Agregar Infobae enGoogle

El estrés y los hábitos irregulares aumentan el riesgo de sufrir parálisis del sueño

Investigaciones indican que la falta de descanso, el dormir boca arriba y el nerviosismo acumulado están asociados con estos episodios, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes según expertos citados en estudios recientes

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La transición irregular entre la fase REM y el estado de vigilia desencadena la parálisis del sueño y permite la superposición de sueños y realidad (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

La parálisis del sueño, un fenómeno que afecta a miles de personas cada año, desafía la frontera entre el descanso y el terror, al sumergir al individuo en una experiencia consciente que lo deja incapaz de mover su cuerpo o emitir palabra. Más allá de la simple inmovilidad, la intensidad de las alucinaciones asociadas y la sensación de amenaza elevan este episodio a uno de los mayores temores nocturnos, generando un miedo que puede prolongarse mucho después de que termina la crisis.

En estos episodios, el afectado permanece atrapado en un estado ambiguo, sin poder ejecutar el instinto de lucha o huida ante presencias aterradoras y sensaciones de asfixia. La mente registra con nitidez imágenes, sonidos y presencias que parecen ajenas, según testimonios recogidos por neuropsicólogos, mientras el cuerpo se encuentra desconectado, imposibilitado de reaccionar.

PUBLICIDAD

Los relatos coinciden en la aparición de figuras sombrías, así como una presión intensa en el pecho y alucinaciones auditivas como voces o pasos. Además del terror visual, también se han documentado alucinaciones táctiles, desde la impresión de ser arrastrado fuera de la cama hasta sentir algo respirando detrás del cuello.

Especialistas consultados por BBC Mundo subrayan que esta condición es consecuencia de un error en la transición entre las fases del sueño. El cerebro recupera la consciencia antes de que el cuerpo supere la atonía muscular propia de la fase REM (Movimiento Ocular Rápido), aquella asociada con los sueños más vívidos. Este desfase permite que imágenes del mundo onírico se cuelen en la experiencia de vigilia, en una suerte de superposición de realidades.

PUBLICIDAD

Ciencia, cerebro y las bases neurobiológicas del fenómeno

Para Chris French, director de la Unidad de Investigación de Psicología Anomalística de la Universidad Goldsmiths de Londres, la parálisis del sueño en su forma básica es muy común: el sujeto se percata de que no puede moverse, en un estado entre el sueño y la vigilia, y este hecho suele durar solo unos segundos. Detalla que en un porcentaje menor de casos se desarrollan síntomas más graves, con la aparición de presencias malévolas que buscan hacer daño.

El neuropsicólogo Paul Broks expone para BBC Mundo que, durante la parálisis, el flujo sanguíneo aumenta en zonas del cerebro menos vinculadas a la racionalidad y más a la emoción. La amígdala entra en hiperactividad como si detectara un peligro real, lo que dispara respuestas de miedo y alerta extrema. A esto se agregan dificultades respiratorias y la sensación de opresión en el pecho que describen los afectados.

Se trata de un estado en el que dos niveles de consciencia (vigilia y sueño REM) permanecen atrapados en simultáneo, lo que permite que las imágenes de los sueños se infiltren en la realidad percibida y cobren un peso tan vívido como cualquier experiencia en estado consciente. Las alucinaciones pueden incluir olores y sensaciones físicas, en una experiencia multisensorial que el cerebro registra como innegable.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Figuras sombrías, presencias monstruosas y sensaciones opresivas forman parte de las experiencias habituales de quienes sufren parálisis del sueño (Imagen Ilustrativa Infobae)

Identidad, percepción y el “yo” fragmentado en la parálisis del sueño

Expertos como Broks y Peter Halligan consideran que la parálisis del sueño plantea interrogantes sobre los límites de la identidad y la percepción del cuerpo propio.

Según Broks, esta vivencia permite vislumbrar capas profundas del yo, donde se cruzan consciencia, imaginación, sueño y alucinación. “No hay una línea divisoria clara entre lo que imaginamos y lo que percibimos del mundo real; ambos procesos usan los mismos circuitos cerebrales”, detalla el neuropsicólogo.

Por su parte, Halligan vincula el fenómeno con otros trastornos de la conciencia corporal, como el síndrome de Alicia en el país de las maravillas (en el que la persona siente que su cuerpo cambia de tamaño) y el síndrome del miembro fantasma, que afecta a cerca del 90 % de quienes han sufrido amputaciones. Incluso individuos nacidos sin determinadas extremidades refieren la sensación de tenerlas, lo que sugiere que la imagen corporal es preexistente, estructurada en el cerebro desde antes de cualquier experiencia física.

La parálisis del sueño revela así cómo la conciencia de uno mismo y el sentido de identidad se hallan en constante construcción, vulnerables a fugas de la imaginación y a errores en la gestión cerebral de la realidad. Toda la percepción corporal y del entorno puede alterarse, y “cuando algo falla, pueden escapar todos los monstruos, duendes y demonios del inconsciente”, sentencia Broks.

Factores desencadenantes, prevención y manejo de la parálisis

Las investigaciones compiladas por Ciudadano News destacan que la parálisis del sueño no surge de forma azarosa. El estrés acumulado, trastornos del sueño no tratados, falta de descanso adecuado y hábitos irregulares pueden precipitar estos episodios.

En ese sentido, dormir boca arriba incrementa la probabilidad de sufrir la parálisis, que afecta con mayor frecuencia a adolescentes y adultos jóvenes.

Aunque el episodio suele ser aterrador, en términos médicos no comporta riesgo físico real. Los especialistas aconsejan intentar mover los dedos de manos o pies de forma lenta para recuperar el control muscular, así como evitar caer en el pánico, aunque la sensación resulte abrumadora. Herramientas como aplicaciones de registro del sueño, diarios personales y terapias específicas pueden ayudar tanto a monitorear la recurrencia como a reducir la intensidad de futuros episodios.

Recordar el carácter transitorio de la parálisis y buscar comprender los factores personales que la desencadenan permite disminuir su impacto sobre la calidad de vida.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

El suplemento más infravalorado por los corredores no es la proteína, según un entrenador

El especialista sostuvo que los hidratos de carbono superan a la creatina o la cafeína para sostener el esfuerzo, pero subrayó que ninguna ayuda compensa una mala alimentación, poco descanso o estrés alto

El suplemento más infravalorado por los corredores no es la proteína, según un entrenador

La dignidad no envejece: edadismo sanitario

Esta problemática se manifiesta cuando un síntoma se minimiza porque “es propio de la edad”; cuando se conversa con familiares y no con el paciente; cuando se posterga una intervención porque “ya vivió bastante”; o cuando la vejez se interpreta desde el gasto antes que desde los derechos

La dignidad no envejece: edadismo sanitario

¿Por qué se dilatan las pupilas ante una sorpresa? Un estudio revela cómo el cerebro se adapta a lo inesperado

Ante un estímulo imprevisto, los ojos reaccionan de inmediato y muestran un cambio visible en su apariencia. Más allá de un reflejo, ese pequeño gesto ocular expone una actividad de regiones cerebrales

¿Por qué se dilatan las pupilas ante una sorpresa? Un estudio revela cómo el cerebro se adapta a lo inesperado

Abrir una cuenta en redes sociales antes de los 14 años podría afectar el rendimiento escolar, según un estudio

La investigación siguió a 5.227 alumnos de Italia y detectó que el uso entre los 11 y 13 años reduce los resultados en lengua y matemáticas, con una pérdida equivalente a medio año de aprendizaje

Abrir una cuenta en redes sociales antes de los 14 años podría afectar el rendimiento escolar, según un estudio

Cómo funciona la IA que podría detectar señales de mayor mortalidad en estudios del sueño

El modelo de Cleveland Clinic analizó más de 10.000 polisomnografías y agrupó a los pacientes en cinco perfiles con trayectorias clínicas distintas. El estudio mostró diferencias que no aparecían con las mediciones tradicionales de apnea

Cómo funciona la IA que podría detectar señales de mayor mortalidad en estudios del sueño