Un estudio identificó un inesperado vínculo entre el consumo de comida chatarra y el dolor de rodilla

La investigación de la Sociedad Radiológica de Norteamérica evaluó a 615 personas con riesgo de artrosis mediante resonancias magnéticas y detectó alteraciones en los tejidos. Los detalles del trabajo publicado en la revista Radiology

Un profesional médico de espaldas mira pantallas con resonancias magnéticas de una pierna junto a empaques de alimentos procesados en un escritorio.
Un análisis observacional de 615 adultos con riesgo de artrosis halló que un mayor consumo de productos industriales se vinculó con más grasa entre las fibras musculares (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Comer alimentos ultraprocesados acumula grasa dentro de los músculos del muslo y puede dañar las rodillas, según un nuevo estudio publicado en Radiology, la revista de la Sociedad Radiológica de Norteamérica (RSNA). La investigación analizó a 615 personas en riesgo de desarrollar artrosis de rodilla y comprobó que quienes más comida industrial consumían tenían mayor cantidad de grasa acumulada dentro del músculo, sin importar cuántas calorías ingerían en total.

El hallazgo es relevante porque esa grasa infiltrada en el músculo —que aparece en estudios de imagen como franjas de tejido entre las fibras— podría acelerar el deterioro de la articulación de la rodilla. Lo que sorprendió al equipo es que el efecto se produjo independientemente del peso corporal o del nivel de actividad física de los participantes, lo que indica que el tipo de alimento elegido tiene consecuencias propias, más allá de cuánto se come o cuánto se ejercita.

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Cerca de la mitad de lo que comían los participantes era comida industrial

Infografía con ilustraciones de músculos de la pierna, franjas de grasa, alimentos procesados, una balanza y el logotipo de Infobae.
Una infografía de Infobae detalla los efectos del consumo de alimentos ultraprocesados en la infiltración de grasa muscular y la salud de las articulaciones de la rodilla (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los investigadores trabajaron con datos del Osteoarthritis Initiative, un programa nacional de investigación financiado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos. Los 615 participantes —275 hombres y 340 mujeres— tenían en promedio 60 años y un índice de masa corporal de 27, lo que los ubica en la categoría de sobrepeso leve.

Según los registros de alimentación del año previo al análisis, cerca del 41% de lo que consumía ese grupo eran productos altamente procesados: cereales de desayuno envasados, snacks, bebidas azucaradas y energizantes, carnes procesadas, pizzas congeladas, comidas listas para calentar y panes industriales, entre otros. Estos productos se caracterizan por contener aditivos, colorantes y saborizantes artificiales que no se encuentran en una cocina casera.

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Zehra Akkaya, investigadora del Departamento de Radiología de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) y autora principal del estudio, señaló que en las últimas décadas el uso de ingredientes naturales en la dieta “disminuyó de manera sostenida y fue reemplazado por alimentos y bebidas industrialmente procesados”, en paralelo al aumento global de la obesidad y la artrosis de rodilla.

Las imágenes médicas mostraron grasa infiltrada dentro del músculo

Dos imágenes médicas monocromáticas de resonancia magnética de muslos. La izquierda muestra músculo uniforme; la derecha, numerosos puntos brillantes de infiltración de grasa.
Con resonancias magnéticas convencionales y datos del Osteoarthritis Initiative, investigadores observaron que quienes ingerían más alimentos ultraprocesados mostraban mayor infiltración grasa en el muslo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El equipo usó resonancias magnéticas convencionales —accesibles y sin necesidad de equipos costosos— para analizar el músculo del muslo de los participantes. En condiciones normales, ese tejido es uniforme. Cuando hay grasa acumulada en su interior, las imágenes muestran franjas claras entre las fibras, señal de que el músculo se deteriora.

Cuanta más comida industrial consumía una persona, más grasa detectaban las imágenes dentro del músculo, sin importar el total de calorías ingeridas. Dos personas que comen la misma cantidad pueden tener músculos muy distintos según la calidad de lo que eligen. La investigadora destacó que usar resonancias estándar hace que el método sea “accesible y práctico para uso clínico rutinario y para estudios futuros”.

La artrosis de rodilla es una enfermedad cada vez más frecuente en todo el mundo. La especialista advirtió que representa “uno de los mayores costos sanitarios no relacionados con el cáncer en Estados Unidos y en el mundo”, y que está estrechamente vinculada con la obesidad y los hábitos de vida poco saludables. El músculo del muslo es clave para sostener y proteger la rodilla, por lo que su deterioro afecta directamente esa articulación.

La calidad de lo que se come importa tanto como la cantidad

Persona sentada en una camilla clínica tocando su rodilla junto a una bandeja con pizza congelada, refresco y aperitivos.
En una investigación publicada en Radiology, las personas con dietas más basadas en productos industrializados presentaron más tejido graso dentro del músculo del muslo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio aporta datos a un debate creciente en medicina: el peso y las calorías no son los únicos factores que determinan la salud del músculo y las articulaciones. “Los hallazgos de esta investigación enfatizan que la calidad de la dieta merece mayor atención, y que los programas para bajar de peso deberían considerar qué se come, no solo cuánto”, señaló Akkaya en declaraciones recogidas por la RSNA.

El tratamiento habitual de la artrosis de rodilla apunta a mantener un peso saludable mediante dieta equilibrada y ejercicio regular. Los nuevos datos sugieren que reducir el consumo de comida industrial podría ser un paso adicional para preservar la calidad muscular y, con ello, aliviar parte del daño asociado a esa enfermedad.

La autora subrayó que, si bien varios equipos científicos ya demostraron efectos negativos de los ultraprocesados sobre la salud en general, los datos sobre su relación con el músculo en el contexto de la artrosis de rodilla eran hasta ahora escasos. “Este es el primer estudio que evalúa el impacto de estos alimentos en la composición del músculo del muslo mediante resonancia magnética”, concluyó.

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