
No todas las actividades sedentarias tienen el mismo impacto sobre el cerebro. Un reciente estudio realizado en Suecia sugiere que ciertas prácticas que estimulan la mente mientras se permanece sentado están asociadas con un menor riesgo de desarrollar demencia, en comparación con aquellas que implican una participación cognitiva más limitada.
Para llegar a esta conclusión, un equipo de investigadores liderado por el Dr. Mats Hallgren, del Instituto Karolinska, siguió durante casi dos décadas a más de 20.000 adultos. El objetivo fue analizar cómo distintos hábitos cotidianos realizados en reposo influyen en la salud cerebral a largo plazo, según informó Fox News.
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Las actividades sedentarias que estimulan la mente, como leer o realizar tareas de oficina, se asocian a un menor riesgo de demencia que aquellas pasivas, como ver televisión. Así lo indica el estudio, que distingue por primera vez el impacto de varios tipos de sedentarismo sobre la función cognitiva y el inicio de la enfermedad.

El trabajo dirigido por Hallgren analizó los hábitos de vida de personas de entre 35 y 64 años en Suecia, recopilando datos entre 1997 y 2016.
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Los investigadores verificaron los diagnósticos de demencia a través de los registros nacionales de salud y defunciones. Los autores, citados por el medio mencionado, afirman que estos resultados podrían ser aplicables más allá de su contexto de origen.
“La manera en que usamos nuestro cerebro mientras estamos sentados parece ser un factor crucial para el funcionamiento cognitivo a futuro y, como hemos mostrado, puede predecir la aparición de demencia”, manifestó el Dr. Hallgren.
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Hallgren distingue entre “comportamientos sedentarios mentalmente activos” —como leer— y aquellos “mentalmente pasivos” —como ver televisión—, señalando que solo los primeros ejercen un efecto protector frente a la demencia. El experto añade: “No todos los comportamientos sedentarios son equivalentes; algunos pueden aumentar el riesgo de demencia, otros pueden ser protectores”.
Hallazgos principales del estudio
El estudio subraya que sentarse realizando actividades que mantienen la mente activa no conlleva el mismo riesgo para la salud cerebral que hacerlo de manera pasiva. Los autores resaltan que, incluso con solo sustituir parte del tiempo frente a la pantalla por lectura o trabajo intelectual, se observa una reducción en la incidencia de demencia.
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Fox News destaca que estos resultados pueden contribuir a ajustar las recomendaciones de prevención de enfermedades neurodegenerativas en la población adulta.

Además, los investigadores afirman que el sedentarismo con más exigencia mental puede enlentecer el deterioro cognitivo, fenómeno frecuentemente ligado al envejecimiento. El análisis destaca la importancia de actividades accesibles, como la lectura, para preservar la función cerebral.
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Un informe publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) respalda la importancia de la estimulación cognitiva en la prevención de la demencia. Según el organismo, participar regularmente en actividades que desafían el intelecto —como juegos de estrategia, aprendizaje de nuevos idiomas o la lectura— puede ayudar a retrasar el deterioro de la memoria y otras funciones cognitivas en adultos mayores.
Esta posición internacional coincide con los resultados observados en la investigación sueca, subrayando el valor de mantener la mente activa como parte fundamental de las estrategias de salud pública.
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Implicaciones para la prevención de la demencia
Los autores del estudio consideran que el sedentarismo, aunque habitual en la vida moderna, es un “factor de riesgo modificable” para diferentes problemas de salud, incluida la demencia. Según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) citados por el medio citado, se estima que para 2060 hasta 14 millones de adultos en Estados Unidos podrían vivir con enfermedad de Alzheimer.
La información publicada por Fox News también incluye investigaciones recientes sobre otros factores asociados a la demencia, como la edad biológica o la alimentación.
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Por ejemplo, estudios de la Asociación de Alzheimer han vinculado una mayor ingesta de carne sin procesar con menor riesgo de demencia en ciertos grupos genéticos.

El trabajo sueco ofrece una perspectiva alentadora: elegir actividades que exijan concentración o estimulación intelectual mientras se permanece sentado puede ofrecer protección para la salud del cerebro a largo plazo.
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