
En medio del auge de nuevas formas de introducir alimentos sólidos durante la infancia temprana —y de las dudas que circulan entre familias y cuidadores—, una investigación reciente se propuso poner a prueba, con datos, una de las preguntas más repetidas: qué sucede cuando el bebé come por sí mismo, en lugar de ser alimentado con cuchara.
Una investigación de la Universidad Estatal de Colorado sobre alimentación complementaria autorregulada concluyó que los bebés que siguen este método crecen al mismo ritmo que quienes reciben purés con cuchara. El estudio también halló que ambos grupos consumen calorías y nutrientes similares entre los seis meses y un año. La investigación fue publicada en la Revista de la Academia de Nutrición y Dietética.
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El trabajo buscó responder a la preocupación de muchas familias sobre si dejar que el bebé coma por sí mismo alimentos blandos puede sostener un crecimiento saludable. Los investigadores compararon a 150 bebés y no encontraron diferencias en crecimiento ni ingesta frente al destete convencional, sin presentar el método como superior.

Minghua Tang, profesor y titular de la Cátedra Lillian Fountain Smith de Nutrición en el Departamento de Ciencia de los Alimentos y Nutrición Humana de la Universidad Estatal de Colorado, dijo: “estos hallazgos tranquilizan a los padres y cuidadores, ya que demuestran que los bebés que siguen el método de alimentación complementaria autorregulada crecen al mismo ritmo que los bebés que siguen el método convencional”.
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Tang añadió, según la Universidad Estatal de Colorado, que “el método de alimentación complementaria autorregulada por el bebé es muy popular, pero no contábamos con mucha evidencia científica que demostrara si era superior al destete convencional o si podría ser perjudicial”. La investigación aporta datos comparativos sobre ambos sistemas de destete.
Por qué creció el interés por este método
La alimentación complementaria autorregulada por el bebé ha ganado presencia en la última década, en parte por su difusión en redes sociales. El debate también creció con las dudas sobre sus posibles efectos en el crecimiento infantil.
Quienes defienden este método sostienen que permite a los bebés comer los mismos alimentos que sus familias. También señalan que favorece la autorregulación de la ingesta a partir de las señales de hambre y que puede impulsar la motricidad fina y el desarrollo neurológico.
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Cómo se hizo la comparación
Tang y su estudiante de doctorado, Kinzie Matzeller, realizaron la investigación junto con colegas del Campus Médico Anschutz de la Universidad de Colorado.
El estudio definió la alimentación complementaria autorregulada por el bebé como aquella basada en menos del 10% de alimentos en puré. Con ese criterio, evitó depender solo de descripciones generales aportadas por padres y cuidadores.
Los investigadores analizaron registros dietéticos para calcular las calorías y los nutrientes consumidos cada día. Después relacionaron esa ingesta con los datos de crecimiento de cada mes del estudio para comparar los efectos de ambos métodos.
Según la Universidad Estatal de Colorado, esta fue la primera evaluación de su tipo en correlacionar datos de alimentación y crecimiento para comparar científicamente los resultados de los dos enfoques. El comunicado también aclara que el estudio no evaluó indicadores específicos de salud.
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Matzeller dijo que le resulta gratificante ofrecer a padres y cuidadores información basada en pruebas y no en anécdotas. “Siento alivio al poder basarme en la investigación y me siento optimista de que los padres no tengan que preocuparse por un crecimiento saludable si optan por la alimentación complementaria dirigida por el bebé”, señaló.
Qué recomiendan los investigadores
Tang planteó condiciones para que este método funcione. Los bebés deben estar preparados para alimentarse por sí mismos, los alimentos tienen que ser lo bastante blandos y estar cortados en trozos pequeños para evitar atragantamientos y la dieta debe ser saludable.
La introducción de sólidos suele comenzar hacia los seis meses, cuando la leche materna o la fórmula todavía cubren la mayor parte de las necesidades nutricionales. Según Tang, entre los 10 meses y el año la mayoría de los bebés obtiene aproximadamente la mitad de sus nutrientes de los alimentos sólidos.
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Matzeller señaló además que este sistema se parece a la forma en que muchas familias alimentaban a sus bebés antes de que los productos procesados se volvieran habituales. Hoy, los purés para bebés se consiguen con facilidad en frascos y bolsitas.
El trabajo forma parte del Ensayo de Nutrición Materna e Infantil, un proyecto más amplio de 18 meses dirigido por Tang y financiado por los Institutos Nacionales de Salud.
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