
El peruano César Morán de la Cruz, más conocido como “El Loco César”, no cuenta con la repercusión mediática de Ariel “El Guille” Cantero, líder de Los Monos en Rosario, o la popularidad de Marco Estrada González, alias “Marco”, en la 1-11-14. Sin embargo, es igual o más temible que ambos jefes del narcotráfico en Argentina. “Mata por gusto”, es la descripción que lo define a la perfección.
Hace más de dos décadas, el narco mantiene su influencia intacta en la Villa 31, en el barrio porteño de Retiro y a unos 15 minutos del Obelisco. El último golpe que dio la PFA a su organización -un megaoperativo en el que detuvieron a “Jhimy”, señalado como uno de sus gerentes, y a “El Mecánico”, supuesto jefe sicario de la banda- demuestra que su poderío y ferocidad está vigente, pese a estar preso desde 2012. Ninguna de las cárceles en las que estuvo alojado logró ponerle freno. Estuvo en Marcos Paz, fue enviado al norte, en Chaco, y al sur, en Rawson. Por varios años, permaneció en Devoto.
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En la actualidad, Morán de la Cruz ocupa una plaza en la cárcel de Ezeiza bajo el Sistema de Alto Riesgo del Servicio Penitenciario Federal, que incluye aislamiento riguroso, control estricto de las comunicaciones y monitoreo tecnológico permanente.
Sin embargo, “El Loco” logró eludir las normas. De acuerdo a la investigación del juzgado de María Servini, impartía las órdenes a la red narco a través de llamadas, que estaban permitidas por su derecho a la defensa, con sus abogados.
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Al mismo tiempo, Infobae pudo saber que en los últimos meses presentó varios habeas corpus en el Juzgado Federal N°1 de Lomas de Zamora, a cargo de Federico Villena, para pedir que adelanten turnos médicos de distintas especialidades: odontología, neurología, cardiología, otorrino y kinesiología.
El juzgado se los rechazó. Argumentaron que Morán de la Cruz deberá esperar como cualquiera, intra y extramuros, las fechas que le concedieron los médicos.
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¿Se tratarán esos pedidos de una distracción? Lo cierto es que nunca importó demasiado el lugar de encierro al que estuviera destinado. El “Loco César” siempre encontró la forma de seguir al frente del negocio. En algunas oportunidades, con la ayuda de sus novias y suegras. A Margarita Morales Huincho, por ejemplo, la detuvieron en 2021 por instigar un crimen de un dealer en el marco de un ajuste de cuentas, en 2017. La imputaron por haber transmitido la orden del capo para la ejecución.
El arma que se utilizó en ese asesinato fue la misma que se usó en otro homicidio -también ese año- y en un escalofriante triple crimen, en 2018, en el que las víctimas sufrieron torturas extremas en “La Carnicería”, un búnker de la banda donde además, se cree, los mataron a balazos. Luego, colocaron los cuerpos en un carrito y los calcinaron en el “paredón de la muerte”. Brutal.
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Nunca pudo acreditarse en el expediente la autoría intelectual, aunque fuentes cercanas a la investigación indicaron que, antes de ser aesinada, una de las víctimas llegó a contarle a un allegado que había recibido un llamado de “El Loco”, luego de negarse a ceder su restaurante a la banda. Según la fuente, el narco le dijo solo dos palabras: “Estás muerto”. Y cortó.
Sus “canchas” y las lágrimas por las que ordenó un femicidio
Según fuentes que siguen de cerca sus pasos, el capo tiene su “cancha” -zona de dominio para la venta de droga- en dos manzanas del asentamiento llamado oficialmente “Patre Mujica”: la 111 y la 102 o “Barrio San Martín”. Las fuentes indicaron que las ganancias superan los 3 millones de pesos diarios. La venta, que se hace a plena luz del día, y en los pasillos de la Villa, es continúa. Se forman filas.
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En ese sitio (en la 102) se encontraba la llamada “Casa del Pueblo”, principal centro de operaciones de la banda. Era, además, un centro de torturas: en ese lugar, adictos con deudas, integrantes de bandas rivales y personas que se negaban a pagar la protección del narco sintieron en carne propia el rigor de “El Loco César.

La vivienda fue expropiada en 2016 y entregada al programa ATAJO (Agencias Territoriales de Acceso a la Justicia) del Ministerio Público Fiscal para transformarlo en un centro comunitario y educativo, tras una profunda investigación liderada por el fallecido fiscal federal Jorge Di Lello y su secretario Javier D’Elio.
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“El Loco”, de acuerdo a la información, prevalece su dominio en La Reja, Moreno, donde comenzó y montó su negocio ilícito. Tiene influencia y en Villa Gessel, en la Costa argentina. En sus inicios, intentó hacer pie en San Martín, pero otros jefes no lo permitieron.
Y, pese a que le atribuyen más de una veintena de crímenes, la Justicia lo condenó por dos. “Loco César”, fue condenado a 15 años de prisión por el homicidio de Beltrán Goicochea y el intento de homicidio de Mejía León. La víctima se había negado a vender droga para la banda. Lo ejecutaron de un tiro en la cabeza.
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Paradójicamente, un asunto romántico fue el desencadenante de su condena a prisión perpetua, dicatada en octubre de 2019. Todo comenzó la madrugada del 6 de julio de 2016, cuando un sicario derribó una puerta a patadas y acribilló sin piedad a María Belén Peralta, de 29 años. La joven, que estaba recostada en su cama junto a su novio, mirando la tele, recibió cuatro balazos. Murió sin saber por qué ni quién la atacó.

El secretario de una fiscalía de Moreno, Walter Velásquez, se puso al frente de la investigación, allanó la celda del jefe narco en Devoto y descubrió un chat en su celular que heló la sangre de más de un detective. En la conversación, “El Loco César” amenazaba a una mujer porque creía que lo había traicionado. La joven le suplicó y desmitió los rumores. El narco no le creyó.
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“Todas mis lágrimas se acabarán después de matar a toda tu familia”. “No permitas que mate más gente”. “No tengo otra cosa que hacer y sacar mi monstruo que tengo luchando todo el día, gracias a ti”, fueron algunas de las frases que le envió.
Más tarde, volvió a escribir para avisarle que había cumplido su promesa: “Mari ya está muerta. Llamala a tu mamá, te va a dar las noticias. Y escucharás llorar a tus hijos por llanto de tu madre. Comeré las almas de los que estoy mandando a matar gracias a vos. Sabes cómo sufro cargando mis muertos. Así vas a sufrir tú. Con tu conciencia sabiendo que por tu culpa mandé a matar a una niña”. “Ahora sí dormiré feliz después de tantos años que no dormía tranquilo. No pararé hasta que todos los que sabían estén muertos. Me subestimaste, no me tenías miedo. Ahora, lo tendrás. Sacaste al asesino que mucho tiempo tuve atado dentro de mí”.
“El Loco”, en ese momento, no sabía que la “Mari” a quien él hacia referencia era la tía de su pareja y estaba viva. El asesino que envió la confundió con “María”, su vecina. La mató por error.
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