
Científicos alertaron sobre los riesgos que representan los consejos de salud difundidos por influencers en redes sociales, advirtiendo que la ausencia de regulación y supervisión puede comprometer la salud pública de manera significativa.
Esta inquietud, reflejada en una reciente publicación de la revista The BMJ fue respaldada por el investigador Eric Topol a través de una publicación en su cuenta X.
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El experto dijo que la investigación brindaba información muy valiosa sobre “el asesoramiento médico perjudicial y sesgado de influencers en redes sociales, que pone de manifiesto la falta de experiencia y los conflictos financieros, (este estudio) ofrece numerosos ejemplos y recomendaciones específicas”, publicó el reconocido cardióplogo y una de las voces más influyentes en el ámbito de la salud.
El trabajo, realizado por investigadores de Estados Unidos y Austria, advierte que estas figuras pueden ofrecer recomendaciones poco fiables sobre ciertos productos farmacéuticos, lo que representa múltiples riesgos.
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El artículo fue elaborado por los profesores Raffael Heiss, Steven Woloshin y Erin Willis, junto a la directora ejecutiva Sneha Dave y los doctorandos Elena Engel y Sascha Gell. Los autores forman parte del Centro de Innovación Social y Sanitaria en Austria, la Fundación Lisa Schwartz para la Verdad en Medicina en Estados Unidos, el Instituto Dartmouth de Políticas de Salud y Práctica Clínica en Estados Unidos y el Departamento de Comunicación de la Universidad de Viena.
Un fenómeno global con cifras contundentes

El impacto de los influencers en la transmisión de consejos relacionados con la salud es amplio y relevante.
Según datos citados en The BMJ, más del 70% de los adultos jóvenes en Estados Unidos sigue a influencers, y más del 40% compró productos recomendados por ellos.
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En Austria, el 83% de los jóvenes entre 15 y 25 años vio contenido de salud creado por influencers; un 31% adquirió suplementos dietéticos, un 13% medicamentos y un 11% autopruebas médicas tras ver estas recomendaciones.
El alcance de estos comunicadores abarca desde unos pocos miles hasta centenas de millones de seguidores, como ocurre con figuras de alcance internacional.
Riesgos y daños asociados a recomendaciones digitales

Los expertos advierten que la fiabilidad de los consejos de salud ofrecidos por influencers varía mucho y, en muchos casos, puede ser peligrosa.
Un análisis citado en The BMJ evidenció que el 87% de las publicaciones sobre pruebas médicas populares eran principalmente promocionales y únicamente el 15% mencionaba posibles riesgos.
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Otro estudio sobre la promoción de suplementos en Alemania reveló que dos tercios de las dosis recomendadas por influencers superaban los límites nacionales de seguridad y el 7% excedía los valores máximos establecidos por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria.
“Estos consejos pueden causar daños psicológicos, físicos, financieros y sistémicos: desde autodiagnósticos erróneos y tratamientos inadecuados hasta gastos innecesarios y mayores costos de atención médica”, advirtieron los autores en The BMJ.
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Los riesgos no solo afectan a nivel individual, sino que también pueden provocar un aumento en los costos del sistema de salud y fomentar prácticas peligrosas.
Sesgos presentes en la información

La información difundida por influencers suele estar marcada por cuatro fuentes principales de sesgo: falta de experiencia médica, influencia de la industria, intereses empresariales y creencias personales. Muchos carecen de formación formal en salud, lo que eleva el riesgo de promover pruebas o tratamientos inadecuados.
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Un ejemplo de alto impacto es el de Kim Kardashian, quien animó a sus 360 millones de seguidores a someterse a un examen de cuerpo completo con resonancia magnética, un procedimiento sin beneficios comprobados y asociado al sobrediagnóstico y a intervenciones innecesarias.
Aun quienes cuentan con credenciales de salud pueden incurrir en prácticas engañosas, advirtieron los autores. Eric Berg, quiropráctico con 14 millones de suscriptores en YouTube, promocionó suplementos en dosis elevadas y comercializado su propia marca de vitamina D; algunos de sus productos recibieron advertencias legales por contener niveles de plomo por encima de los permitidos.
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Los investigadores remarcaron que la influencia de la industria es también un factor relevante. Empresas y laboratorios ofrecen productos gratuitos, pagos por contenido promocional y colaboraciones a largo plazo, lo que puede sesgar la información publicada. Aunque en muchos países existe la obligación de transparentar estos vínculos, la implementación es irregular y las sanciones suelen ser mínimas. De acuerdo con la Autoridad de Normas Publicitarias del Reino Unido, solo el 57 % del contenido publicitario en Instagram y TikTok señala adecuadamente estos lazos comerciales.
Confianza, persuasión y consecuencias

Un ejemplo de esto, según los investigadores, es que durante la pandemia de COVID-19, varios influencers con formación médica y amplia audiencia promovieron tratamientos insuficientemente probados, como la suplementación con vitamina D en altas dosis o la utilización de ivermectina.
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Estas recomendaciones, carentes de respaldo científico sólido, pueden inducir a errores de autodiagnóstico y elecciones terapéuticas inadecuadas.
A pesar de los riesgos, la confianza en los influencers sigue en alza. Los especialistas señalan que muchos usuarios no identifican los sesgos presentes en los mensajes ni reconocen cuándo se trata de una estrategia comercial.
La capacidad de los influencers para establecer lazos emocionales con la audiencia —lo que se conoce como relaciones parasociales— los convierte en persuasores altamente eficaces. La percepción de autenticidad y la interacción directa consolidan su papel como referentes y líderes de opinión.
Beneficios potenciales y propuestas regulatorias
No todos los efectos derivados de la influencia en redes sociales son negativos. Existen influencers, entre ellos profesionales de la salud y pacientes, que contribuyen a la desmitificación de mitos y a la transmisión de información basada en evidencia, señaló el artículo en BMJ.
Estas figuras logran llegar a públicos a los que la comunicación tradicional no accede, como adolescentes y grupos en situación de vulnerabilidad, e impulsan cambios positivos en los hábitos de vida. Los pacientes influyentes, por su parte, brindan apoyo entre pares y constituyen espacios seguros para el intercambio de experiencias. Sin embargo, la experiencia personal no debe sustituir la evidencia médica.
Con el objetivo de disminuir los riesgos y potenciar los beneficios, científicos proponen una combinación de controles regulatorios y estrategias educativas. La Ley de Servicios Digitales de la Unión Europea exige que las grandes plataformas digitales evalúen los riesgos sistémicos para la salud y adopten medidas para mitigarlos, bajo auditorías independientes y posibles multas sustanciales.
En Italia, los influencers con mayor alcance deben inscribirse ante la autoridad nacional de medios y respetar un código de conducta. Francia, en tanto, prohíbe la promoción de cirugía estética, productos de nicotina y ciertos dispositivos médicos en redes sociales.
Las plataformas digitales también pueden mejorar los mecanismos de verificación de datos, trabajar con verificadores médicos y definir estándares profesionales. Otras acciones son la capacitación obligatoria, la aplicación de sanciones y la restricción de ingresos en caso de incumplimiento de normas. Sin embargo, la correcta instrumentación de estas medidas enfrenta desafíos: resistencia de las propias plataformas y la dificultad de fiscalizar el cumplimiento a escala internacional.
Límites y desafíos futuros

Aunque se avanzó en regulación, los expertos reconocen que la verificación de datos y la capacitación de influencers tienen alcance limitado. La formación pública en pensamiento crítico y alfabetización digital resulta esencial, aunque sus efectos requieren tiempo para consolidarse. Se señala que una cooperación efectiva entre gobiernos, plataformas, profesionales de la salud, medios y usuarios es indispensable para generar un entorno informativo más seguro.
No existe una medida única que elimine los riesgos asociados a los consejos de salud en redes sociales. Sin embargo, la suma de regulación, educación y responsabilidad compartida puede colaborar en la reducción de daños y en el aprovechamiento de los beneficios de la información fiable en el ámbito digital.
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