La contaminación del aire se relaciona con un mayor riesgo de diabetes tipo 2 y demencia, según la OMS

La Organización Mundial de la Salud publicó una nueva guía con la colaboración de expertos internacionales. Incluye fórmulas que permiten detectar con mayor precisión esta problemática

contaminación del aire y mujeres
La nueva guía de la OMS advierte que la contaminación del aire eleva el riesgo de diabetes tipo 2 y demencia (Pexels)
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La contaminación del aire aumenta el riesgo de tener enfermedades como la diabetes tipo 2 y la demencia, según la nueva guía de la Organización Mundial de la Salud (OMS) con la colaboración de científicos de diferentes instituciones.

La guía fue realizada para medir y comunicar mejor los daños a la salud provocados por la contaminación del aire.

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Se actualizaron los criterios sobre cómo se deben evaluar los riesgos asociados a las partículas finas (PM2.5), al ozono y al dióxido de nitrógeno (NO₂).

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Cada aumento de 10 microgramos por metro cúbico de PM2.5 incrementa un 17% el riesgo de demencia y hasta un 12% el de diabetes tipo 2. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las partículas finas son diminutos fragmentos sólidos o líquidos suspendidos en el aire. El ozono es un gas dañino para las vías respiratorias cuando está a nivel del suelo. En tanto, el dióxido de nitrógeno es un gas contaminante generado sobre todo por vehículos y fábricas.

De acuerdo a los estudios previos, que fueron revisados para hacer la guía, el riesgo de desarrollar demencia puede incrementarse un 17% por cada aumento de 10 microgramos por metro cúbico de partículas finas en el aire.

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El riesgo de tener diabetes tipo 2 puede aumentar entre un 8% y 12% por cada 10 microgramos adicionales de PM2.5 en el aire.

Impacto mundial de la contaminación del aire

contaminación del aire
Las partículas finas (PM2.5), el ozono y el dióxido de nitrógeno son los principales contaminantes analizados por la OMS./Archivo SD-Pictures, Pixabay

En 2019 la contaminación del aire causó 6,7 millones de muertes en el mundo y provocó la pérdida de 180 millones de años de vida sana.

En Europa, se registraron 569.000 fallecimientos relacionados con la contaminación ambiental y otras 182.000 por el uso doméstico de combustibles sólidos o querosén.

Las principales enfermedades asociadas incluyen problemas cardíacos, ataques cerebrovasculares, infecciones respiratorias, enfermedad pulmonar crónica, cáncer de pulmón, diabetes tipo dos y algunos trastornos neurológicos.

Nuevo enfoque y participación internacional

La guía de la OMS actualiza los criterios para evaluar los riesgos de enfermedades cardíacas, pulmonares y neurológicas por contaminación./Archivo REUTERS/Anushree Fadnavis
La guía de la OMS actualiza los criterios para evaluar los riesgos de enfermedades cardíacas, pulmonares y neurológicas por contaminación./Archivo REUTERS/Anushree Fadnavis

La elaboración de la guía fue coordinada por Román Pérez Velasco, Dorota Jarosińska y Francesca Racioppi, en colaboración con expertos de universidades y agencias de salud de Europa.

El epidemiólogo argentino Pablo Orellano, investigador del Conicet, participó en las revisiones que sirvieron de base para este trabajo. El reporte representa una actualización y ampliación de la guía publicada en 2013.

Entre los avances principales, la guía presenta nuevas fórmulas para calcular cómo aumentan el riesgo de enfermedades o muerte al subir los niveles de contaminantes en el aire.

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En 2019, la contaminación del aire causó 6,7 millones de muertes y la pérdida de 180 millones de años de vida sana en el mundo. (Freepik)

El doctor Orellano explicó a Infobae: “Por cada subida de 10 microgramos por metro cúbico de PM2.5, el riesgo de morir de forma prematura crece un 10%. Para el dióxido de nitrógeno, ese riesgo aumenta un 5% por la misma variación".

En el caso del ozono, el daño más importante se observa en enfermedades respiratorias, con un aumento del 5% en la mortalidad por cada 10 microgramos sumados. “Estos porcentajes reflejan la gravedad del problema de la contaminación para la salud pública“, resaltó.

Las estimaciones son más confiables dentro de ciertos rangos de concentración: entre cinco y 70 microgramos por metro cúbico para PM2.5 y entre diez y 130 para dióxido de nitrógeno. Más allá de estos valores, crecen las dudas sobre la precisión de los cálculos y se recomienda cautela.

Enfermedades y daños asociados

La evidencia científica respalda la necesidad de políticas públicas contra el aire contaminado/Archivo REUTERS/Carl Recine
La evidencia científica respalda la necesidad de políticas públicas contra el aire contaminado/Archivo REUTERS/Carl Recine

La nueva guía de la OMS amplía el listado de enfermedades vinculadas a la contaminación. Además de la diabetes tipo 2 y la demencia, incluyó: asma infantil, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), infarto agudo de miocardio, ataque cerebrovascular, hipertensión, cáncer de pulmón y algunos trastornos del espectro autista.

Por ejemplo, la probabilidad de que un niño desarrolle asma sube un 23% por cada 10 microgramos de PM2.5 y un 18% por la misma cantidad de dióxido de nitrógeno.

Para los efectos inmediatos, las subidas diarias de 10 microgramos en PM2.5 generan un aumento del 0,68% en las muertes prematuras ese día.

Aunque parezca un porcentaje bajo, el efecto acumulado es muy importante para la salud pública.

Método para analizar contaminantes

La OMS recomienda analizar cada contaminante por separado para evitar errores.
 (Archivo -AP /Andy Wong)
La OMS recomienda analizar cada contaminante por separado para evitar errores. (Archivo -AP /Andy Wong)

La guía recomienda analizar cada contaminante por separado para no duplicar el conteo de casos. Si se estudian juntos el PM2.5 y el NO₂, hay que ajustar las cifras, ya que pueden existir exposiciones superpuestas que distorsionen el resultado.

Los expertos también reconocieron algunas limitaciones del reporte, como las diferencias entre los estudios analizados, la falta de datos para ciertos grupos de población y los problemas en los registros y variaciones en los riesgos según las características del aire y las personas afectadas.

De acuerdo con Orellano, “la nueva guía será fundamental para medir y reducir los daños a la salud causados por el aire contaminado. También se puede utilizar en los países de América Latina para llevar a cabo políticas públicas”.

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