Daiana y su familia tras ser estafadas
Daiana y su familia tras ser estafadas

Finalmente, Daiana Cissterna, la adolescente rosarina que fue estafada por el dueño de un salón de fiestas, podrá celebrar sus 15 años tal como lo tenía planeado. Todo gracias a la solidaridad del dueño de un boliche que decidió hacerse cargo del evento tras escuchar la triste historia de cómo la menor fue engañada. Pero no será la única que podrá hacerlo: la otra chica que también fue víctima de la misma persona llevará adelante su festejo en simultáneo y en el mismo lugar.

Todo ocurrió el sábado pasado cuando a horas del comienzo de la fiesta, la familia Cissterna descubrió que el salón no contaba con la habilitación correspondiente ni con el catering contratado a pesar de haber pagado 40.000 pesos en cuotas durante un año. Ni empleados, ni fotógrafo, ni filmación. No había nada de lo que el dueño del salón les había prometido. Con el pasar de las horas, la bronca y la desazón fueron creciendo. "Me atendía el celular y me decía 'estoy a dos cuadras' y cortaba. Así toda la tarde hasta la noche cuando todo terminó en escándalo", relató Juana Rivero, la mamá de Daiana. Lo peor terminó ocurriendo y la quinceañera se quedó vestida y con la ilusión rota de festejar su cumpleaños.

El salón clausurado (Gentileza La Capital)
El salón clausurado (Gentileza La Capital)

Tras enterarse de la estafa, el empresario se puso en contacto y ofreció pagar el festejo. "Así como hay gente mala, hay gente muy buena", expresó Juana, quien confirmó que la celebración se va a celebrar el domingo 11 de marzo, desde las 20, en un boliche de Salta y Alvear junto a los 130 invitados.
"El mal momento ya lo pasamos. Por lo menos hay gente buena que nos quiere ayudar. No sabía que existían tantos rosarinos de buen corazón, tanta solidaridad. Ahora espero que puedan ir todos", dijo Rivero al diario La Capital.

Para cumplir el sueño de su hija, durante 12 meses Juana reunió los 40 mil pesos que mes a mes le iba llevando al dueño del salón –identificado como Pablo Ariel S.– hasta su casa. Según dijo, hizo horas extra y turnos complementarios. Incluso, su marido perdió el trabajo así que fue doble sacrificio. Pero todo se transformó en pesadilla. A las 17 horas llegó al lugar y no había nada ni nadie. El propietario nunca dio la cara. "Su mujer de nombre Patricia estaba allí, pero cuando le preguntábamos una y otra vez dónde estaba su marido, no sabía qué decir", contó.

La familia Cissterna se fue enterando en los últimos días del incumplimiento y el pésimo servicio que se prestaba en el salón, que ya tenía registradas cuatro órdenes de clausura. "A la gente que estuvo la noche anterior a nosotros les dieron de comer a las 2 de la madrugada. Nos dijeron que les sirvieron la bebida caliente, que al vino de botella le ponían de cajita, que a los tragos los diluían con alcohol puro y que la comida era insuficiente. A punto tal, que en una mesa de 12 personas les traían 4 empanaditas", comentó José Luis, el papá de Daiana.

"Ahora estoy bien, pero no es lo mismo. Es como si fuera una pesadilla que la voy a tratar así, no queda otra, ya pasó", dijo la joven al mismo diario. Por lo pronto, el acusado sigue prófugo, mientras que su esposa (la única que dio la cara) fue arrestada por el delito de defraudación.

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