Por qué algunas personas sienten frío todo el tiempo y cuáles son las causas médicas

Una endocrinóloga explica las tres condiciones más frecuentes detrás de ese patrón y detalla qué análisis solicita para identificar el origen

Persona con suéter y manta en sofá, sosteniendo taza. Termómetro digital en mesa con lectura de 36.6 grados Celsius.
La endocrinóloga Omodamola Aje evalúa la frecuencia de la sensación de frío antes de ordenar análisis de laboratorio (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Hay personas que sienten frío cuando quienes las rodean están perfectamente cómodos, sin importar la época del año ni el lugar. Ese patrón, según una especialista consultada por la revista Parade, no constituye una urgencia, pero puede ser una señal del cuerpo que vale la pena investigar.

La doctora Omodamola Aje, endocrinóloga del Berkshire Medical Center, afiliado a la Universidad de Massachusetts, cuenta que lo primero que pregunta a un paciente con esa queja no es qué análisis se hizo, sino cuándo empezó a sentirlo y si ocurre de forma continua o intermitente.

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A partir de esa respuesta, construye un cuadro clínico más amplio, indagando sobre fatiga, pérdida de cabello, cambios en el peso corporal, alteraciones intestinales e irregularidades menstruales, entre otros indicadores.

La tiroides, bajo la lupa

Una vez recabada esa información, Aje avanza hacia los estudios de laboratorio. El primero en su lista es un panel tiroideo, dado que el hipotiroidismo —condición en la que la glándula tiroides no produce suficiente hormona— es una de las causas más frecuentes de sensación de frío persistente.

Ese panel incluye, entre otros, la medición de la hormona estimulante de la tiroides (TSH), producida por la hipófisis, una glándula ubicada en la base del cerebro. También se evalúan la tiroxina (T4), principal hormona de almacenamiento, y la triyodotironina (T3), la forma activa que regula el metabolismo.

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Además del perfil tiroideo, la médica incorpora un hemograma completo para descartar anemia, junto con un panel de hierro. Ambos estudios apuntan a un segundo grupo de causas posibles que, con frecuencia, pasan inadvertidas.

Mujer sentada en una cocina con la tiroides resaltada en rojo en su cuello. Detrás hay utensilios de plástico coloridos y sartenes antiadherentes colgadas.
El panel tiroideo permite identificar el hipotiroidismo mediante la medición de las hormonas TSH, T4 y T3 (Imagen Ilustrativa Infobae)

El metabolismo lento reduce la generación de calor

El vínculo entre la tiroides y la temperatura corporal se explica por la función que cumple el metabolismo: mantener el calor interno. Cuando la glándula tiroides falla y la producción hormonal cae, ese proceso se enlentece y el organismo pierde eficiencia para regular su propia temperatura. “En pacientes con hipotiroidismo, el metabolismo se desacelera de forma considerable, lo que los hace propensos a sentir frío”, señaló Aje. A ese síntoma suelen sumarse fatiga, piel seca, debilidad muscular y aumento de peso sin causa aparente.

La misma lógica aplica a quienes siguen regímenes de restricción calórica intensa o atraviesan una pérdida de peso acelerada. En esos casos, el cuerpo reduce el gasto metabólico para conservar energía, lo que disminuye la producción de calor. A esto se suma que un índice de masa corporal bajo implica menor tejido adiposo, y por tanto menor aislamiento térmico frente al frío exterior.

Sofocos y sudores nocturnos en la menopausia

Los desequilibrios hormonales también figuran entre las causas identificadas por la especialista, y la menopausia y la perimenopausia —la etapa de transición que la precede— son un ejemplo concreto.

El estrógeno cumple un papel clave en la regulación de la temperatura corporal: cuando sus niveles descienden durante esta etapa, ese mecanismo de control se vuelve inestable. El resultado son los sofocos, que muchas veces van seguidos de sudores fríos, lo que lleva a muchas mujeres a alternar entre abrigarse y destaparse durante la noche.

Según un estudio del University College London publicado en la revista Climacteric, los síntomas vasomotores —sofocos y sudores nocturnos— afectan a más del 50% de las mujeres en transición menopáusica en todo el mundo. Aunque el foco suele estar en la sensación de calor, la fase de frío posterior es parte habitual del mismo ciclo.

Menopausia, sofoco, abanico, mujer madura, alivio del calor - (Imagen Ilustrativa Infobae)
El descenso de estrógeno durante la menopausia genera inestabilidad en el mecanismo de regulación térmica (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuándo es momento de consultar a un médico

Aje recomienda buscar atención médica cuando la sensación de frío es recurrente y quienes están en el mismo ambiente no la comparten. La señal se vuelve más urgente si se suman síntomas como fatiga, alteraciones en el peso, cambios en la piel, el cabello o las uñas, o irregularidades en el ciclo menstrual.

“Esto podría ser un indicio de hipotiroidismo o anemia por deficiencia de hierro, condiciones que pueden detectarse y tratarse con relativa facilidad”, afirmó la endocrinóloga.

Las tres causas que aborda la especialista —hipotiroidismo, desequilibrios hormonales propios de la menopausia y bajo peso corporal— cuentan con opciones terapéuticas disponibles.

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