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Un contaminante “invisible” está asociado a una enfermedad inflamatoria que afecta a millones en el mundo

Investigadores analizaron más de mil casos y hallaron que la exposición prolongada a ciertas partículas finas influye en la aparición de síntomas

Vista aérea de una ciudad estadounidense con numerosos rascacielos bajo una densa neblina gris y el sol brillando débilmente a través de la calima.
El estudio de la Universidad Nacional de Seúl analizó 1.070 pacientes en más de 12.000 consultas entre 2021 y 2024 y comparó seis contaminantes con la actividad de la artitris reumatoide (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Un reciente estudio asoció la contaminación del aire y la artritis reumatoide con una mayor actividad de la enfermedad y más riesgo de brotes, en especial por la exposición a partículas finas como el polvo, el hollín y el humo (PM2,5).

Las PM2,5 son partículas finas en suspensión con un diámetro de hasta 2,5 micrómetros . Por su tamaño (unas 30 veces más pequeñas que un cabello humano) pueden permanecer en el aire y penetrar con facilidad en el sistema respiratorio.

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La exposición a PM2,5 se vinculó con un aumento de la actividad de la artritis reumatoide y del riesgo de brotes, sobre todo después de más de dos semanas con niveles elevados, a partir del seguimiento de 1.070 pacientes entre 2021 y 2024 en Corea del Sur.

El estudio, liderado por la Universidad Nacional de Seúl, se publicó en la revista Annals of the Rheumatic Diseases(ARD).

La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune crónica. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que en el mundo 18 millones de personas viven con artritis reumatoide. Alrededor del 70% de las personas con esta enfermedad son mujeres, y el 55% son mayores de 55 años.

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Qué es la artritis reumatoide y cuáles son sus síntomas

El diagnóstico de la artritis reumatoidea se basa en la evaluación clínica realizada por un reumatólogo, complementada con análisis de sangre, estudios radiológicos y ecografías
El diagnóstico de la artritis reumatoidea se basa en la evaluación clínica realizada por un reumatólogo, complementada con análisis de sangre, estudios radiológicos y ecografías

La artritis reumatoide provoca inflamación en todo el cuerpo y, por lo general, dolor en las articulaciones. Es más frecuente que afecte las articulaciones de las manos, las muñecas, los pies, los tobillos, las rodillas, los hombros y los codos.

Si no se trata, la artritis reumatoide puede dañar gravemente las articulaciones y los tejidos circundantes, y causar problemas cardíacos, pulmonares y del sistema nervioso.

En una nota previa de Infobae, Gustavo Citera, jefe de la Sección Reumatología del Instituto de Rehabilitación Psicofísica, destacó: “La consulta temprana es fundamental: si el paciente llega a tiempo, podemos frenar el avance de la enfermedad y mejorar su pronóstico”.

“Muchas veces los pacientes naturalizan el dolor o lo confunden con reuma o artrosis, y eso retrasa la atención. Ante rigidez matinal que dura más de una hora, dolor persistente en manos y pies o hinchazón en las articulaciones, no hay que esperar, hay que consultar de inmediato”, remarcó Citera.

Los síntomas más frecuentes de la artritis reumatoide son dolor crónico, rigidez, sensibilidad, calor e hinchazón articular. Además, puede dificultar el movimiento y las actividades cotidianas.

No se conocen sus causas, pero sí sus factores de riesgo. Entre los mencionados por la OMS figuran el tabaquismo, la obesidad y la contaminación atmosférica. También se sabe que las mujeres y las personas mayores corren más riesgo de contraerla.

En un editorial adjunto que se publicó en la misma edición que el nuevo estudio, Jeffrey A. Sparks, de la División de Reumatología del Hospital General de Massachusetts y la Facultad de Medicina de Harvard describió el trabajo como uno de los estudios más amplios con métodos sólidos para vincular contaminantes del aire con la actividad de la enfermedad.

Estudios epidemiológicos previos ya habían asociado la contaminación del aire con un mayor riesgo de desarrollar artritis reumatoide.

Infografía de hombre en ambiente contaminado, PM2.5, ilustraciones de pulmones, células, articulaciones, calendario y recomendaciones visuales.
Un estudio realizado en Corea del Sur detalla cómo la exposición a partículas finas de la contaminación del aire agrava la artritis reumatoide y aumenta el riesgo de brotes de la enfermedad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué halló el estudio y cómo se midió la exposición

La materia particulada (PM, por sus siglas en inglés) puede incluir polvo, hollín, cenizas, metales y compuestos químicos generados, en gran parte, por procesos de combustión. Entre sus fuentes figuran las emisiones de autos y camiones, fábricas, la quema de madera y otras actividades.

Entre los seis contaminantes analizados, las PM2,5 fueron las únicas que mostraron una asociación significativa con un mayor riesgo. Eun Bong Lee, de la Universidad Nacional de Seúl, indicó que una mayor concentración de estas partículas se relacionó con más actividad de la enfermedad y más brotes, sobre todo tras una exposición prolongada de más de dos semanas.

El estudio siguió a pacientes con artritis reumatoide a lo largo de 12.583 consultas ambulatorias durante cuatro años, entre 2021 y 2024, en un gran centro médico surcoreano.

Los investigadores estimaron la exposición con concentraciones mensuales de seis contaminantes: dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, ozono, monóxido de carbono, PM10 y PM2,5.

Esos datos se compararon con la actividad de la enfermedad y con los brotes registrados en cada visita. El análisis se ajustó por variables demográficas, estado serológico, uso de medicamentos, factores socioeconómicos y condiciones meteorológicas.

Los investigadores hicieron un análisis de sensibilidad con un diseño de casos cruzados para controlar mejor factores constantes en el tiempo y reducir una posible causalidad inversa. Para esa evaluación, aplicaron concentraciones diarias de contaminantes previas a cada visita y regresión logística condicional para medir cambios dentro del mismo paciente.

Rayos de luz atraviesan una ventana con cortinas claras, iluminando un sinfín de partículas blancas que flotan en el aire oscuro de una habitación con muebles desenfocados.
Los investigadores recomendaron que las personas con artritis reumatoide eviten la exposición a aire de mala calidad, aunque advirtieron que los resultados deben comprobarse en otras regiones (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por qué las partículas finas pueden agravar la inflamación

Las PM2,5 proceden de emisiones de vehículos, centrales eléctricas, procesos industriales y polvo de construcción. Estas partículas pueden permanecer mucho tiempo en el aire y desplazarse a larga distancia.

Por su tamaño, menor que el de los glóbulos rojos, pueden pasar de los pulmones al torrente sanguíneo y llegar a órganos distantes. Allí favorecen la sobreproducción de especies reactivas de oxígeno, con estrés celular, daño del ADN y respuestas inflamatorias.

Ese posible mecanismo refuerza la hipótesis de que los factores inhalados también influyen en la progresión de la artritis reumatoide. Sparks sostuvo que los resultados tienen implicaciones clínicas, biológicas y de salud pública.

Qué implicaciones tiene y qué límites reconocen los expertos

Los investigadores recomendaron que los pacientes con artritis reumatoide eviten la exposición prolongada a aire de mala calidad, en particular a niveles altos de PM2,5.

Las observaciones corresponden a población coreana con una base genética y circunstancias ambientales específicas, por eso los autores señalan que hace falta comprobar si esos resultados se mantienen en otras regiones.

Vista de una calle urbana con edificios altos y tráfico moderado, envuelta en una densa bruma de smog gris y naranja. Algunas personas cruzan la calle usando mascarillas.
Entre los contaminantes medidos, solo las PM2,5 mostraron una asociación significativa con la artritis reumatoide y los brotes de la enfermedad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según la OMS, la artritis reumatoide suele desencadenarse en la sexta década de la vida y afecta entre dos y tres veces más a las mujeres que a los hombres.

Si se diagnostica a tiempo, los síntomas y la evolución de la artritis reumatoide pueden controlarse con medicamentos. Además, la rehabilitación permite mantener un nivel óptimo de actividad. Cuando una articulación resulta dañada de gravedad, se pueden practicar intervenciones quirúrgicas, como la sustitución articular, para restablecer el movimiento, aliviar el dolor y mantener la funcionalidad.

Como antecedente al estudio principal, Infobae informó sobre una investigación centrada en riesgo autoinmune, no en brotes de pacientes ya diagnosticados.

Ese trabajo previo, difundido en diciembre de 2025, examinó a más de 3.500 personas de Ontario, Canadá. La mayor exposición a contaminación por partículas se asoció con entre 46% y 54% más probabilidades de presentar niveles altos de anticuerpos antinucleares, un marcador de enfermedades autoinmunes reumáticas.

La investigadora Sasha Bernatsky, profesora de medicina en la Universidad McGill, dijo que esos datos apuntan a una nueva vía para entender cómo la contaminación del aire podría desencadenar cambios del sistema inmunitario asociados a enfermedades autoinmunes. En ese marco, el entorno aparece como un factor que puede influir en el dolor y la inflamación de las personas con estas patologías.

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