
La duda se hace presente en la sociedad cada vez que el frío se hace presente por varios días en el país, y más aún cuando nieva en lugares donde no es frecuente, como ocurrió hoy en Mar del Plata: ¿podría la ciudad de Buenos Aires ser testigo de una nevada?
Para que se registren nevadas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se requiere “una combinación bastante específica y poco frecuente de factores”, condicionada por la geografía local y por el efecto moderador del Río de la Plata, comenzó a explicar a Infobae el meteorólogo Mauricio Saldívar, de Meteored.
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Con él coincidió el licenciado en Medio Ambiente y pronosticador del Aeropuerto de Córdoba, Marcelo Madelón, para quien el fenómeno necesita de “dos condiciones fundamentales” que rara vez coinciden: aire frío y humedad con precipitaciones.
En términos simples, que la temperatura baje no alcanza. “Aunque las bajas temperaturas son esenciales, no son suficientes por sí solas”, coinciden los especialistas: para que haya nieve también deben aparecer la humedad, las nubes y un sistema que produzca precipitación en el momento justo.
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Además, Saldívar aclaró que, técnicamente, para el AMBA “la de estos días no fue una ola de frío”, porque no se cumplieron en simultáneo las condiciones necesarias: “sólo se cumplió una de las condiciones (temperaturas mínimas por debajo de cierto umbral durante tres días consecutivos), pero las máximas fueron superiores a ese umbral. Estas condiciones se deben cumplir de manera simultánea para que sea ola de frío”.
Así nevó en Tres Arroyos
Qué cinco condiciones deben darse para que nieve en CABA
Madelon resumió el punto de partida: “Para que se registren nevadas tienen que haber dos condiciones fundamentales. Por un lado, aire frío con temperaturas por debajo de cero grados. A veces puede haber una nevada con temperaturas positivas en superficie, pero allá arriba en la nube tiene que haber varios grados bajo cero. Y, por otro lado, la presencia de humedad que genere precipitaciones”.
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Saldívar amplió esa idea con una lista de requisitos que, en su definición, deben alinearse en una ventana corta: “Para que nieve en Buenos Aires hace falta una combinación bastante específica y poco frecuente de factores, justamente por la latitud baja y la moderación térmica que ejerce el Río de la Plata”.
En ese marco, describió Saldívar cinco claves: una masa de aire muy fría, un nivel de congelación inusualmente bajo, sincronización exacta entre frío y precipitación, un forzante atmosférico que active la precipitación y, además, la necesidad de vencer el efecto del estuario y la isla de calor urbana.
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Frío suficiente: bajo cero en altura y un “nivel de 0°C” pegado al suelo

La primera condición es que el aire sea lo bastante frío, tanto cerca de la superficie como en niveles medios y altos de la atmósfera. Madelon lo explicó con un matiz importante: “Por un lado, aire frío con temperaturas por debajo de cero grados. A veces puede haber una nevada con temperaturas positivas en superficie, pero allá arriba en la nube tiene que haber varios grados bajo cero”.
Saldívar precisó el requisito técnico para que el tipo de precipitación sea nieve y no una mezcla: “Isoterma de nivel de congelación (isocero / Isoterma de cero grados) muy baja. Para que la precipitación llegue a superficie como nieve y no como agua nieve o lluvia fría, el nivel de 0°C tiene que estar muy cercano o prácticamente pegado al suelo, algo excepcional en una zona costera templada como la nuestra”.
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Y agregó un dato puntual para la Ciudad: “En CABA, solo hoy y mañana las mínimas estarán por debajo de los 3.8°C que se requieren para una ola de frío que preceda a una nevada, pero no cumplen con la cantidad de días consecutivos ni con los valores de las máximas”.
Humedad y nubes: sin precipitación no hay nevada, aunque haga frío

Para que haya nevada no alcanza con el frío: también hace falta que el sistema atmosférico tenga humedad disponible y que esa humedad se traduzca en precipitación. Madelon lo planteó como el segundo pilar: “Y, por otro lado, la presencia de humedad que genere precipitaciones”.
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En la misma línea, especialistas en una nota previa de Infobae habían indicado: “Debe registrarse una temperatura muy baja, ciertas condiciones de humedad y nubes”, y sintetizaron que, para que nieve en Buenos Aires, se necesitan “tres factores clave”: “temperaturas bajas en todas las capas de la atmósfera”, “humedad suficiente” y “precipitaciones en forma de nieve”.
La sincronización exacta: cuándo coinciden el pico de frío y la llegada de la lluvia

Una de las razones por las que la nieve es poco frecuente en CABA es el “timing” entre el ingreso del aire más frío y el momento en que se activa la precipitación.
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Saldívar lo describió así: “Sincronización exacta entre el frío y la precipitación. Si el aire polar entra antes que el sistema que genere precipitaciones, para cuando llueva la masa de aire ya se habrá modificado y sube la temperatura; si entra después, cae como lluvia fría. La ventana de coincidencia suele ser de pocas horas”.
Y añadió: “Lo mismo pasa si la lluvia llega después; ahora, por ejemplo, no tenemos precipitaciones en el momento ideal del frío”.
Madelon, por su parte, ubicó algunos escenarios típicos en los que esa coincidencia puede darse: “¿Cuándo ocurre esto? A veces cuando pasa un frente frío y por detrás de él hay aire inestable, con corrientes de aire de ascenso y bajas temperaturas. En otra oportunidad, cuando tenemos en altura baja presión que produce precipitaciones, pero a su vez tiene que haber temperaturas bajas”.
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Qué mecanismos pueden disparar la precipitación: frentes, baja presión y forzantes dinámicos

Además de aire frío y humedad, tiene que existir un mecanismo que fuerce el ascenso del aire y genere precipitaciones. Saldívar lo definió como un requisito adicional, especialmente para el AMBA: “Un forzante dinámico que dispare la precipitación. Generalmente una ciclogénesis extratropical o vaguada en niveles altos que genere ascenso sobre la masa fría, con aporte de humedad suficiente pero sin advección cálida asociada que eleve la isoterma de cero grado que mencionaba anteriormente”.
Madelon, al describir situaciones favorables para la nieve, también mencionó el rol de la dinámica atmosférica, con el pasaje de un frente frío y la presencia posterior de aire inestable, o con baja presión en altura que produzca precipitaciones con temperaturas bajas.
Por qué es más difícil que nieve en la Ciudad: Río de la Plata, isla de calor y temperaturas más altas

Aunque se cumplan varias condiciones regionales, CABA suele quedar en desventaja. Madelon lo planteó en términos generales: “Estas condiciones rara vez se dan en la ciudad de Buenos Aires porque es un lugar que suele tener temperaturas más elevadas”.
Saldívar detalló los factores locales que “compiten” contra la nieve: “Vencer el efecto moderador del estuario y la isla de calor urbana. El Río de la Plata aporta calor sensible y latente que tiende a elevar la temperatura en superficie, y el área metropolitana suma su propia isla de calor. Por eso, aun con nevadas en la periferia o en la provincia, en CABA suele ser más difícil que nieve”.
Hasta cuándo se extenderá este período de frío

Madelon aseguró que la masa de aire frío se mantendrá durante varios días y precisó qué espera para el Área Metropolitana y el resto del país: “Esta masa de aire polar, cuyo origen es la Antártida, seguirá afectando gran parte del país donde se van a registrar posteriormente heladas, principalmente viernes y sábado”.
Sobre la evolución en la Ciudad, agregó: “Pensamos que en Capital Federal el día domingo se va a volver a cubrir con algunas precipitaciones, mejorando rápidamente a partir del lunes”.
Y completó: “Y el aire frío, si bien va a ir cediendo de a poco, principalmente a partir del día miércoles 8, con máximas del orden de los 15 a 16 grados, va a mantenerse por debajo de los valores normales, con lo cual podríamos decir que los próximos diez días se van a destacar por este aire de origen polar”.
En cuanto al tramo más marcado del frío de la madrugada en el AMBA, Saldívar apuntó: “El frío matutino polar finaliza el sábado en CABA y el domingo en todo el AMBA, cuando las mínimas superen los 5 a 6 °C”.
Cuándo nevó en Buenos Aires: los antecedentes que muestran lo excepcional del fenómeno

Los antecedentes ayudan a dimensionar por qué la nieve es un evento raro en la Ciudad. La primera nevada registrada en Capital se produjo en junio de 1918 y la última nevada ocurrió a las 3 de la tarde del 9 de julio de 2007.
El Servicio Meteorológico Nacional había descripto el proceso de enfriamiento de ese día patrio en la Ciudad: “la temperatura descendió rápidamente y favoreció la acumulación de nieve en las calles, con un mínimo de 2,6 grados y una sensación térmica de -1.2 grados”. También señaló que, durante la mañana, “las temperaturas en la Ciudad rondaban los 4 grados”, algo que “inicialmente era insuficiente para acumular nieve en el suelo”, hasta que “durante el día, el aire se enfrió progresivamente hasta permitir la nevada”.
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