Científicos de Stanford crean virus con ayuda de IA: analizan sus posibles beneficios y riesgos

Investigadores lideraron un avance experimental que alimenta expectativas y, al mismo tiempo, abre interrogantes sobre el alcance de esta tecnología. Qué dicen los expertos

Dos personas frente a tres computadoras, con monitores que muestran diagramas moleculares. Un peluche de rata chef adorna el escritorio en un fondo de laboratorio
Una de las imágenes divulgadas por Stanford Report sobre el estudio de virus con IA (Andrew Brodhead)
Guardar

Científicos de la Universidad de Stanford usaron inteligencia artificial para crear virus que pueden atacar bacterias. Así lo muestra un estudio publicado en la revista Science. Este avance podría abrir nuevas puertas para la medicina, aunque también genera preocupación por posibles usos peligrosos.

El equipo, liderado por Samuel H. King, utilizó un sistema de inteligencia artificial llamado Evo. A diferencia de métodos anteriores, no se limitaron a copiar virus que ya existían. Entrenaron a la inteligencia artificial para que detectara patrones en el ADN presentes en la naturaleza y, con esa información, generara instrucciones para crear virus totalmente nuevos.

PUBLICIDAD

Luego, los científicos fabricaron el ADN siguiendo esas instrucciones: produjeron virus que nunca antes se habían visto y que lograron infectar a otras bacterias, demostrando que el proceso funciona.

Representación macro de célula humana infectada con núcleo brillante, paraspeckles disolviéndose, partículas doradas y virus azules flotando alrededor.
El modelo Evo 2 aprendió patrones del ADN a partir de miles de millones de secuencias genéticas para generar genomas virales nuevos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para desarrollar ese sistema, los autores recurrieron a una comparación frecuente: el ADN guarda cierta similitud con un libro. Se trata de una cadena de bloques moleculares, los nucleótidos, ordenados como letras en una línea de texto. Un gen contiene cientos de nucleótidos y se construye con un alfabeto de cuatro letras, A, C, G y T. Esa secuencia codifica instrucciones para la producción de proteínas y otras moléculas.

El estudio parte de otra premisa central: el ADN posee reglas comparables a una gramática. Si una secuencia rompe esas reglas, el resultado es un sinsentido biológico. Los biólogos conocen una parte de esas normas, aunque muchas todavía permanecen sin resolver. A partir de esa incógnita, los investigadores se preguntaron si Evo podía aprenderlas por su cuenta.

PUBLICIDAD

En vez de entrenar al modelo con lenguaje humano, lo alimentaron con secuencias genéticas de millones de animales, plantas, microbios y virus. En total, Evo analizó cerca de nueve billones de nucleótidos. A partir de ese volumen, el sistema reconoció patrones comunes a lo largo del árbol de la vida y los usó para generar planos de genes nuevos capaces de codificar proteínas con funciones específicas. Ese resultado llevó al equipo a un objetivo más ambicioso: comprobar si el modelo podía dominar no solo genes aislados, sino un genoma completo.

Detalles del experimento

El experimento se concentró en los bacteriófagos, virus que destruyen bacterias y que desde hace tiempo interesan a la comunidad científica como una posible vía para crear antibióticos. En ciencia, el sufijo “fago” significa devorar. De ahí surge el nombre de estos virus, que suelen asociarse con la idea de organismos diminutos que “comen” bacterias. Aunque esa descripción no resulta exacta en términos científicos, sí refleja un rasgo clave: su capacidad letal frente a esos microorganismos.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Las pruebas de laboratorio evaluaron cerca de 300 fagos diseñados con inteligencia artificial y seleccionaron 16 variantes con alta eficacia contra E. coli. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Con esa perspectiva, el ingeniero químico Brian Hie y el estudiante de posgrado en bioingeniería Samuel King eligieron estudiar el bacteriófago ΦX174, pronunciado “FYE-ex-1-7-4”. Hie, profesor asistente de ingeniería química y becario de la Fundación Dieter Schwarz en Ciencia de Datos de Stanford, desarrolló Evo 2, una versión generativa del modelo orientada a resolver problemas biológicos complejos mediante la sugerencia de nuevas secuencias de ADN.

A partir de un fragmento mínimo del ADN de ΦX174, Evo 2 podía redactar genomas de fagos dirigidos contra E. coli, una bacteria que puede resultar mortal cuando las infecciones se agravan. El desafío no era menor. El genoma completo de ΦX174 tiene menos de 6.000 pares de bases, y se lo describe en el estudio como una secuencia de 5.400 caracteres. Aunque se trata de una estructura simple frente a los 3.000 millones de pares de bases del genoma humano, esa relativa brevedad no elimina la dificultad de interpretar el material gen por gen.

Hasta hace poco, Evo 2 se movía sobre todo en el terreno informático. El nuevo artículo trasladó ese trabajo al laboratorio. Basados en genomas escritos por el modelo, los investigadores sintetizaron y ensayaron cerca de 300 fagos para medir su eficacia contra E. coli. Después, redujeron la selección a 16 fagos que mostraron un rendimiento excepcional.

Hie describió el proceso con una definición directa: “En este caso, queríamos que el modelo generara el genoma completo de principio a fin en una sola pasada de izquierda a derecha. No añadimos nada”, explicó. El investigador añadió que el sistema produjo miles de opciones para el equipo y que, “en las pruebas de laboratorio, algunas de las sugerencias de Evo mostraron una mayor aptitud que el fago nativo ΦX174”.

Staphylococcus aureus, Staphylococcus, infección, salud, neumonía, patógeno, bacteria - (Imagen Ilustrativa Infobae)
La terapia con fagos diseñada con inteligencia artificial podría ofrecer alternativas frente a la resistencia bacteriana y a infecciones como tuberculosis, SARM y Pseudomonas aeruginosa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ese rendimiento adquiere relevancia por un problema: la resistencia bacteriana. Hie y King eligieron ΦX174 no solo por la simplicidad relativa de su genoma, sino también porque el desarrollo de varios fagos distintos contra una misma bacteria puede ofrecer una salida frente a la pérdida de eficacia de los antibióticos y de los tratamientos basados en un único virus.

Hie lo resumió de este modo: “Si las bacterias desarrollan resistencia a un solo fago, el medicamento queda inutilizado”. Luego planteó la alternativa que impulsa esta línea de trabajo: “Pero si se tienen varios fagos genéticamente distintos en una mezcla, sería más difícil que las bacterias desarrollaran resistencia a todo el cóctel”.

La hipótesis que surge de ese planteo es concreta. El trabajo podría conducir a antibióticos resistentes a la resistencia, a partir de combinaciones de bacteriófagos genéticamente diversos que actúen en conjunto frente a la inmunidad microbiana. El mismo enfoque podría extenderse al desarrollo de fagos capaces de atacar otras bacterias dañinas, entre ellas la tuberculosis, el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM) y la Pseudomonas aeruginosa, una de las principales causas de infecciones hospitalarias resistentes a medicamentos.

Como prueba de concepto, el equipo presentó un resultado específico sobre E. coli. “Tenemos una prueba de concepto en el artículo, donde mostramos que este cóctel de 16 fagos supera rápidamente la resistencia en E. coli que es inmune al fago ΦX174 nativo”, afirmó Hie.

El trabajo experimental también requirió resolver limitaciones técnicas y económicas. Diseñar genomas completos, armarlos nucleótido por nucleótido y transferirlos luego a bacterias demanda recursos y precisión. Samuel H. King, primer autor del estudio, encabezó esa parte del proyecto y desarrolló un marco computacional para evaluar miles de genomas potenciales y filtrar la lista hasta quedarse con los candidatos más prometedores.

Staphylococcus aureus, Staphylococcus, infección, salud, neumonía, patógeno, bacteria - (Imagen Ilustrativa Infobae)
La publicación abierta de Evo 2 reactivó debates sobre bioseguridad, regulación y el riesgo de que la inteligencia artificial facilite la creación de patógenos peligrosos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

King explicó el procedimiento de esta manera: “Una de las partes principales del marco de diseño consistió en determinar qué características debían tener los genomas basándose en ΦX174 y fagos relacionados”. Luego precisó la secuencia de trabajo: “El marco implicó varios pasos clave: generar genomas utilizando Evo 2, evaluar las opciones según los criterios de diseño, seleccionar los candidatos óptimos, sintetizarlos químicamente y luego probarlos en el laboratorio para ver qué genomas funcionaban mejor”.

Hie subrayó el factor económico detrás de esa selección. “Dado que el coste de la síntesis de ADN sigue siendo bastante elevado”, dijo, “el marco de trabajo de Samuel nos ayudó a centrarnos únicamente en las alternativas más viables”.

El alcance del proyecto abrió, además, una discusión sobre acceso y seguridad. Debido a su potencial en ciencias médicas y biológicas, los investigadores pusieron Evo 2 a disposición del público de forma abierta y gratuita. Cualquier persona puede descargar el software y usarlo para diseñar genomas nuevos.

Esa decisión alimentó debates regulatorios y de bioseguridad. Hie sostiene que la disponibilidad abierta acelera la investigación y permite obtener resultados aplicables en el mundo real. Reconoce al mismo tiempo que versiones modificadas de la herramienta podrían caer en manos malintencionadas. Su argumento apunta a otro riesgo: los patógenos naturales ya existentes representan una amenaza mayor porque son más fáciles de obtener y producir, y porque en la evolución natural no existen controles de seguridad incorporados. Según esa posición, sistemas con IA como Evo 2 pueden ofrecer ventajas para responder a pandemias naturales y para mejorar las defensas ante amenazas biológicas creadas por seres humanos.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El experimento se enfocó en el bacteriófago ΦX174 y en su capacidad para atacar E. coli, una bacteria de interés médico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la etapa siguiente, Hie trabaja con otros investigadores de Stanford y de otras instituciones para ampliar el alcance de Evo 2, mientras continúa su propia línea de investigación sobre nuevos bacteriófagos. También estudia fragmentos de ADN más largos y complejos, con la posibilidad de avanzar incluso sobre pequeños genomas bacterianos que podrían dar lugar a microbios modificados genéticamente capaces de producir sustancias químicas útiles, medicamentos y combustibles.

Al proyectar ese horizonte, Hie señaló cuáles son sus preguntas de fondo: “Las preguntas más importantes que me planteo son cómo lograr una mayor novedad genética y cómo conseguir un mayor control de los resultados”.

King, por su parte, puso el foco en la capacidad de exploración que habilita la herramienta. “Una de las partes más gratificantes de este proyecto es la creatividad que permite Evo 2”, afirmó. Después agregó: “Se han abierto nuevas puertas en la ciencia gracias a lo que podemos hacer con estos modelos”.

Fuera del equipo autor, el estudio recibió comentarios de Simon Clarke, profesor asociado de microbiología celular de la Universidad de Reading, quien no participó en la investigación. Clarke sostuvo: “En esta importantísima publicación, respaldada por datos de excelente calidad, investigadores de la Universidad de Stanford utilizaron modelos de IA para diseñar nuevas variantes de phiX174, un virus que infecta a la bacteria E. coli y que se denomina bacteriófago. Los modelos generaron cientos de genomas sintéticos distintos de cualquier secuencia encontrada en la naturaleza”.

Científica en guardapolvo blanco y gafas de protección mira por un microscopio en un laboratorio con placas de Petri, tubos de ensayo y monitor de computadora.
Expertos y autoridades advirtieron que la creación de virus con inteligencia artificial plantea desafíos éticos y deja zonas grises en las normas sobre investigación biológica de alto riesgo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Clarke añadió otra evaluación sobre los resultados del laboratorio: “Tras sintetizar este material genético en el laboratorio, los experimentos confirmaron que 16 de los fagos diseñados mediante IA infectaron con éxito a E. coli, mostrando distintos niveles de aptitud; tres variantes incluso superaron a la cepa parental original”. En la misma declaración, consideró que varios de esos virus sintéticos vencieron la resistencia bacteriana natural a phiX174, lo que, a su juicio, respalda la propuesta de los autores sobre el posible impulso de la terapia con fagos frente a infecciones resistentes a antibióticos.

En su análisis, Clarke también subrayó el costado ético del avance. “Si bien los autores demostraron previamente que la exclusión de conjuntos de datos puede impedir que los modelos de IA generen patógenos humanos, este estudio prueba que la IA puede crear virus viables no naturales”, dijo. Luego agregó que, aunque hasta ahora no existe trabajo que use este método para generar patógenos humanos, “esta capacidad plantea importantes cuestiones éticas, ya que confirma que la tecnología para generar virus más aptos ya existe y puede utilizarse de forma más eficiente que antes”.

Persona con guantes azules y traje blanco usa pipeta sobre tubos de ensayo en rack rojo. Se ven racks morados y un recipiente amarillo.
El cóctel de 16 bacteriófagos logró superar la resistencia de E. coli al fago ΦX174 y abrió una vía para terapias frente a bacterias resistentes a antibióticos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Su advertencia final apuntó a la regulación y a la seguridad. “Como destacan los autores, esto plantea serias preocupaciones regulatorias y de seguridad, por decir lo menos”, afirmó Clarke. Enseguida agregó que, aunque este tipo de investigación suele estar estrictamente regulada, resulta alentador que los autores hayan mostrado prudencia al establecer medidas de seguridad, aunque no existe garantía de que todos los científicos que intenten algo similar actúen con el mismo nivel de resguardo.

Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos adoptaron la semana pasada una nueva política para frenar la investigación biológica de alto riesgo, con una prohibición a experimentos que vuelvan más dañinos a los agentes biológicos.

Según un comunicado, la norma no veta la investigación basada en computadoras: trabajos como la generación de ADN de virus con inteligencia artificial quedan fuera “a menos que involucre a una entidad que suscite preocupación”.

El Dr. Hanke advirtió que, mientras resulta sencillo identificar la amenaza que representa un virus natural como la viruela, no existe consenso sobre cómo evaluar el peligro potencial de un virus creado mediante un modelo de inteligencia artificial.

“¿Qué riesgo hay en ver algo que nunca he visto antes?”, planteó, según The New York Times.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Tiene 17 años y desarrolló un sistema que podría convertir señales del cerebro en palabras sin necesidad de cirugía

Ameya Kharade, alumno de secundaria en Nuevo Hampshire, creó HALO-Vox, una interfaz cerebro-computadora no invasiva que alcanza 65 palabras por minuto, un rendimiento comparable al de implantes que pueden llegar a costar millones

Tiene 17 años y desarrolló un sistema que podría convertir señales del cerebro en palabras sin necesidad de cirugía

Cuándo es el equinoccio de primavera 2026 en Argentina y por qué no coincide con el 21 de septiembre

El calendario astronómico establece un momento distinto para el cambio de estación. Cuál es el fenómeno que define el inicio y qué cambia en el hemisferio sur

Cuándo es el equinoccio de primavera 2026 en Argentina y por qué no coincide con el 21 de septiembre

Qué mide la prueba de Cooper y qué tan precisa es para calcular el VO2 máx, según la ciencia

Una investigación en fisiología deportiva analiza la validez de correr durante 12 minutos para estimar el consumo máximo de oxígeno, revelando por qué las fórmulas tradicionales pueden variar según la disciplina y el género

Qué mide la prueba de Cooper y qué tan precisa es para calcular el VO2 máx, según la ciencia

Cuánto calcio se necesita por día y los alimentos más ricos en este mineral para proteger los huesos

Una alimentación variada puede aportar los requerimientos diarios necesarios para músculos, nervios y corazón, con alternativas que incluyen lácteos, vegetales, legumbres y productos fortificados

Cuánto calcio se necesita por día y los alimentos más ricos en este mineral para proteger los huesos

Hacia una mirada integral del Alzheimer: la importancia de los vínculos y las emociones

La patología exige un enfoque que trascienda los fármacos y el deterioro cognitivo: reducir la soledad, evitar la medicalización innecesaria y reconocer que la identidad persiste aun cuando fallan los recuerdos

Hacia una mirada integral del Alzheimer: la importancia de los vínculos y las emociones