Diversificar el ejercicio: la clave para una vida más larga, según la ciencia

Una investigación internacional reveló que alternar tipos de actividad física, y no solo aumentar el tiempo de entrenamiento, se asocia con menor riesgo de muerte y mayor longevidad

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Una persona con pantalones cortos y zapatillas negras salta la cuerda en un gimnasio. Sus piernas están sudorosas. Al fondo, a través de grandes ventanas, se ven edificios urbanos.
Un estudio con más de 100.000 adultos en Estados Unidos halló que practicar distintos tipos de ejercicio, y no solo aumentar el tiempo, se relaciona con una reducción significativa del riesgo de muerte por cualquier causa (Imagen Ilustrativa Infobae)

Realizar distintos tipos de actividad física, además de aumentar la cantidad de ejercicio semanal, podría contribuir a sumar años de vida, según un estudio de la editorial médica británica Grupo BMJ publicado en la revista médica revisada por pares BMJ Medicine. El seguimiento incluyó a más de 100.000 adultos en Estados Unidos durante más de treinta años, usando datos del Estudio de Salud de las Enfermeras y el Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud, dos cohortes epidemiológicas de gran escala en Estados Unidos.

La investigación recopiló información sobre hábitos, estilos de vida y frecuencia de ejercicio de los participantes entre 1986 y 2018. Se observó que quienes practicaban una gama más amplia de actividades físicas mostraron menores tasas de mortalidad, independientemente del volumen total de ejercicio acumulado. De acuerdo con el trabajo publicado, la variedad de disciplinas ejercidas resultó un factor determinante en la reducción del riesgo de muerte por cualquier causa. El análisis incluyó ejercicios como caminar, correr, nadar, andar en bicicleta, remar, calistenia, tenis, squash, entrenamiento con pesas, yoga y hasta actividades de jardinería o tareas domésticas intensas.

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Cómo beneficia la variedad en la actividad física

La diversidad en los ejercicios tiene un impacto que va más allá de la suma de horas de entrenamiento. Según la editorial médica británica, los beneficios de la actividad física parecen estabilizarse después de unas 20 horas-MET semanales (equivalentes a unas 10 horas de ejercicio moderado), lo que sugiere que incrementar indefinidamente el tiempo invertido no produce mejoras continuas en la esperanza de vida.

Adaptar el ejercicio a las capacidades personales fomenta la motivación y reduce el riesgo de lesiones
La investigación recopiló datos de 111.467 personas durante tres décadas e identificó que quienes alternaban múltiples actividades físicas presentaban una menor tasa global de mortalidad (Freepik)

El estudio encontró que quienes realizaron más tipos diferentes de ejercicio presentaron hasta un 19% menos riesgo de muerte por cualquier causa. Además, el riesgo de fallecimiento por enfermedades cardiovasculares, cáncer o respiratorias disminuyó entre un 13% y 41% comparado con quienes se limitaron a una o dos actividades. Caminar se destacó como la práctica con mayor asociación positiva: aquellos que más caminaban tenían un 17% menos de riesgo de muerte que el grupo menos activo en esa disciplina. Subir escaleras también mostró beneficios notables, así como deportes de raqueta, remo, calistenia y entrenamiento de resistencia.

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Perfil de los participantes y patrones de actividad

El estudio abarcó a 111.467 personas para el análisis global y a 111.373 para el análisis de variedad de ejercicios, con seguimiento periódico de hábitos de salud y ejercicio cada dos años. El perfil de quienes incluían una mayor variedad de actividades presentaba menor prevalencia de tabaquismo, presión arterial alta y colesterol elevado, además de un índice de masa corporal más bajo y hábitos alimenticios más saludables.

Según el equipo de investigación, la mayoría de los hombres prefería correr o trotar, mientras que las mujeres se inclinaban por caminar, pero los beneficios se registraron tanto en ejercicios de baja como de alta intensidad. El análisis incluyó, además, variables como consumo de alcohol, vida social y otras conductas saludables. Los investigadores enfatizaron que la diversidad en el ejercicio físico ayuda a mantener la motivación y disminuye el riesgo de lesiones asociadas a la repetición de movimientos. La evidencia muestra que diversificar las rutinas podría ser tan importante para la longevidad como alcanzar los niveles recomendados de actividad semanal.

Mujer de cabello gris en camisa gris claro levanta mancuernas frente a un espejo en el gimnasio, su reflejo visible de frente.
El análisis observacional reveló que aquellas personas que practicaban actividades variadas, como caminar, remar o deportes de raqueta, reportaron hasta 19% menos riesgo de muerte (Imagen Ilustrativa Infobae)

Límites y alcance de los resultados

El estudio, de carácter observacional, no determina una relación causa-efecto directa, pero ofrece correlaciones sólidas entre la diversidad de actividad física y la reducción de la mortalidad. Los autores reconocen limitaciones en el uso de cuestionarios de autoinforme y en la falta de precisión sobre la intensidad real de cada actividad.

“Estos datos respaldan la idea de que la práctica a largo plazo de múltiples tipos de actividad física puede ayudar a prolongar la esperanza de vida”, explicaron los investigadores. La muestra, mayoritariamente blanca y profesional de la salud, podría limitar la generalización de los resultados a otras poblaciones.

Los resultados señalan que los beneficios no aumentan indefinidamente, lo que indica la existencia de un nivel óptimo de actividad y variedad. El trabajo destaca la importancia de mantenerse activo y realizar diferentes ejercicios como estrategia para cuidar la salud y reducir el riesgo de mortalidad.

Perspectivas para la salud pública y el bienestar

La evidencia abre la puerta a campañas de salud que promuevan la variedad en la actividad física, no solo el incremento de minutos de ejercicio semanal. Según la editorial médica británica, la diversificación contribuye a mantener el interés por moverse, mejora la adherencia a largo plazo y facilita el seguimiento de hábitos saludables.

El equipo investigador sugiere alternar entre ejercicios aeróbicos, de fuerza, flexibilidad y actividades recreativas para obtener mayores beneficios.

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