Gueto de Varsovia en la actualidad. (Foto: Victoria Bornaz)
El Gueto de Varsovia en la actualidad. (Foto: Victoria Bornaz)

Somos un equipo de siete personas. Llevamos tres cámaras. Micrófonos. Algunas luces portátiles y un plan de grabación. Queremos contar la historia de esta Marcha por la Vida a través de la mirada y la voz de chicos de 16 y 17 años. Pretendemos que sean los adolescentes quienes esta vez les cuenten la historia a los adultos. Que sean ellos los que enarbolen los "por qué". Vamos a seguirlos. Vamos a grabarlos. Vamos a escucharlos para entenderles la mirada.

Marcos Gorbán, director general del proyecto audiovisual de Marcha por la Vida, junto al realizador Carlos Valdez Zanetti por las calles de Varsovia. (Victoria Bornaz)
Marcos Gorbán, director general del proyecto audiovisual de Marcha por la Vida, junto al realizador Carlos Valdez Zanetti por las calles de Varsovia. (Victoria Bornaz)

Nunca había oído hablar de la Marcha por la Vida. La primera vez fue en 2015, cuando nos llegó un mail del colegio ORT: empezaban las charlas explicativas para el viaje del otro año.

Mi hijo mayor estaba en tercer año, y tenía la oportunidad de ser marchista en 2016.

En una clase de la universidad, una chica me dijo:
–Se es marchista toda la vida, profe.

Y otra:
–Prepárese. No volverá igual…

El golpe final fue en una mañana de mayo. Mediodía en Polonia. Siete, ocho mil personas de 52 países caminaban en columna para entrar al campo de Auschwitz. La primera delegación, la iba a la cabeza, era la argentina. Y entre toda esa gente… ¡mi hijo!

 
Marcos Gorbán con un guía en Majdanek. Al fondo los hornos y la chimenea de uno de ellos. (Foto: Victoria Bornaz)
Marcos Gorbán con un guía en Majdanek. Al fondo los hornos y la chimenea de uno de ellos. (Foto: Victoria Bornaz)

Vieron las vías de los miles de trenes repletos de hombres, mujeres, chicos, viejos, que creían que llegaban a un campo de trabajo… y fueron a las cámaras de gas o la esclavitud hasta morir.

Los ochocientos mil que murieron en Auschwitz llegaron por esas vías. Las mismas por las que caminaban los que no olvidan. Adelante, sobrevivientes del genocidio. Atrás, miles de marchistas. Y entonces nació la idea del documental….

Así empezaron las Marchas por la Vida

Alejandra Tolcachier es la directora de la Marcha por la Vida yhabla con emoción de lo que significa que jóvenes de todo el mundo conozcan y recuerden "dos acontecimientos importantes y significativos para la historia moderna: la Shoá y la creación del estado de Israel".

En este proyecto participaron, desde que nació en 1988, más de 150.000 personas provenientes de distintos credos y países.

Algunos sobrevivientes del genocidio nazi lideraran la Marcha por la vida (@MOTLbjela)
Algunos sobrevivientes del genocidio nazi lideraran la Marcha por la vida (@MOTLbjela)

"El proyecto fue fundado por un grupo pequeño liderado por miembros de la Knesset (Parlamento Israelí) preocupados por transmitir lo ocurrido durante el Holocausto en Europa y luchar contra el neonazismo en el mundo", cuenta Tolcachier.

"El objetivo es vivenciar y recorrer los diferentes lugares, sucesos e historias de vida y poder resignificar los mismos por medio de herramientas pedagógicas tanto en Polonia como en Israel", agrega.

En el proyecto Marcha por la Vida participan 52 países de todo el mundo
En el proyecto Marcha por la Vida participan 52 países de todo el mundo

La primera semana del viaje transcurre en Polonia y se aborda la vida judía antes de la guerra, que tuvo como protagonistas a más de 3 millones de judíos, quedando sólo unos miles después del Holocausto.

"Se visitarán lugares como Varsovia, Cracovia y Lublin, y recorremos los campos de concentración de Auschwitz-Birkenau, Treblinka y Majdanek -explica la directora- para recordar como en 1944  la inminencia de la entrada del ejército aliado hizo que los nazis aceleraran el proceso exterminador y así se crearon las tristemente famosas 'marchas de la muerte'".

En la misma vía donde los trenes llevaban hacia la muerte a hombres, mujeres y niños, los jóvenes dejan sus mensajes: “nunca más” (Marcha por la Vida)
En la misma vía donde los trenes llevaban hacia la muerte a hombres, mujeres y niños, los jóvenes dejan sus mensajes: “nunca más” (Marcha por la Vida)

"Hoy, la Marcha de la Muerte se ha resignificado, convirtiéndose en Marcha por la Vida. Se realiza desde Auschwitz hasta Birkenau, el campo de concentración más grande creado por los nazis durante la segunda guerra mundial. Jóvenes y adultos de todos los países del mundo marchan juntos y libres, para recordar", explica.

Para los organizadores este año es un año muy espacial porque se conmemoran 30 años del programa Marcha por la vida y se celebran 70 años del Surgimiento del Estado de Israel.

La delegación argentina –más de 700 personas– participará del programa entre el 9 de abril y el 24 de abril, y está compuesta por jóvenes pertenecientes a las escuelas Martin Buber, Escuelas Ort Sede Almagro y Sede Belgrano, Colegio Tarbut, Scholem Aleiejm e Yeshurun Tora High School. Y de adultos de Hebraica, Amijai, Lamroth Hakol y Tarbut. Además, se suman a esta delegación estudiantes de Panamá y un grupo de adulto de Chile.

El campo de concentración de Majdanek, en Polonia, será otro de los lugares que visitarán los jóvenes para conocer el horror del genocidio judío (Marcha por la Vida)
El campo de concentración de Majdanek, en Polonia, será otro de los lugares que visitarán los jóvenes para conocer el horror del genocidio judío (Marcha por la Vida)

"Estamos muy orgullosos de ser una de las delegaciones mas grandes en la marcha y asumimos el compromiso y legado de seguir transmitiendo y mantener viva la Memoria de la Shoá", dice Alejandra Tolcachier.

–¿Cuál fue la fecha clave de la Marcha por la Vida?

–Los años 90, cuando los viajes a Polonia fueron sistemáticos, lo mismo que la aparición de los recordatorios de la Shoá (genocidio) en varios países de Occidente.

–¿Qué implica para vos la visita a los lugares de la memoria?

–La transmisión de la Shoá no sólo en el mundo judío: en el resto del mundo.

–¿Una fecha emblemática?

–El año 1993, cuando se abrió en Washington el Memorial del Holocausto en coincidencia con el medio siglo del levantamiento del Guetto de Varsovia.

–¿El sentido de ese memorial, y de todos los museos similares?

–Memoria, educación y concientización. Valoración de los derechos humanos. Responsabilidad individual cuando las libertades corren
peligro. Lección contra las tiranías, el racismo y la violación de los derechos humanos.

¿Por qué marchar? ¿Por qué recordar?

Mario Borovich es director de Contenidos y guionista del documental #Marcha. Trabajamos juntos y compartimos la emoción de esta tarea. Repite conmovido: "Los pueblos sin memoria están condenados a repetirla".

Y cuenta: "Cuántas veces hemos escuchado esta frase. Sin embargo, cobra una especial relevancia cuando quien la enuncia es una sobreviviente de Auschwitz. Eso nos sucedió con Lea Novera en las primeras grabaciones de nuestra serie documental. Una frase que se impone como lección de vida y de humanidad, y que nos motiva a revalorizar la historia para transitar el presente y encarar el futuro".

Este año marcharán más de 15 mil personas de todo el mundo
Este año marcharán más de 15 mil personas de todo el mundo

"¿Cómo ignoramos los relatos de los sobrevivientes? ¿Cómo no conmovernos ante sus historias? ¿Cómo cegarnos ante el dolor, el estigma de la imagen, aun fresca en las retinas y los oídos de quienes hoy pueden contarnos lo que vivieron en los campos de exterminio, o de concentración, o en los guetos?", se pregunta Borovich.

"Cuando conocí a Lea, no pude evitar detener la mirada en el número tatuado en el brazo, bajo un triángulo que los nazis marcaron allí dando cuenta de que es judía. Lea nos dejó claro que esa no era su única marca. La segunda es su pierna rígida: nunca pudo recuperarse de una rodilla herida en su paso por Auschwitz y hoy camina sin poder doblarla. Sin embargo, la tercera marca es la que más revela lo vivido: una herida imposible de cerrar por completo y que ella llama, con todas las letras 'la herida del alma'", recuerda.

El  horror de las cámaras de gas (Marcha por la Vida)
El  horror de las cámaras de gas (Marcha por la Vida)

"Otro sobreviviente, Julius Hollander, nos contó que durante un tiempo, ya terminada la guerra, necesitó bajar una cortina sobre lo sucedido, cerrar los ojos y seguir adelante. Pero aquello vivido, tan traumático, pulsaba por salir, no podía ser sepultado. Y pudo hacerlo frente a su nieta primero, luego ante el registro de un archivo documental de Spielberg sobre los sobrevivientes de la Shoa. Y hoy, tanto él como muchos otros, asumen el compromiso de transmitir esta historia a los más jóvenes para que sean sus portavoces, los portadores de esa tragedia, y así mantengan viva la memoria para que, justamente, no se repita nunca más", revela el guionista.

Los jóvenes marchan desde el 9 al 24 de abril por los “sitios de la memoria”  (@Ridsdale7)
Los jóvenes marchan desde el 9 al 24 de abril por los “sitios de la memoria”  (@Ridsdale7)

–¿A qué sentís que apunta el documental?

–Entre otras cosas, para aprender a leer las repeticiones de la historia.

–¿Palabra clave?

–Memoria. Para anticipar el porvenir de los pueblos no hacen falta brujerías. Sólo la memoria. Porque la memoria cuando tiene recuerdos tan potentes no golpea la puerta, derriba muros. Porque cuando olvidamos, como cuando negamos, no somos inocente, y eso luego tiene sus consecuencias para el ciclo de la historia. Un Genocidio siempre se resignifica en el siguiente.

–Virtud con grandes enemigos…

–Sí. El peor, la desmemoria. María Elena Walsh lo decía de modo más poético: "En el País de Nomeacuerdo, doy tres pasitos y me pierdo". Y cuando uno se pierde… vuelve al mismo lugar.

Auschwitz es símbolo del atroz exterminio organizado por los nazis (Marcha por la Vida)
Auschwitz es símbolo del atroz exterminio organizado por los nazis (Marcha por la Vida)

–¿Por qué algunos quieren olvidar?

-Porque la verdad es incómoda. Los negacionistas llaman a la Shoá, con perversión, el Holocuento. El nazismo, en retirada, trató de borrar todas las evidencias destruyendo las barracas, los hornos crematorios, el azul del veneno en las paredes, las fosas explotando de restos humanos. Un ensordecedor grito de silencio.

–¿Un sueño?

–Que las marchas ayuden a vivir un futuro en el que nadie, en ningún lugar y bajo ninguna circunstancia diga, parafraseando las palabras de Hitler sobre la matanza de armenios ("¿Quién, después de todo, recuerda hoy el exterminio de los armenios?"): "¿Quién recuerda hoy el genocidio judío?".

El autor es director del documental #Marcha

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