
Las muertes por cáncer atribuibles al consumo de alcohol en Estados Unidos se duplicaron en 33 años, al pasar de 11.361 casos anuales en 1990 a 23.126 en 2023. Así lo muestra un estudio liderado por investigadores del Sylvester Comprehensive Cancer Center, de la Universidad de Miami, publicado recientemente en The Lancet Regional Health – Americas. Una versión preliminar de la investigación había sido presentada en la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) en 2025, pero el trabajo publicado ahora amplía y actualiza el análisis hasta 2023.
El fenómeno no es exclusivo de ese país. Según la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), organismo dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el alcohol fue responsable de 741.000 nuevos casos de cáncer en todo el mundo en 2020, el equivalente al 4% de todos los diagnósticos oncológicos registrados ese año.
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La sustancia está clasificada como carcinógeno del Grupo 1 por la IARC, la misma categoría que el tabaco y el asbesto, aunque su vínculo con el cáncer sigue siendo poco conocido por el público general.
El cáncer colorrectal supera al de hígado como principal amenaza en adultos de entre 20 y 54 años

Uno de los datos más notorios del estudio es el protagonismo del cáncer colorrectal entre los adultos más jóvenes. En el grupo de 20 a 54 años, ese tumor fue la principal causa de muerte oncológica atribuible al alcohol en hombres y la segunda en mujeres, por encima del cáncer de hígado en ambos sexos.
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“El hallazgo más sorprendente fue la amplitud del impacto potencial del alcohol en los distintos tipos de cáncer”, afirmó el doctor Chinmay Jani, autor correspondiente del estudio e investigador en oncología del Sylvester Comprehensive Cancer Center, en un comunicado de la Universidad de Miami.
Entre los hombres mayores de 55 años, el cáncer de hígado mantuvo la tasa de mortalidad más alta vinculada al alcohol, seguido por los tumores de esófago y colorrectal. En ese grupo etario, la mortalidad oncológica asociada a esta sustancia creció casi un 24% durante el período analizado.
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Entre las mujeres mayores de 55, en cambio, el tumor de mama encabezó la lista, seguido por los de hígado y colorrectal.
La caída global de la mortalidad oncológica no alcanza a los cánceres ligados al alcohol

La mortalidad por cáncer en general descendió entre 1990 y 2023 gracias a los avances en prevención, detección temprana y tratamiento. Sin embargo, los tumores atribuibles al consumo de alcohol no siguieron la misma tendencia. En mujeres, la mortalidad oncológica global cayó un 29% en ese período, pero la reducción en las muertes ligadas al alcohol fue apenas del 17%.
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En hombres la brecha fue aún mayor: la mortalidad general bajó un 34%, mientras que la atribuible al alcohol solo retrocedió un 14%.
“Esto significa que el alcohol representa ahora una porción mayor de la carga oncológica restante”, precisó Jani. El doctor Gilberto Lopes, autor principal del estudio y jefe de oncología médica del Sylvester, subrayó que los avances en prevención y tratamiento no lograron compensar el peso específico del alcohol como causa de cáncer.
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A nivel global, los datos de la IARC refuerzan esa preocupación: incluso el consumo moderado —menos de dos bebidas por día— generó más de 100.000 nuevos casos de cáncer en el mundo en 2020, lo que refuta la idea de que solo el alcoholismo crónico implica riesgo oncológico.
El etanol daña el ADN y actúa sobre múltiples órganos a través de distintos mecanismos
El daño oncológico del alcohol radica en el etanol, su componente activo. Al metabolizarse, se convierte en acetaldehído, un compuesto carcinógeno que lesiona el ADN, eleva el estrés oxidativo e interfiere con los mecanismos de reparación celular. Además, promueve la inflamación crónica y altera las vías hormonales, dos factores que favorecen el desarrollo tumoral.
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Distintos órganos se ven afectados por vías específicas. Los tejidos de la boca, la garganta y el esófago están expuestos de forma directa al alcohol y al acetaldehído.
En el caso del cáncer de mama, el alcohol eleva los niveles de estrógeno y estimula las vías dependientes de esa hormona. A escala mundial, los cánceres con mayor número de casos atribuibles al alcohol en 2020 fueron el de esófago (190.000 casos), el de hígado (155.000 casos) y el de mama femenina (98.000 casos), según la IARC.
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“Para la prevención del cáncer, no existe ninguna cantidad de alcohol que podamos considerar completamente libre de riesgo”, advirtió Lopes en declaraciones recogidas por Prevention. El riesgo crece con el volumen consumido, pero para algunos tumores —en particular el de mama— se observa un incremento incluso con ingestas de entre 5 y 15 gramos diarios.
El investigador sostuvo que reducir la frecuencia y la cantidad de bebidas es un paso razonable para quienes consumen alcohol con regularidad, y remarcó que actuar desde cualquier edad tiene valor: “Lo que hagamos a partir de hoy todavía importa”.
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