Un cambio en la producción de energía explica la reducción de grasa en el Parkinson

Los resultados del estudio indicaron que el aumento de cuerpos cetónicos en la sangre acompaña la baja de peso, lo que evidencia un esfuerzo compensatorio del organismo ante el déficit en el uso de glucosa

Guardar
La pérdida de grasa corporal
La pérdida de grasa corporal en personas con Parkinson tiene un origen metabólico relacionado con alteraciones en la obtención de energía (Freepik)

La pérdida de peso es frecuente en personas con enfermedad de Parkinson. Durante años se pensó que se debía principalmente a la falta de apetito, a dificultades para alimentarse o al desgaste muscular. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que la causa es más profunda.

Un estudio realizado por la Fujita Health University y publicado en el Journal of Neurology, Neurosurgery & Psychiatry revela que el organismo de estos pacientes modifica su forma de producir energía. En lugar de obtenerla principalmente de los carbohidratos, comienza a recurrir con mayor intensidad a las reservas de grasa corporal.

Cambios ocultos en el cuerpo: composición y metabolismo

El equipo liderado por Hirohisa Watanabe, junto con Atsuhiro Higashi y Yasuaki Mizutani, analizó a 91 personas con Parkinson y las comparó con 47 voluntarios sanos. Los investigadores utilizaron estudios de composición corporal para distinguir qué tipo de tejido se estaba perdiendo.

El hallazgo fue claro: la reducción de peso se debe sobre todo a la pérdida de grasa, mientras que la masa muscular se mantiene relativamente estable en las etapas iniciales e intermedias de la enfermedad.

La investigación detecta dificultades del
La investigación detecta dificultades del organismo para aprovechar los carbohidratos, lo que impulsa el uso de reservas lipídicas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este dato cambia la interpretación tradicional. No se trata simplemente de comer menos, sino de una alteración en el metabolismo.

Una “crisis energética” interna

Para entender qué estaba ocurriendo, los científicos estudiaron sustancias presentes en la sangre relacionadas con la producción de energía.

Detectaron señales de que el organismo tenía dificultades para aprovechar los carbohidratos, que son la fuente principal de combustible en condiciones normales. Cuando ese mecanismo no funciona de manera eficiente, el cuerpo activa una vía alternativa: comienza a utilizar más grasa como fuente energética. Es un sistema de emergencia.

En ese proceso, aumenta la producción de cuerpos cetónicos, moléculas que el organismo genera cuando recurre a la grasa para compensar la falta de energía disponible a partir de la glucosa.

Según los autores, este cambio refleja un desequilibrio metabólico que puede pasar desapercibido.

Un estudio de Fujita Health
Un estudio de Fujita Health University demuestra que el cuerpo de pacientes con Parkinson recurre a la grasa como fuente principal de energía (Freepik)

El estudio observó que los niveles de cuerpos cetónicos eran más altos en pacientes más delgados y en fases más avanzadas de la enfermedad. Esto sugiere que, a medida que progresa el Parkinson, el cuerpo depende cada vez más de sus reservas grasas para sostener su funcionamiento.

“Estar delgado puede ser una señal de una crisis energética invisible en el cuerpo del paciente”, señaló el Dr. Higashi. En otras palabras, el adelgazamiento no sería solo una consecuencia secundaria, sino un posible indicador biológico de que el metabolismo está bajo estrés.

Implicancias para el tratamiento

Estos hallazgos podrían modificar la manera en que se aborda la nutrición en personas con Parkinson.

Hasta ahora, las recomendaciones solían centrarse en aumentar la ingesta calórica. Sin embargo, si el problema no es la cantidad de alimento sino la dificultad para transformar los nutrientes en energía, simplemente comer más podría no ser suficiente.

El estudio sugiere que simplemente
El estudio sugiere que simplemente incrementar la ingesta calórica no basta, ya que la dificultad radica en transformar los nutrientes en energía (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los investigadores plantean que será necesario estudiar estrategias que mejoren el funcionamiento metabólico, apoyen la actividad mitocondrial (la “central energética” de las células) o reduzcan la dependencia excesiva de la utilización de grasa como combustible.

Este enfoque amplía la visión del Parkinson como una enfermedad exclusivamente neurológica. Los datos sugieren que también involucra alteraciones sistémicas en la forma en que el cuerpo gestiona la energía.

Un indicador temprano que merece atención

La pérdida de peso en el Parkinson no debería considerarse un fenómeno inevitable ni trivial. Según los autores, podría ser una señal temprana de un desequilibrio interno más profundo.

Reconocer este patrón permitiría intervenir antes y ajustar el abordaje nutricional y metabólico de forma más precisa.

En lugar de interpretar el adelgazamiento solo como una consecuencia secundaria, el estudio propone verlo como un indicador clínico relevante, capaz de aportar información sobre la evolución de la enfermedad y el estado energético del organismo.

Últimas Noticias

Hallazgo histórico en el hielo: descubrieron una superbacteria de 5.000 años que es resistente a 10 antibióticos

La cepa bacteriana congelada hace milenios fue descubierta en una cueva en Rumania. Los investigadores advierten que el calentamiento global podría liberar patógenos que desafían la medicina moderna

Hallazgo histórico en el hielo:

La enfermedad de Alzheimer afecta distinto a hombres y mujeres: encontraron evidencia en marcadores sanguíneos

Un reciente estudio difundido por el cardiólogo Eric Topol reveló que ellas presentan niveles más altos del p-tau217, lo que permitiría inferir la presencia de depósitos de placa en el cerebro. Qué implica el hallazgo para mejorar la detección temprana

La enfermedad de Alzheimer afecta

Descubren por qué la grasa visceral puede favorecer el desarrollo de la diabetes tipo 2

Un grupo de investigadores de los Estados Unidos halló que una proteína es clave para que las células defensivas del tejido adiposo sobrevivan y controlen la inflamación. Qué implica el hallazgo

Descubren por qué la grasa

El cerebro no depende de una sola muralla: descubren múltiples filtros que protegen su entorno

La identificación de células de la barrera basal amplía el conocimiento sobre la neuroprotección y plantea interrogantes sobre cómo fortalecer estos mecanismos para preservar la función cerebral en distintos cuadros clínicos

El cerebro no depende de

No es el silencio: qué factor es determinante a la hora de estudiar y potenciar la concentración

Investigaciones recientes, realizadas mediante el análisis de respuestas cerebrales y conductuales, cuestionan los métodos tradicionales de estudio y abren el debate sobre qué realmente influye en la capacidad de mantener la atención

No es el silencio: qué