(Nicolás Aboaf)
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Elena Foune. Adriana Marisel Zambrano. Julieta Mena. Vanesa Celma. Daiana Capacio. Maricela Pozo Pizl. Laura Iglesias. Mara Mateu. Roxana Galeano. Mariela Fernández. Florencia Albornoz. Liz Funes. Chiara Páez. Nadia Benítez. Débora Mansilla. Marlen Franco. A estas mujeres las emparenta el mismo horror: están muertas.

Golpeadas, acuchilladas, baleadas, quemadas, descuartizadas. A todas las mató un hombre o varios, pero en todos los casos por lo mismo: sólo por ser mujer. Descolocados, en busca de Justicia, y de un Estado que los acompañe, sus familiares armaron un colectivo cuyo nombre sintetiza con dolorosa precisión lo que les generó a tragedia: "Atravesados por el Femicidio".

La agrupación -que pronto será formalmente una ONG- está integrada por  19 padres, madres o hermanos de estas chicas asesinadas, que llegaron  hasta el Congreso desde Rosario, Córdoba, Chaco, Partido de la Costa, Mendoza, el Conurbano bonaerense y los barrios porteños, y que este 8M marcharon por primera vez. Lo hicieron bajo paraguas negros inscriptos con la leyenda #PorEllas, un símbolo de la necesidad de protección.

Mercedes y Miriam Zambrano, hermanas de Adriana, asesinada en Jujuy (Nicolás Aboaf)
Mercedes y Miriam Zambrano, hermanas de Adriana, asesinada en Jujuy (Nicolás Aboaf)

Julieta Mena tenía 22 años en octubre de 2015, cuando su novio, Marcos Mansilla, la mató a golpes. La chica estaba embarazada de dos meses y medio. Marcela, su mamá, no lo sabía. Se enteró en la fiscalía que investigaba el crimen de su hija, unos días después de encontrarla en el suelo del baño de la casa de su asesino, desfigurada por los golpes y sin vida.

Mansilla fue condenado a 35 años de prisión. No todas las madres de las víctimas tienen la "suerte" de una condena justa. Pero eso a Marcela no la hizo quedarse en su casa. "Estoy acá por mis compañeros. Hay muchas fallas en las investigaciones de los casos, desde el trabajo de la Policía, abogados que se venden, juicios abreviados. Hay mucha injusticia. Y lo que hoy queremos, fundamentalmente, es igualdad entre mujeres y hombres".

Marcela explica por qué están "atravesados por el femicidio": "Nuestra vida cambió literalmente desde que a mi hija la encontré muerta en el baño molida a golpes. Desde ese momento se te quiebra el alma. Se te parte la vida al medio y nada es lo mismo. A todas las que estamos acá nos pasa lo mismo. El dolor te atraviesa el alma".

Las historias de este colectivo están cruzadas por un doble padecimiento: el femicidio y la pobreza. A Marta Pizl tres hombres le mataron a su hija Maricela en la localidad bonaerense de Laferrere. Le aplicaron 25 fierrazos, la tiraron a las vías del tren y después le estamparon la cabeza contra un poste. Los responsables están libres.

(Nicolás Aboaf)
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"No sentía nada por los femicidios antes pero después lo sentí. Me pasó. Pero nunca pensé que no habría  Justicia. Todos los jueces fueron corruptos, el fiscal, hasta nuestro abogado. ‎De esta marcha espero que llegue la Justicia y que el Estado ayude a los pobres. Nos discriminan no sólo por ser mujeres, también por ser pobre", dice Marta, bajo la sombra que ya entrada la tarde proyecta la cúpula del Congreso sobre la avenida Entre Ríos, cortada por miles de mujeres teñidas de verde y violeta, símbolos cromáticos de la legalización del aborto y del feminismo, respectivamente.

"A Chiara Páez la mataron en 2015 por intentar hacerle un aborto clandestino, por ella también estamos acá, queremos aborto legal, seguro y gratuito para que no mueran más mujeres", dice Eva Domínguez, mamá de Vanesa Celma, a quien su marido, Omar Suárez, le prendió fuego en 2010, estando embarazada. La chica, que tenía 27 años, luchó durante cuatro meses, no logró sobrevivir.

El colectivo "Atravesados por el femicidio", tiene objetivos claros. Uno central es que la "ley Brisa", activa en Capital Federal, sea sancionada en todo el país, para que los chicos y chicas víctimas colaterales del femicidio de su madre, en los casos en que el femicida haya sido su padre, cobren una asignación mensual equivalente a una jubilación mínima hasta la mayoría de edad.

(Nicolás Aboaf)
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Se llama Ley Brisa por el nombre de la hija menor de Daiana Barrionuevo, asesinada por su ex pareja, Iván Adalberto Rodríguez, en 2014. Daiana tenía, también, dos hijos varones. Los tres quedaron al cuidado de su abuelo. Pobre, Osvaldo Barrionuevo tuvo que pedir ayuda económica hasta en los medios de comunicación. Marcelo Farías, tío de Brisa, es concreto: "Vine para que la ley sea federal, la propia Brisa, al vivir en Provincia, no es beneficiaria".

Mercedes Zambrano, hermana de Adriana Zambrano, asesinada en Palpalá, Jujuy, por su ex pareja el 13 de julio de 2008, sintetiza el sentimiento de este colectivo, que hoy sumó su lucha a la movilización masiva e histórica. Lo hizo con sencillez y contundencia: "Vinimos por las que no están".

"Atravesados por el femicidio" también reclama patrocinio legal gratis para familiares de víctimas de femicidio, asistencia integral y quitarle responsabilidad parental a los femicidas. 

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