
Entre las semanas 22 y 26 de 2025 se registró el mayor número de casos de influenza en personas internadas, con 86 nuevos diagnósticos en las semanas 30 y 31. En lo que va del año, se han reportado 191 fallecimientos asociados a esta enfermedad, según datos recientes del Boletín Epidemiológico del Ministerio de Salud de Argentina.
De acuerdo con el mismo documento, “las notificaciones de Enfermedad Tipo Influenza (ETI) y neumonía presentan tendencia ascendente desde la semana 11, ubicándose en niveles elevados en relación con años previos. Las notificaciones de ETI se encuentran en niveles de brote entre las semanas 12 y 17, mientras que en neumonía se observaron niveles de brote en las SE12 y 14″.
Con respecto al COVID, en las primeras 30 semanas de 2025 “los casos se mantienen en valores bajos, con 186 detecciones en las últimas dos semanas (29 y 30)”.
En ese sentido, la similitud de los síntomas entre COVID-19 e influenza —fiebre, tos, dolor de garganta, malestar general— dificulta la identificación precisa de la causa sin pruebas diagnósticas. Esta coincidencia subraya la necesidad de contar con herramientas que permitan un diagnóstico diferencial rápido, lo que facilita la toma de decisiones médicas informadas y la administración oportuna de tratamientos específicos.

La llegada de una autoprueba rápida capaz de detectar COVID-19 e influenza A y B en solo 15 minutos desde el hogar marca un nuevo capítulo en Argentina.
La autoprueba, disponible en farmacias y comercios autorizados de todo el territorio nacional, permite a cualquier persona a partir de un año de edad identificar la presencia de COVID-19 o influenza A y B mediante un hisopo nasal. El procedimiento, diseñado para su uso doméstico, ofrece resultados en un cuarto de hora y cumple con los estándares internacionales de calidad y seguridad establecidos por el Reglamento sobre Diagnóstico In Vitro (Reglamento UE 2017/746).
El doctor Oscar Guerra, director médico del área de Enfermedades Infecciosas en Abbott para Latinoamérica, destacó la importancia de la identificación temprana del virus responsable. “Existen tratamientos antivirales eficaces y específicos tanto para la COVID-19 como para la influenza, por lo que es importante identificar con rapidez cuál es el virus presente”, afirmó.
Y sumó: “La disponibilidad de herramientas como la autoprueba Panbio™ COVID-19/FLU A&B Panel Self Test nos permite ir más allá del diagnóstico presuntivo —basado únicamente en los signos y síntomas— y avanzar hacia decisiones terapéuticas informadas, garantizando que los pacientes reciban el tratamiento más adecuado en el momento oportuno”.

En cuanto a la precisión, estudios clínicos han demostrado que la autoprueba alcanza un 91,8% de exactitud para la detección de COVID-19 y un 96,3% para influenza A y B. Estos resultados respaldan su utilidad como herramienta de primera línea para la identificación de infecciones respiratorias en el ámbito doméstico.
La preocupación por los grupos de riesgo se mantiene vigente. La edad avanzada continúa siendo el principal factor asociado a complicaciones graves, especialmente en personas mayores de 65 años, quienes presentan mayor probabilidad de hospitalización.
También se consideran vulnerables los niños menores de 2 años, las mujeres embarazadas y quienes padecen enfermedades crónicas, como afecciones pulmonares, trastornos neurológicos, problemas hematológicos, alteraciones endocrinas, enfermedades cardíacas, hepáticas o renales, obesidad extrema y otras condiciones que afectan el sistema inmune.

Frente a este panorama, las autoridades sanitarias insisten en la importancia de reforzar la vacunación y mantener medidas preventivas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “el virus puede propagarse desde la boca o nariz de una persona infectada en pequeñas partículas líquidas cuando tose, estornuda, habla, canta o respira. Estas partículas van desde gotículas respiratorias más grandes hasta los aerosoles más pequeños. Es importante adoptar buenas prácticas respiratorias, por ejemplo, tosiendo en la parte interna del codo flexionado, y quedarse en casa y autoaislarse hasta recuperarse si se siente mal”.
Anteriormente, un consenso internacional de especialistas resaltó la necesidad de aplicar pruebas rápidas específicas en los centros de atención para mejorar el abordaje de las infecciones respiratorias agudas en América Latina, con particular atención al COVID-19, la influenza y el virus sincicial respiratorio (VRS). Estas enfermedades figuran entre las principales causas de problemas respiratorios en la región. Si bien se han intensificado las campañas de vacunación, la aparición de nuevas variantes y el riesgo constante de complicaciones, como las asociadas al COVID persistente y la influenza, refuerzan la urgencia de detectar y tratar estos cuadros de manera temprana y adecuada.
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