
Imaginar el rostro de un ser querido, visualizar un paisaje o recrear mentalmente una escena cotidiana parece una habilidad natural para la mayoría de las personas. Sin embargo, para algunos individuos esa capacidad desaparece tras una lesión cerebral. Ahora, investigadores del sistema de salud Mass General Brigham identificaron una región específica del cerebro que resulta esencial para generar estas imágenes mentales.
El equipo descubrió que un punto clave esta estructura, denominado “nodo fusiforme de las imágenes mentales”, funciona como un centro fundamental para la imaginación visual. Cuando esta zona se daña o pierde conexión con otras regiones cerebrales, la persona puede experimentar afantasía adquirida, una condición en la que resulta imposible formar imágenes en la mente.
Los resultados fueron publicados en la revista Cortex y ayudan a explicar por qué algunas personas pierden su “ojo mental” después de un accidente cerebrovascular, un traumatismo craneoencefálico u otros daños neurológicos.
El circuito que permite ver con la mente
La investigación fue realizada por un equipo del Centro de Terapéutica de Circuitos Cerebrales del Instituto de Neurociencia de Mass General Brigham, liderado por el neurólogo Isaiah Kletenik.

Los científicos analizaron distintos casos de personas que habían perdido la capacidad de imaginar imágenes tras sufrir lesiones cerebrales. Al comparar los patrones de daño en el cerebro, observaron que todos los pacientes presentaban una alteración en el mismo punto de la red cerebral.
Ese punto —ubicado en el giro fusiforme— actúa como un nodo clave dentro de los circuitos que permiten generar representaciones visuales internas.
Para entender su función puede pensarse en una especie de “pantalla interna”. El cerebro sigue procesando información y recordando objetos, pero si ese nodo deja de funcionar, la persona ya no puede proyectar imágenes mentales, como si el sistema siguiera funcionando pero el monitor estuviera apagado.
Según los investigadores, esta región funciona como un interruptor que conecta las áreas responsables de la memoria, la percepción visual y la imaginación.
Qué es la afantasía

La pérdida de la imaginación visual tras una lesión cerebral se conoce como afantasía adquirida. En esta condición, las personas pueden saber cómo es un objeto o una escena, pero no logran visualizarlo mentalmente.
Por ejemplo, alguien puede describir un árbol o reconocerlo en una fotografía, pero es incapaz de “verlo” con los ojos cerrados.
Este fenómeno es distinto de la afantasía congénita, una condición que afecta aproximadamente al 3% de la población y en la que las personas nunca desarrollaron la capacidad de generar imágenes mentales.
En el estudio, los investigadores observaron que incluso cuando la lesión no se localizaba directamente en el nodo fusiforme, los pacientes presentaban una desconexión funcional con esa región. Esto indica que la imaginación visual no depende solo de un área aislada, sino también de las conexiones que integran distintas partes del cerebro.

Muchos pacientes describen la experiencia como un cambio profundo pero difícil de explicar. Aunque la alteración no siempre es visible desde el exterior, puede afectar la creatividad, los recuerdos visuales o la capacidad de imaginar situaciones futuras.
Implicaciones para la recuperación neurológica
El descubrimiento ofrece una explicación biológica para síntomas que a menudo resultaban difíciles de interpretar durante la rehabilitación tras una lesión cerebral.
Comprender qué circuitos están involucrados en la imaginación visual podría ayudar a los médicos a reconocer mejor la afantasía y desarrollar estrategias de recuperación más específicas.
Isaiah Kletenik, uno de los autores del estudio, resumió la importancia del hallazgo: “Por primera vez hemos identificado un interruptor cerebral para la imaginación visual”.
Este avance también contribuye a un debate más amplio en neurociencia: si las experiencias conscientes dependen de regiones concretas del cerebro o de redes distribuidas más amplias.

Al localizar un nodo central dentro de este proceso, el estudio refuerza la idea de que ciertas funciones cognitivas complejas pueden depender de puntos estratégicos dentro de circuitos neuronales más extensos.
Próximos pasos en la investigación
Los científicos ya exploran nuevas formas de estimular esta región cerebral con técnicas no invasivas, como la estimulación magnética transcraneal, con la esperanza de reactivar o fortalecer la capacidad de imaginar en personas con afantasía.
La identificación precisa del nodo fusiforme también permitirá investigar si esta área puede generar imágenes por sí sola o si necesita interactuar con otras regiones cerebrales relacionadas con la memoria y la percepción.
Comprender cómo el cerebro produce estas representaciones internas no solo tiene implicaciones médicas. También podría aportar pistas para el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial capaces de simular procesos similares a la imaginación humana.
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