
En la actualidad, millones de personas, especialmente niños y adolescentes, experimentan el uso de brackets (aparatos de ortodoncia) como parte del tratamiento ortodóncico. Sin embargo, durante cientos de miles de años, los seres humanos no requirieron este tipo de aparatos.
El motivo no radica en los dientes en sí, sino en la transformación que sufrió la dieta humana a lo largo del tiempo, según expuso el pódcast de divulgación científica Ask Us Anything de la revista científica Popular Science.
Esta diferencia entre las necesidades dentales actuales y las de nuestros antepasados tiene consecuencias que abarcan más que la estética dental. La disminución del tamaño de la mandíbula humana moderna se asocia con el aumento de dientes apiñados, apneas del sueño y problemas respiratorios. Estos fenómenos casi no afectaban a los humanos prehistóricos, según el pódcast de divulgación científica Ask Us Anything.
El tamaño de la mandíbula cambió; el de los dientes, no
Durante la mayor parte de la historia humana, nuestros ancestros consumían alimentos duros y fibrosos que requerían una masticación prolongada. Esta constante demanda mecánica estimulaba un desarrollo más amplio de la mandíbula, lo que permitía el espacio suficiente para que todos los dientes erupcionaran alineados.
Los dientes, determinados genéticamente, han mantenido un tamaño constante durante milenios. Sin embargo, las dietas contemporáneas, compuestas mayoritariamente por alimentos blandos y procesados como purés, pan y pasta, no fomentan el crecimiento mandibular en la infancia.

Como resultado, la mandíbula moderna es notablemente más pequeña. Cuando los dientes definitivos surgen, se encuentran con un espacio insuficiente, lo que causa apiñamiento dental y otras alteraciones que requieren intervención ortodóncica. Este fenómeno recibe el nombre de “desajuste evolutivo”, según describen el podcast.
El concepto se refiere a cómo las condiciones físicas y biológicas humanas cambiaron en respuesta a un entorno hoy inexistente, específicamente una dieta que exigía mayor masticación.
La incapacidad actual de la mandíbula para alojar todos los dientes no solo genera efectos estéticos, sino que también impacta en la función. Menos espacio implica una mayor tendencia a la impactación de las muelas del juicio: cuando la mandíbula es demasiado pequeña, las muelas del juicio pueden quedar atrapadas sin erupcionar completamente, lo que provoca dolor e infecciones.
Asimismo, la reducción de espacio afecta a la lengua y a las vías aéreas superiores; esta condición contribuye al aumento de casos de apnea del sueño, ya que una vía aérea más estrecha facilita las obstrucciones durante el descanso.
Orígenes y evolución de la odontología
El cuidado dental tiene raíces remotas; las primeras prácticas documentadas de tratamiento dental se remontan al 7.000 mil a.C. en la civilización del Valle del Indo, varios milenios antes de la invención de la rueda. Durante siglos, la ciencia sostenía explicaciones erróneas sobre el deterioro dental, como la creencia en los gusanos dentales, vigente hasta el siglo XVIII.
El avance llegó con Pierre Fauchard, cirujano francés del siglo XVIII considerado el padre de la odontología moderna, quien escribió un tratado donde, además de identificar el azúcar como origen de la caries, diseñó uno de los primeros dispositivos ortodóncicos: el Bandeau, un armazón metálico en forma de herradura para expandir el paladar y alinear los dientes.
La odontología se profesionalizó en el siglo XIX, con la creación de escuelas, normativas y la aparición de cepillos y pastas de dientes. Sin embargo, según informó el podcast, el hábito de cepillarse los dientes no se generalizó en Estados Unidos hasta después de la Segunda Guerra Mundial.
En tanto, la ortodoncia moderna, basada en brackets y alambres, se consolidó entre fines del siglo XIX y comienzos del XX tras el trabajo de Edward Angle, responsable de la clasificación de las maloclusiones y la mejora en el diseño de los aparatos.

El impacto de la dieta en la necesidad de brackets
Hasta hace poco más de un siglo, los problemas de alineación dental masiva eran poco frecuentes entre nómadas, campesinos y cazadores-recolectores. La clave residía en que la dieta tradicional exigía una masticación mucho mayor, lo que generaba mandíbulas anchas y robustas.
En contraste, el consumo contemporáneo de productos procesados, sobre todo en la infancia, impide este desarrollo. Como explica Sarah Durn, al crecer con mandíbulas más pequeñas, los dientes se ven forzados a competir por un espacio limitado, situación ligada al uso generalizado de brackets en la actualidad.
Este desajuste evolucionista no solo influye en el apiñamiento, sino que también se refleja en la alta prevalencia de apneas del sueño y dientes impactados. Ambas condiciones son consecuencia directa de estructuras bucales reducidas, donde no solo los dientes, sino la lengua, el paladar blando y las vías respiratorias compiten por espacio, dificultando tanto la función masticatoria como la respiratoria.
La historia del fluoruro en la salud pública dental
El episodio contó además con la participación de Erin Welsh y Erin Allmann Updyke, anfitrionas del pódcast científico This Podcast Will Kill You. Ambas destacaron la relevancia histórica del fluoruro en la prevención de caries, un hallazgo surgido a raíz de estudios en la ciudad de Colorado Springs (Estados Unidos), donde un dentista que llegó para tratar su tuberculosis advirtió manchas en los dientes de los residentes junto con una menor incidencia de caries.
Posteriormente, identificó que el agua contenía niveles de fluoruro muy elevados en comparación con los habituales.
Según Welsh y Updyke, mientras la fluoración artificial del agua potable utiliza una concentración estándar de 0,7 partes por millón, las fuentes naturales en algunas regiones podían superar 4 o incluso 12 partes por millón.
Niveles tan altos pueden producir efectos adversos, pero en las dosis empleadas hoy, la fluoración se considera uno de los principales logros documentados en salud pública dental, sin riesgos comprobados para la salud, como subrayan en el pódcast y sintetizan los estudios citados en el mismo.
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