Mundial 2026: qué tiene de especial la musculatura del futbolista frente a otros atletas

La anatomía del jugador de élite combina velocidad, potencia y recuperación. Desde la mezcla de fibras musculares hasta la tecnología en el entrenamiento, dos expertos revelan a Infobae qué sostiene el rendimiento durante 90 minutos

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El futbolista de élite combina fibras musculares lentas y rápidas, lo que le permite sostener velocidad y potencia durante 90 minutos (Reuters/Jerome Miron)
El futbolista de élite combina fibras musculares lentas y rápidas, lo que le permite sostener velocidad y potencia durante 90 minutos (Reuters/Jerome Miron)

Los futbolistas corren, frenan, cambian de dirección, saltan, giran, rematan y hacen goles, a veces que parecen imposibles de lograr. Todas esas situaciones se ven día a día en cada partido de este Mundial 2026. Detrás de este despliegue de movimientos intervienen muchos factores: el talento natural, los entrenamientos, el esfuerzo y el respaldo de la ciencia.

La composición muscular de los jugadores de élite resulta decisiva para sostener la velocidad, potencia y capacidad de recuperación a lo largo de los 90 minutos de juego. Este equilibrio físico les permite responder a las exigencias del alto rendimiento, aunque en los tramos finales del partido surgen desafíos que ponen a prueba sus límites.

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¿Qué tiene de especial la musculatura de los jugadores del Mundial?

La doctora Patricia Sangenis, médica cardióloga, especialista en medicina del deporte, alto rendimiento y longevidad, explicó a Infobae que la musculatura de un futbolista profesional es una de las más complejas del deporte.

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“A diferencia de un maratonista, que necesita principalmente resistencia, o de un velocista, que depende casi en exclusiva de la potencia, el futbolista debe combinar ambas capacidades durante más de 90 minutos. Por eso su musculatura presenta una mezcla particularmente eficiente de fibras lentas y rápidas", señaló la doctora, miembro de la comisión médica del Comité Olímpico Internacional durante 20 años.

A diferencia de los futbolistas, los maratonistas tienen mayor proporción de fibras musculares tipo I, adaptadas para la resistencia prolongada durante toda la carrera (REUTERS/Matthew Childs)
A diferencia de los futbolistas, los maratonistas tienen mayor proporción de fibras musculares tipo I, adaptadas para la resistencia prolongada durante toda la carrera (REUTERS/Matthew Childs)

Las primeras, o tipo I, resisten bien la fatiga y permiten mantener esfuerzos prolongados a lo largo del partido. Las fibras rápidas, o tipo II, intervienen en las acciones explosivas. Ahí entran las aceleraciones, los cambios de dirección, los saltos, los remates y los sprints, señaló la experta.

El doctor Néstor Lentini, especialista en medicina del deporte y jefe del Servicio Médico del Hospital Universitario Austral, explicó a Infobae que los músculos son todos iguales pero que existen algunas diferencias: “Los maratonistas tienen más músculos cuyas fibras son las llamadas tipo I o lentas es decir más oxidativas adaptadas a la resistencia y menos potencia".

En cambio, los corredores de 100 metros llanos o halterofilistas (levantador de pesas olímpico) son más potentes con predominio de fibras tipo II o rápidas. “Estas son más potentes pero tienen menos resistencia. Los jugadores de fútbol tienen estos tipos de músculos y podemos pensar que los que son más rápidos y potentes tienen más fibras rápidas", diferenció el médico del Comité Olímpico Argentino.

El fútbol exige alternar caminatas, trotes, aceleraciones, frenadas, saltos y giros, lo que requiere un músculo mixto y adaptable
(EFE/GREG M. COOPER)
El fútbol exige alternar caminatas, trotes, aceleraciones, frenadas, saltos y giros, lo que requiere un músculo mixto y adaptable (EFE/GREG M. COOPER)

La doctora Sangenis explicó que el músculo del futbolista se va educando desde la adolescencia para ser un músculo mixto, resistente, rápido, potente y con capacidad de recuperación.

En coincidencia con el doctor, explicó: “Los futbolistas se diferencian de los maratonistas porque el fútbol no es un esfuerzo lineal, no corren siempre en la misma dirección. El maratonista necesita sostener durante mucho tiempo una intensidad relativamente estable, por lo menos en los de alta competición. En cambio, el futbolista alterna caminatas, trotes, aceleraciones, frenadas, saltos, giros, cambios de dirección, choques con compañeros o con contrarios, remates, sprints“, describió la doctora.

El músculo del jugador de fútbol no puede ser solo resistente, tiene que también ser rápido, fuerte y elástico. “Se puede ver cuando ya están entrados en calor, hasta dónde levantan las piernas al entrenar. Entonces, no solamente tienen que ser rápidos, sino además elásticos, estables y capaces de recuperarse. Esto es esencial, porque tienen que recuperarse muchas veces dentro del mismo partido", advirtió la experta.

Las 5 claves de los músculos de los futbolistas

Infografía sobre el futbolista de élite, incluye dibujo de Lionel Messi, ilustraciones de fibras y músculos, texto sobre rendimiento y entrenamiento, y logotipo Infobae.

La doctora Sangenis destacó que los siguientes músculos son los que dan al futbolista la fuerza, velocidad y resistencia en cada movimiento:

  • Cuádriceps: potencia en los sprints, saltos y remates.
  • Isquiotibiales: favorecen la velocidad, cambios de ritmo y prevención de lesiones.
  • Core: brindan estabilidad, equilibrio y transmisión de fuerza.
  • Glúteos: son la fuerza explosiva, aceleración y estabilidad de cadera.
  • Aductores: benefician el control en los cambios de dirección y estabilidad.
  • Gemelos: brindan impulso, velocidad y resistencia en la carrera.

Estos músculos brindan al futbolista los siguientes beneficios claves:

  1. Potencia: permiten esprintar, saltar y rematar con máxima fuerza.
  2. Resistencia: aguantan los 90 minutos y más al máximo nivel.
  3. Estabilidad: protegen las articulaciones y mejoran el control.
  4. Explosividad: generan aceleración y reacción en espacios reducidos.
  5. Rendimiento: un músculo fuerte y bien entrenado marca la diferencia.
La estabilidad de tobillos, rodillas, cadera y core es clave para que la potencia del futbolista se traduzca en rendimiento (Reuters/Scott Kinser)
La estabilidad de tobillos, rodillas, cadera y core es clave para que la potencia del futbolista se traduzca en rendimiento (Reuters/Scott Kinser)

La doctora ejemplificó estos conceptos con el último gol de Lionel Messi ante Austria: “Describe muchas de las cosas que pasan en el fútbol: competir contra tres jugadores que tiene adelante; el rebote de la pelota; ve que parado no puede, se tira abajo; baja el centro de gravedad y de arrastrón mete el gol entre tres futbolistas y el arquero".

En conclusión, resalta, “el trabajo de la estabilidad es superimportante, porque si no la fuerza que tiene no sirve si el cuerpo no puede controlarla”

El último gol de Messi contra Austria (Reuters/Maria Lysaker)
El último gol de Messi contra Austria (Reuters/Maria Lysaker)

“Necesita estabilidad de tobillos, de rodillas, de cadera, de zona media, del core, justamente para que la potencia llegue al gesto deportivo, es decir, a patear la pelota. El futbolista tiene un músculo híbrido, entrenado para resistir, para ser explosivo y volver a empezar con el próximo sprint o con el próximo acto deportivo", afirmó Sangenis.

Los enemigos del jugador

Uno de los grandes enemigos es la lesión. Según el doctor Lentini, las musculares se producen por fatiga cuando se juegan muchos partidos por semana y no se respetan los tiempos de recuperación.

“La fatiga condiciona a lesiones serias como las de los meniscos o ligamentos cruzados, como se viene observando en las competencias del fútbol europeo que juegan prácticamente tres partidos por semana. Y si sumamos viajes, además de los partidos, todo va en contra de la recuperación y a favor de la predisposición de lesiones. Otra posibilidad de lesiones musculares o calambres pueden suceder por deshidratación en ambientes cálidos", explicó.

Un futbolista con camiseta a rayas azules y blancas yace en el césped con una lesión en la rodilla, siendo atendido por un médico con polo rojo.
La fatiga muscular aumenta el riesgo de lesiones como desgarros, calambres y daños en ligamentos y meniscos (Imagen Ilustrativa Infobae)

En coincidencia, la doctora Sangenis mencionó: “El tema es que en el jugador de fútbol, a diferencia de algunos otros deportes, a todo el rendimiento deportivo que tienen que tener, se les agrega que es un deporte de muy alto contacto. Entonces, los golpes y las caídas, también generan microtraumas o traumas directamente. Dijimos que las fibras musculares del futbolista están entrenadas para esta tarea que es difícil, resistir, acelerar, frenar, saltar, girar, saltar y caer y a veces en la caída es cuando se producen algunas lesiones, especialmente de rodilla, por rotación en el ligamento cruzado".

Otro enemigo es la fatiga. “Cuando avanza el partido, el músculo va perdiendo eficiencia, disminuye la coordinación entre el sistema nervioso y la fibra muscular. En este caso, con fatiga, el jugador puede tardar más en reaccionar, frena peor, cambia de dirección con menos precisión y hasta recluta fibras rápidas en condiciones de mayor cansancio. Todo esto aumenta el riesgo de lesión. Y todavía no estoy hablando de la fatiga cognitiva, que es la que produce en los últimos minutos tantos errores y por eso vemos muchos partidos empatados o dados vueltas en el tiempo adicionado o cuando hay suplementos", mencionó la especialista.

El fútbol es un deporte de contacto en el que los jugadores soportan golpes y caídas que generan microtraumas y exigen musculatura fuerte y estable (REUTERS/Luisa González)
El fútbol es un deporte de contacto en el que los jugadores soportan golpes y caídas que generan microtraumas y exigen musculatura fuerte y estable (REUTERS/Luisa González)

Otro enemigo es cuando se agota el glucógeno muscular. “El glucógeno es el combustible para la intensidad y se deposita en el hígado y en los músculos. Cuando se va agotando, no se va pudiendo reponer o cuando empiezan el partido con las reservas no estando al cien por ciento, que cuesta creer en este tipo de fútbol profesional, pero puede pasar, el músculo pierde potencia. Las fibras rápidas, especialmente las tipo 2A y 2X, necesitan energía disponible para los sprints, los saltos, las aceleraciones. Y si el combustible baja y no se repone se puede alterar no solamente la técnica, sino que aumenta el riesgo de lesión muscular", resaltó.

La médica también mencionó como enemigos al calor, la deshidratación y la pérdida de electrolitos. “Lo que produce, el calor y sobre todo con una humedad alta, es que el cuerpo no se puede enfriar. Entonces es cuando empieza a aumentar la temperatura central”.

El agotamiento del glucógeno muscular reduce la potencia y la capacidad de reacción en los tramos finales del partido
El agotamiento del glucógeno muscular reduce la potencia y la capacidad de reacción en los tramos finales del partido

Además, cuando existen temperaturas altas, aumenta la frecuencia cardíaca. “Ante el mismo esfuerzo, la frecuencia cardíaca es por lo menos tres, cuatro latidos más altos, o más, depende el momento del partido. La deshidratación no solamente baja el rendimiento, sino también puede favorecer calambres, pérdida de coordinación, menor capacidad de sostener esfuerzos explosivos“, explicó Sangenis.

El entrenamiento de la élite

El doctor Lentini explicó que el entrenamiento que realizan los jugadores es variado, en el campo de juego y en el gimnasio, “con pesas libres, bandas elásticas, trabajos excéntricos, entre otros, pero depende de los programas que diseñan los preparadores físicos, quienes conocen los tiempos que necesita cada jugador de acuerdo al puesto y cómo terminan cada partido, para hacer trabajos individuales".

Entrenamiento de Argentina. Incluye pesas libres, bandas elásticas y trabajos excéntricos, adaptados a cada jugador (Reuters/Denny Medley)
Entrenamiento de Argentina. Incluye pesas libres, bandas elásticas y trabajos excéntricos, adaptados a cada jugador (Reuters/Denny Medley)

Y completó: “Por eso se utilizan los sistemas con gps que los jugadores se colocan y les marcan todo el recorrido durante el juego, cantidad de metros, pausas de recuperación, lugar por donde corrieron, etc. Hoy la tecnología colabora mucho con la forma de los entrenamientos y las pausas de recuperación", indicó el médico.

Una de las novedades de este Mundial 2026 son las pausas de hidratación o cooling break: en todos los encuentros el árbitro detiene el partido cerca del minuto 22 de cada tiempo, cada interrupción dura tres minutos. Durante esos minutos, los futbolistas pueden hidratarse, refrescarse y recibir indicaciones técnicas de sus entrenadores.

Luka Modric, Josko Gvardiol y Luka Vuskovic de Croacia durante una pausa de hidratación, que ayuda a controlar la temperatura corporal y prevenir calambres (REUTERS/Hannah Mckay)
Luka Modric, Josko Gvardiol y Luka Vuskovic de Croacia durante una pausa de hidratación, que ayuda a controlar la temperatura corporal y prevenir calambres (REUTERS/Hannah Mckay)

“Las pausas de hidratación en ambientes de elevada temperatura y humedad como sucede en este Mundial son necesarias para controlar el estado de hidratación y evitar los trastornos producidos por el calor, como por ejemplo, agotamiento por el calor, calambres y algo más serio como puede ser el golpe de calor,aunque en estas circunstancias es menos probable", afirmó Lentini.

Otra novedad son los chalecos refrigerantes, que usó la Selección Argentina en la rutina de recuperación tras el partido frente a Argelia en el Mundial 2026. Durante el entrenamiento posterior, a varios jugadores se los vio utilizando estos dispositivos sobre la camiseta mientras realizaban ejercicios suaves. El sistema, que contiene un gel especial congelado, busca reducir la temperatura interna y de la piel en zonas como el torso y la espalda, con el objetivo de minimizar la fatiga y acelerar la recuperación física.

Los chalecos refrigerantes buscan reducir la temperatura interna y acelerar la recuperación tras partidos intensos
Los chalecos refrigerantes buscan reducir la temperatura interna y acelerar la recuperación tras partidos intensos

La doctora Sangenis señaló como reflexión final que la mayor parte del tiempo, los futbolistas de élite juegan sin la pelota. “Mientras están en la cancha, corren, observan, cambian de ritmo, permanecen atentos y realizan un escaneo constante del campo para ubicar a rivales y compañeros. Messi es un genio absoluto en este aspecto. Al observar a un jugador en una Copa del Mundo, la atención suele centrarse en la jugada del gol o en un pase a velocidad, pero detrás de cada movimiento existe una biología extraordinariamente entrenada durante años", destacó la experta.

Y completó: “La musculatura de estos atletas representa mucho más que fuerza: es el resultado de una adaptación iniciada en la adolescencia, una memoria de años de entrenamiento. En esa arquitectura compleja conviven fibras lentas, que permiten resistir; fibras rápidas, que aportan explosividad; y fibras intermedias, capaces de repetir esfuerzos intensos de manera continua".

Lautaro Martínez en acción. El core otorga estabilidad y equilibrio al futbolista, facilitando la transmisión de fuerza en cada movimiento
a. REUTERS/Hannah Mckay
Lautaro Martínez en acción. El core otorga estabilidad y equilibrio al futbolista, facilitando la transmisión de fuerza en cada movimiento a. REUTERS/Hannah Mckay

Finalmente, la experta destacó: “Dejando de lado a los cracks absolutos como Messi, el rendimiento en el fútbol moderno ya no depende solo del talento, sino también de la calidad muscular, la maduración, el entrenamiento, la nutrición, el sueño, la hidratación, la prevención de lesiones y la economía del esfuerzo.

Y concluyó: “En cada Copa del Mundo se observa el cuerpo humano llevado a uno de sus máximos niveles de especialización. Cada sprint, cambio de ritmo, gol o recuperación es la expresión de años de trabajo silencioso que permanecen fuera de nuestra vista, pero que podemos disfrutar en cada partido".

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