La formación de oro en abetos revela un proceso natural sorprendente

Un grupo de investigadores finlandeses identifica el papel de bacterias en la acumulación de metales en plantas, lo que podría facilitar métodos innovadores para detectar recursos bajo el suelo

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Aguja de abeto rojo verde, partículas de oro en su tejido vegetal, matriz gelatinosa translúcida, y fondo desenfocado blanco y gris.
Un estudio de Environmental Microbiome de 2025 comprobó que algunos abetos rojos del norte de Finlandia contienen partículas de oro en sus agujas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Encontrar oro dentro de las hojas de un árbol es un hecho confirmado por la ciencia. Un estudio publicado en la revista Environmental Microbiome demostró que algunos abetos rojos del norte de Finlandia contienen pequeñas partículas de ese metal precioso en sus agujas.

La investigación, dirigida por Kaisa Lehosmaa y su equipo, buscó comprender cómo llega el oro a las plantas y cuál es el papel de los microbios que viven en su interior.

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Los científicos partieron de la idea de que ciertas bacterias dentro de las hojas podrían ayudar a transformar el oro disuelto en el agua del suelo en partículas sólidas dentro del árbol. El trabajo sugiere que este fenómeno explicaría la presencia de oro en plantas cercanas a minas y plantea la posibilidad de usar los árboles como indicadores naturales para encontrar yacimientos subterráneos, evitando excavaciones costosas y daños al ambiente.

Una rama de abeto verde con agujas cubiertas de partículas doradas. En el fondo se ven árboles desenfocados, musgo y parches de nieve.
El trabajo plantea que bacterias endófitas podrían transformar el oro disuelto en el agua del suelo en nanopartículas de oro dentro del árbol (Imagen Ilustrativa Infobae)

Muestreo y análisis de agujas de abeto rojo

Para avanzar en la investigación, el equipo recolectó 138 muestras de agujas de 23 abetos rojos que crecían cerca de un yacimiento aurífero en el norte de Finlandia. Las muestras fueron examinadas con microscopía electrónica de alta precisión para buscar partículas diminutas, y se emplearon técnicas de secuenciación genética para identificar las bacterias presentes en las hojas.

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El objetivo era descubrir si había un vínculo entre la presencia de oro y ciertos microbios. Así, los investigadores compararon las muestras, observando la composición de las comunidades bacterianas en cada caso (agujas con y sin oro).

Un hombre y dos mujeres con batas de laboratorio examinan muestras vegetales con lupa, escriben notas, manipulan tubos de ensayo y un microscopio en una mesa de laboratorio.
Los investigadores usaron microscopía electrónica y secuenciación genética para vincular la presencia de oro con comunidades bacterianas en las hojas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Detección de nanopartículas de oro y su relación con bacterias endófitas

Solo en cuatro de los árboles estudiados se hallaron nanopartículas de oro en el interior de sus agujas, lo que representa el 17% de los ejemplares analizados. Estas partículas no estaban en la superficie, sino inmersas en los tejidos de la hoja, rodeadas por una matriz gelatinosa formada por bacterias.

En las agujas que contenían oro, destacaba la abundancia de bacterias de los géneros Cutibacterium, Corynebacterium y el grupo P3OB-42. Los resultados sugieren que estos microorganismos podrían transformar el oro disuelto en el agua en pequeñas partículas sólidas, mediante un proceso llamado biomineralización, donde la vida interviene en la formación de minerales.

Un primer plano de una rama de abeto con agujas verdes y partículas doradas en un bosque, con un libro y una regla en el fondo.
Las nanopartículas de oro aparecieron en cuatro árboles, el 17% de los ejemplares estudiados, dentro de los tejidos vegetales y no en la superficie (Imagen Ilustrativa Infobae)

Implicancias ecológicas y aplicaciones del hallazgo

Aunque la cantidad de oro encontrada en cada árbol es mínima —menos de tres microgramos por kilo de hojas secas— el descubrimiento ofrece aplicaciones interesantes. Los árboles podrían funcionar como sensores naturales para localizar yacimientos de metales bajo tierra, permitiendo identificar zonas ricas en metales sin dañar el entorno. Esta técnica serviría para detectar oro y podría aplicarse a otros metales, tanto valiosos como tóxicos.

Además, el estudio abre la posibilidad de usar plantas y bacterias para limpiar ambientes contaminados, por ejemplo, mediante musgos acuáticos capaces de filtrar metales pesados presentes en aguas afectadas por la minería.

Sección longitudinal de aguja de abeto rojo con partículas doradas, matriz translúcida y bacterias esféricas/filamentosas, con equipo de laboratorio.
En las agujas con oro se registró una mayor abundancia de bacterias como Cutibacterium, Corynebacterium y el grupo P3OB-42 (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué implica el hallazgo y qué falta investigar

El estudio demuestra que las bacterias que viven dentro de las plantas pueden tener un papel en la acumulación de oro y otros minerales en sus tejidos. Este descubrimiento genera nuevas preguntas sobre cuántas especies vegetales pueden realizar procesos similares y hasta qué punto los microorganismos influyen en la química interna de las plantas.

Comprender estos mecanismos podría cambiar la forma en que se buscan recursos minerales y se restauran ecosistemas dañados por la minería. El equipo científico considera que apenas se ha dado el primer paso para explorar la relación entre plantas, bacterias y minerales en la naturaleza.

Avanzar en este campo permitiría desarrollar estrategias más sostenibles para la exploración y recuperación del entorno natural.

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