
Los avances en neurología han permitido conocer mejor cómo determinadas regiones del cerebro influyen en sensaciones poco comunes y difíciles de clasificar. En este contexto, la epilepsia extática, que se caracteriza por la aparición de intensos estados de claridad, bienestar y armonía poco antes de una crisis epiléptica, ayuda a entender la relación entre la actividad cerebral y ciertos estados de la salud mental.
Las líneas de investigación actuales buscan alternativas para quienes experimentan trastornos neurológicos y de salud mental que no responden a terapias habituales. Ante este panorama, la estimulación cerebral se presenta como una estrategia innovadora, centrada en el estudio de la ínsula anterior y en la posibilidad de intervenir de manera dirigida sobre esta región para abrir nuevas perspectivas en el desarrollo de tratamientos.
En ese tono, la posibilidad de inducir sensaciones de éxtasis a través de la estimulación cerebral abrió un horizonte prometedor en el desarrollo de tratamientos para la depresión y otros trastornos mentales. Recientes investigaciones, citadas en Smithsonian Magazine, destacan que la neuróloga franco-suiza Fabienne Picard identificó que la activación de la ínsula anterior, una región profunda del cerebro, puede producir estados de bienestar profundo.

Estos estados guardan semejanza con los vividos por personas que padecen una forma poco común de epilepsia, denominada epilepsia extática. El descubrimiento ofrece la posibilidad, según Picard, de inducir estados de plenitud en pacientes que no responden a terapias convencionales.
Qué es la epilepsia extática
La epilepsia extática se distingue por la aparición de intensas sensaciones de claridad y bienestar justo antes del inicio de una crisis epiléptica. Picard se interesó por este fenómeno después de analizar las descripciones del escritor Fiódor Dostoievski, quien relataba, tanto en sus novelas como en su correspondencia, cómo experimentaba una absoluta armonía y conexión con el mundo instantes antes de una convulsión.
Guiada por estos testimonios, la neuróloga consultó a sus propios pacientes sobre la existencia de experiencias similares. Descubrió que varios, aunque con reticencia por temor a ser incomprendidos, relataron episodios de iluminación, serenidad total y una percepción intensificada de la realidad.

“Muchos pacientes con este tipo de epilepsia sostienen que ha tenido un efecto transformador en sus vidas”, expresó Picard a Smithsonian Magazine. Algunos incluso manifestaron haber perdido el miedo a la muerte o sentido mayor confianza al percibir la existencia de algo superior, afirma la experta.
El papel de la ínsula anterior en las experiencias extáticas
Con el propósito de entender la base biológica de estas sensaciones, Picard centró su atención en la ínsula anterior. Esta estructura, ubicada tras los lóbulos temporal y frontal, integra señales del interior del cuerpo —procedentes del corazón, los pulmones o el estómago— con información del entorno y procesos cognitivos.
Las investigaciones demostraron que, durante las crisis extáticas, el flujo sanguíneo en la ínsula anterior aumenta de manera significativa. El equipo de Picard experimentó con la estimulación eléctrica directa en esta región, observando que era posible reproducir sensaciones de éxtasis incluso en pacientes sin epilepsia extática. Este hallazgo refuerza la hipótesis de que la ínsula anterior tiene un papel central en la generación de estos estados de plenitud.

Sin embargo, la capacidad de inducir este tipo de experiencias no se limita únicamente a quienes presentan epilepsia extática. Picard explicó a Smithsonian Magazine que, al estimular la ínsula anterior, logró provocar estados similares en pacientes con otros tipos de epilepsia.
La neuróloga advirtió, no obstante, que no todas las personas responden de la misma manera; es necesario profundizar en los factores individuales que predisponen a experimentar estos efectos.
Cuál es el potencial terapéutico
El fenómeno de la epilepsia extática mantiene paralelismos con diversas experiencias místicas y los estados obtenidos mediante meditación profunda. Algunos monjes budistas reconocieron en la descripción de la neuróloga sensaciones equiparables a las alcanzadas durante prácticas avanzadas de meditación.

La interpretación neurocientífica propuesta por Picard se apoya en la teoría del “código predictivo”: el cerebro integra señales tanto internas como externas para generar predicciones constantes sobre el estado corporal.
Según la experta, en circunstancias normales ocurren “errores de predicción”, que el cerebro ajusta de forma continua. Durante una crisis extática, la actividad neuronal en la ínsula anterior interrumpe este proceso, generando una sensación de perfección, sin conflicto ni ambigüedad en la percepción.
Los avances de Picard abren la puerta a posibles estrategias alternativas para el tratamiento de la depresión resistente y otros trastornos psiquiátricos. La neuróloga destacó el paralelismo con el uso de psicodélicos en medicina, donde se comprobó que una experiencia mística durante su administración puede estar asociada a mejoras en la salud mental.

La experta subrayó, además, la necesidad de investigar qué individuos pueden beneficiarse realmente de esta estimulación y cómo aplicar la técnica de manera segura y no invasiva.
Ética, filosofía y la interconexión humana
El progreso en la comprensión de estos estados extáticos plantea interrogantes de orden ético y filosófico acerca de la manipulación de la mente y la percepción de la realidad.
Picard reflexionó sobre cómo estas experiencias místicas, ya sean producidas por meditación, por psicodélicos o durante episodios epilépticos, ponen en evidencia una conexión profunda entre los seres humanos.
Reconocer esa interrelación, sostuvo la neuróloga, podría incentivar el desarrollo de una vida más ética y compasiva, una idea que, según Smithsonian Magazine, constituye uno de los principios subyacentes de su trabajo.
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