El caso del cantante de cumbia que irá a juicio por asesinar a un DJ y dealer africano

Dodji Logossou, oriundo de Togo, murió a tiros en 2013 en una pensión del barrio Hipódromo de La Plata. “El Monito” Mansilla, ex líder del grupo La Camada, está acusado por el crimen

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El cadáver de Logossou en la pensión del barrio Hipódromo.
El cadáver de Logossou en la pensión del barrio Hipódromo.

Dodji Adote Logossou había venido desde la república de Togo, un pequeño país de África central, para instalarse en La Plata. Su muerte, ocurrida el 28 de abril de 2013 en una pensión del barrio Hipódromo de La Plata, fue un misterio instantáneo. No era para menos: un africano asesinado de un tiro calibre .32 en la panza, en short rojo y ojotas sobre el piso de su pieza, a casi 9 mil kilómetros de casa.

Los vecinos y el dueño de la pensión no dijeron mucho de él a la Justicia y a los medios de prensa locales. El togolés de 37 años no tenía familia, ni pareja ni hijos, hablaba poco según los testimonios, con un mínimo español y un denso acento.

Sin embargo, Logossou tenía dos números de DNI, que comenzaban con 94 y 62 millones, se había registrado en la AFIP en el rubro de venta minorista y estaba afiliado a la obra social de empleados de comercios. De todas maneras su comercio parecía ser otro. Cuando el fiscal Fernando Cartasegna -titular de la UFIJ N°4 de La Plata y encargado de investigar el crimen- entró a la habitación de Logossou en la noche del crimen, se encontró con muchas peculiaridades. No era todo tan simple.

Había mucho para robarle al togolés. Por ejemplo, una notebook, varios racks de grabación y una consola de sonido, un lote valuado en 30 mil pesos. Logossou había montado un estudio de grabación en la pieza, donde trabajaba con grupos locales. Se dedicaba, por otra parte, a pasar música como DJ en boliches y bares de la zona. También había casi diez mil pesos en billetes de cien, repartidos en varios sobres. El asesino no se llevó nada, ni plata ni equipos.

Así, la hipótesis de robo quedó rápidamente descartada. La puerta de chapa de la pieza había sido abierta a tiros. Para Cartasegna, todo indicaba un ajuste de cuentas.

Logossou en vida.
Logossou en vida.
Parte del estudio de grabación que había montado en su casa.
Parte del estudio de grabación que había montado en su casa.

El fiscal encontró entre los cajones más de 50 gramos de cocaína de alta pureza; las pericias que se hicieron luego a los tres teléfonos de Logossou revelaron varios mensajes en los que  su menudeo de drogas se vuelve evidente. Y entre todos los textos recibidos había una amenaza algo explícita, premonitoria. Las coordenadas de tiro eran exactas: "Escondé la droga porque te doy un tiro en la panza, somos mafia, queremos comprar droga y te re vas a arruinar por ser de otro lado y vender droga acá", decía el mensaje.

Ese texto, de acuerdo, la imputación del fiscal, fue enviado por un joven de Berisso: Lucas Ezequiel Mansilla, "El Monito", la ex voz del grupo de cumbia local La Camada.

Mansilla, de 22 años, oriundo de Villa Progreso, hijo de un empleado de supermercado y un ama de casa, había intentado que su grupo despegue durante 2013, el año de la muerte de Logossou. Tenía algunos pequeños hits, con títulos genéricos de cumbia como "Fumo por tu amor" y "Al cheto le cabió".

La banda, con la voz rasposa del "Monito", se habían convertido en un número fijo de Mileño Bailable, una disco de la periferia platense en la esquina de las calles 512 y 14; allí compartieron fechas junto a artistas como El Polaco, La Liga, Tu Papá y Yerba Brava o Maldito Peke, el enano reggaetonero del programa de Marcelo Tinelli. También animaban fiestas en barrios, con shows intensos sobre la vereda y chicas vecinas bailando entre los músicos. Tenían un manager. Las cosas no estaban mal para La Camada. En lo que al negocio cumbiero respecta, La Camada estaba en camino.

Lucas Ezequiel Mansilla, “Monito”, el ex cantante de La Camada.
Lucas Ezequiel Mansilla, “Monito”, el ex cantante de La Camada.

En pocas semanas, Mansilla irá a juicio por la muerte de Logossou, caratulada como homicidio agravado por el uso de arma de fuego: Cartasegna elevó el expediente a sorteo a comienzos de mes para que uno de los tribunales orales de La Plata se encargue de sentenciarlo. Las pruebas en su contra recopiladas por el fiscal -uno de los más avezados de la provincia, especializado en delitos como abuso de menores y pornografía y prostitución infantil– son llamativas. La amenaza de muerte por chat no es la única evidencia.

El fiscal descubrió que Mansilla y Logossou se comunicaron 28 veces en los 20 días previos al asesinato del togolés. Un amigo del cantante declaró que acompañó a Mansilla a comprarle cocaína a la víctima unos cinco días antes del crimen.

Ese testigo, junto a otro allegado de Mansilla, señaló que el cantante manejaba un Fiat 147 blanco, algo que se puede ver en su perfil de Facebook. Precisamente, una vecina de Logossou en la pensión declaró que oyó gritos en la madrugada del asesinato y que vio desde su ventana a un Fiat 147 blanco saliendo a toda velocidad. El cantante, defendido por un abogado oficial, se negó a declarar al momento de ser indagado.

Mansilla, de vez en cuando, envía mensajes desde la cárcel. Postea fotos en Facebook, selfies en su celda, donde las pipas plateadas de sus zapatillas Nike se iluminan con el flash. "Siempre al top", le dice un amigo, del otro lado. "Siempre primo, no como en casa, pero se hace lo que se puede", le contesta el cantante. "¿Falta mucho para reencontrarnos?", se pregunta después.