
Ver parece algo automático. Basta abrir los ojos para reconocer rostros, distinguir movimientos o identificar objetos en cuestión de milisegundos. Pero detrás de esa aparente simplicidad ocurre una actividad cerebral extraordinariamente compleja.
Incluso acciones aparentemente simples, como leer un mensaje o identificar a alguien entre una multitud, dependen de esa coordinación constante entre neuronas. El desafío para la neurociencia es entender cómo el cerebro organiza el flujo de información sin colapsar.
PUBLICIDAD
Ahora, un equipo de investigadores del Massachusetts Institute of Technology identificó patrones inesperados en la organización de la corteza visual, la región cerebral encargada de procesar lo que vemos.

Los resultados, publicados en la revista iScience, sugieren que las conexiones entre neuronas siguen reglas mucho más precisas y organizadas de lo que se pensaba hasta ahora. El trabajo fue liderado por Mriganka Sur junto a investigadores del instituto y se centró en analizar cómo distintas neuronas participan en la interpretación de imágenes en movimiento.
Cómo el cerebro organiza la información visual
Cuando una persona observa algo, la información captada por los ojos viaja hacia la corteza visual, una zona ubicada en la parte posterior del cerebro. Allí, las neuronas comienzan a intercambiar señales eléctricas y químicas para interpretar el estímulo. Sin embargo, no todas participan del mismo modo ni reaccionan con la misma intensidad.
PUBLICIDAD
Uno de los grandes interrogantes de la neurociencia es entender qué determina que ciertas neuronas se activen frente a una imagen mientras otras permanecen menos involucradas.

Para investigar ese proceso, el equipo del MIT utilizó técnicas avanzadas de imagen cerebral en ratones. Los científicos modificaron genéticamente neuronas de la corteza visual para que determinados cambios químicos internos pudieran observarse en tiempo real.
El método permitió seguir la actividad tanto del cuerpo principal de la neurona —conocido como soma— como de pequeñas estructuras llamadas espinas dendríticas.
Estas espinas funcionan como diminutos puntos de conexión donde las neuronas reciben información de otras células nerviosas. Aunque son microscópicas, cumplen un papel fundamental en la comunicación cerebral.
PUBLICIDAD
Arquitectura de las conexiones neuronales visuales
Los científicos descubrieron que la distancia entre esas espinas y el soma influía directamente sobre la sincronización de las respuestas neuronales. En términos simples, cuanto más cerca estaban las conexiones del centro de la neurona, más coordinada era la respuesta frente al estímulo visual.
El hallazgo sugiere que la ubicación física de esas conexiones no es aleatoria. Por el contrario, parece formar parte de una arquitectura cuidadosamente organizada para optimizar el procesamiento de imágenes.

Los investigadores también observaron que las espinas dendríticas tendían a organizarse en pequeños grupos microscópicos donde las respuestas neuronales estaban mucho más coordinadas. La organización se parece a una ciudad dividida en pequeños barrios donde las neuronas vecinas colaboran entre sí para procesar partes específicas de una imagen.
PUBLICIDAD
Según los autores, esa organización permitiría que las neuronas filtren mejor la información importante y reduzcan interferencias innecesarias.
Qué significa la “selectividad de orientación”
Otro de los hallazgos centrales del estudio estuvo relacionado con la llamada selectividad de orientación. Aunque el término puede sonar complejo, hace referencia a algo relativamente cotidiano: algunas neuronas responden más intensamente a determinadas direcciones o ángulos de una imagen.
Es un mecanismo que ayuda al cerebro a distinguir rápidamente bordes, movimientos y formas dentro de una escena cotidiana, como reconocer una puerta, una cara o un auto en movimiento.

Los investigadores comprobaron que esa preferencia visual era uno de los factores más importantes para determinar qué conexiones neuronales trabajaban juntas. En otras palabras, las neuronas parecían organizarse según el tipo de estímulo visual que procesaban.
PUBLICIDAD
El análisis estadístico realizado por el equipo mostró que esta característica tenía incluso más peso que otros factores estructurales previamente considerados importantes.
Dos tipos de dendritas con funciones distintas
El estudio también analizó el comportamiento de distintos tipos de dendritas, las prolongaciones ramificadas que permiten a las neuronas recibir señales.
Las llamadas dendritas basales captan principalmente información visual más directa, mientras que las dendritas apicales reciben señales provenientes de otras áreas cerebrales. Los investigadores observaron diferencias claras entre ambas.

Aunque las dendritas basales reciben más información visual “cruda”, las apicales mostraban una proporción particularmente alta de conexiones sensibles a los estímulos en neuronas altamente reactivas.
Eso indica que distintas regiones de una misma neurona pueden especializarse en tareas diferentes y colaborar entre sí para construir una interpretación más completa de lo que una persona observa.
PUBLICIDAD
Por qué este hallazgo podría ser importante para la neurociencia
El descubrimiento aporta una nueva perspectiva sobre cómo el cerebro integra información visual y organiza sus conexiones internas.
Hasta ahora, muchos modelos suponían que gran parte de estas conexiones se distribuían de manera relativamente desordenada. El nuevo estudio sugiere algo distinto: existe una estructura mucho más precisa y coordinada.

Comprender esas reglas podría ayudar a desarrollar modelos más exactos sobre cómo funciona la percepción visual. También abre nuevas líneas de investigación para estudiar qué ocurre cuando estos mecanismos se alteran.
Según el MIT, estos hallazgos podrían servir como punto de partida para investigar cómo ciertas mutaciones genéticas o trastornos neurológicos afectan la organización de las conexiones neuronales en la corteza visual.
PUBLICIDAD
La investigación deja una idea central: el cerebro no procesa las imágenes de manera caótica. Las conexiones neuronales siguen patrones específicos relacionados con la ubicación física de las señales, el tipo de estímulo visual y la estructura interna de cada neurona.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Cuál es la principal causa de muerte en Argentina, según el Ministerio de Salud
Un informe oficial analizó las 376.405 defunciones notificadas durante 2024, las diferencias por edad, sexo y jurisdicción, y la evolución de los indicadores desde 1997

Un baño de 30 minutos en agua caliente redujo más la presión arterial que el ciclismo moderado en adultos con obesidad, según un estudio
La investigación de la Universidad de Australia Occidental asoció ese descenso con una mayor circulación cutánea y evaluó su potencial como complemento para personas con movilidad limitada

Por qué la somnolencia de la tarde no es pereza ni culpa del almuerzo
Los ritmos internos, las horas acumuladas de vigilia y la calidad del reposo nocturno explican la caída de concentración al promediar la jornada

Cáncer de mama: un estudio argentino halló una secuela en las arterias que puede persistir años después de superar la enfermedad
Los investigadores descubieron mayor rigidez arterial en mujeres con antecedente de cáncer de mama, aun sin enfermedad cardiovascular previa y con factores de riesgo comparables. Qué se sabe sobre esta alteración y por qué el seguimiento debe extenderse más allá del tratamiento oncológico, según explicó a Infobae uno de los autores del trabajo

Peste neumónica en Siberia: qué es, cómo se contagia y por qué los científicos la estudian en laboratorio
La muerte de una técnica en un instituto de investigación ruso encendió las alertas de la OMS y devolvió la atención a una de las enfermedades más letales del mundo, que aún circula de forma activa en reservorios animales




