
Una nueva técnica de imagen, desarrollada por científicos de la Universidad de Glasgow, Escocia y el Cancer Research UK Scotland Institute, logró seguir el cáncer desde su presencia en todo el cuerpo hasta el comportamiento de células individuales, una conexión que busca explicar por qué algunos tumores responden a los tratamientos y otros no. El método combina tomografía por emisión de positrones, bioluminiscencia y fluorescencia, y por ahora se usa solo en investigación con ratones.
La utilidad del avance aparece con más claridad en su proyección: permite hacer pruebas preclínicas más detalladas, estudiar lesiones concretas en lugar de tratar todos los tumores como biológicamente idénticos y desarrollar métodos de imagen que reflejen mejor la biología real del cáncer. Los investigadores dijeron que, aunque la demostración se hizo en modelos de cáncer de hígado y pulmón, el enfoque podría aplicarse también a oncología, inmunología, neurociencia y medicina regenerativa. El trabajo fue publicado en Nature Biotechnology.
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El método une las imágenes de cuerpo completo con el detalle celular

En el Reino Unido, más de 403.000 personas reciben cada año un diagnóstico de cáncer y alrededor de 170.000 mueren anualmente por la enfermedad. En Escocia, las cifras son 34.800 diagnósticos y 16.400 muertes por año.
Según la Organización Mundial de la Salud, el cáncer es una de las principales causas de muerte en todo el mundo, responsable de casi 10 millones de fallecimientos en 2024, lo que representa casi una de cada seis muertes. Los cánceres más comunes son el de pulmón, mama, colon y recto, y próstata.
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Uno de los problemas centrales en investigación oncológica ha sido vincular la visión general que ofrecen los estudios médicos con la biología microscópica que impulsa el crecimiento tumoral. Las exploraciones de cuerpo completo, como la tomografía por emisión de positrones, permiten ubicar tumores y seguir su evolución, pero no muestran qué hacen las células individuales.
La microscopía sí permite observar ese nivel de detalle, pero no puede describir cómo progresa la enfermedad en todo el organismo. El nuevo enfoque conecta ambas escalas y permite detectar tumores en todo el cuerpo al mismo tiempo, identificar las lesiones relevantes y examinar luego esas mismas zonas con resolución celular, junto con las células y tejidos que las rodean.
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El profesor David Lewis, investigador principal del estudio en la Universidad de Glasgow y el Cancer Research UK Scotland Institute, explicó: “Esta tecnología nos permite construir un mapa más claro de cómo se comporta el cáncer tanto a nivel integral como microscópico”.
Lewis añadió: “Permite a los investigadores seguir los tumores en el cuerpo, identificar las lesiones que importan y luego acercarse para estudiar esas células cancerosas y su entorno, dándonos nueva información sobre el cáncer que podemos trasladar a tratamientos mejores y más precisos”.
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La técnica permite rastrear cómo crecen los tumores y cómo interactúan con su entorno

Con este procedimiento, los investigadores pueden marcar células cancerosas para identificarlas y seguirlas a través de distintas modalidades de imagen. Eso les permite observar cómo crecen, cómo responden a las terapias y qué diferencias aparecen entre tumores incluso dentro de un mismo organismo.
El método también permite estudiar cómo interactúan las células tumorales con su entorno inmediato, incluidas las células inmunitarias cercanas y los vasos sanguíneos. Esos factores influyen en la progresión del cáncer y en la respuesta al tratamiento.
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Ese punto responde a la pregunta central que plantea el avance: la técnica sirve para seguir un tumor desde la escala del cuerpo entero hasta la célula individual y, con esa información, entender por qué una lesión responde a una terapia mientras otra no. La herramienta todavía no está disponible para pacientes humanos, pero ya ofrece un marco experimental para probar tratamientos con mayor precisión en modelos animales.
Un portavoz de Cancer Research UK afirmó que esta tecnología “representa una herramienta nueva y poderosa en nuestro objetivo de comprender la biología del cáncer".
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"El cáncer se comporta de manera diferente de una persona a otra e incluso de un tumor a otro, por lo que contar con el conocimiento que nos permita dirigirnos a cada uno con el tratamiento más eficaz podría cambiar las reglas del juego. Poder ver cómo el cáncer crece y se desarrolla tanto a nivel macro como micro nos ofrece nuevas formas de encontrar maneras más precisas de combatirlo y prevenirlo”, concluyó.
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