
En su última actualización de datos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó que aún hay 10,8 millones de personas con tuberculosis en el mundo.
Hoy es el Día Mundial dedicado a concientizar sobre esa enfermedad bacteriana, que persiste porque muchas personas no reciben el diagnóstico ni el tratamiento a tiempo, lo que favorece la transmisión.
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Además, factores como la desnutrición, el acceso limitado a los servicios de salud y la resistencia a los medicamentos también dificultan su control global.
Ahora, científicos de diferentes instituciones de Colombia y de la Universidad de Yale en los Estados Unidos dieron los primeros pasos en la evaluación de un test molecular a partir de una muestra de saliva para detectar la tuberculosis con precisión. Lo dieron a conocer en la revista especializada Clinical Infectious Diseases. Buscan una alternativa más fácil y accesible para quienes no pueden producir esputo, una mezcla de saliva y mucosidad que se expulsa desde los pulmones al toser.
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Si supera más evaluaciones, el test podría facilitar el acceso al diagnóstico y reducir los casos no detectados.
Tuberculosis: la huella invisible en el aire

La tuberculosis es una enfermedad causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, que casi siempre afecta los pulmones y se transmite por el aire al toser o estornudar. Fue un 24 de marzo cuando, en 1882, el doctor Robert Koch anunció que había descubierto al patógeno.
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Como recuerdo de ese logro, el Día Mundial de la Tuberculosis invita a renovar esfuerzos para controlarla.
Con el desarrollo de los antibióticos en el siglo XX, los casos bajaron, pero nunca desapareció por completo. Los síntomas principales son: tos que dura varias semanas, fiebre, sudores nocturnos y pérdida de peso.
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A veces se puede confundir con un resfriado o gripe porque los síntomas al principio no son tan graves.
Hoy se diagnostica al tomar una muestra de esputo, que es una mezcla de saliva y mucosidad expulsada al toser.
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La muestra se analiza en laboratorio con pruebas moleculares, cultivos o al usar un microscopio para buscar la bacteria.
Test de saliva como una puerta al diagnóstico

El equipo de científicos de Colombia y Estados Unidos quiso encontrar una forma de diagnosticar la tuberculosis sin depender del esputo, al usar una muestra más fácil de obtener.
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Una de las líderes fue Beatriz Ferro, investigadora de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Icesi en Cali, Colombia.
Contó con la colaboración de Deninson Alejandro Vargas, José Fernando Fuertes, Andrea Sanchez-Hidalgo, Jairo Palomares Velosa, Alvaro Mauricio Lasso, Gustavo Díaz, y Neal Alexander, del Centro Internacional de Entrenamiento e Investigaciones Médicas (CIDEIM), y Lucy Luna, de la Secretaría de Salud Distrital de Cali.
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También participaron Amanda Gupta y Lucian Davis, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Yale, entre otros profesionales.

En diálogo con Infobae, la doctora Ferro Ramos, quien es investigadora en ciencias médicas, explicó que buscaron comprobar si la saliva podía ofrecer resultados igual de confiables y precisos para diagnosticar tuberculosis en personas con síntomas sugestivos de la enfermedad.
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“Lo hicimos porque a veces las personas que tienen síntomas de tuberculosis tienen tos, pero no pueden expectorar. En cambio, la saliva siempre está ahí. No es invasiva ni difícil de tomar”, explicó Ferro Ramos.
Para hacer el estudio, los investigadores reclutaron adultos y niños en centros de salud de Cali, Colombia, que estaban en evaluación para tuberculosis. A cada persona le pidieron que voluntariamente entregara tres tipos de muestras: saliva, hisopos orales y esputo.
La saliva se recolectó en un recipiente estéril, mientras que los hisopos se pasaron por el interior de la boca. El esputo se obtuvo solo si el paciente podía toser y expulsarlo.

Luego, se analizaron todas las muestras con una prueba molecular llamada Xpert MTB/RIF Ultra, que puede detectar la bacteria de la tuberculosis de forma rápida.
No se sabía a qué persona correspondía cada muestra para garantizar que el resultado fuera imparcial. Después, compararon los resultados de saliva y de los hisopos con el método tradicional de cultivo de esputo para ver si la nueva técnica podía igualar la precisión del diagnóstico habitual.
El test en saliva detectó la tuberculosis con una sensibilidad del 90,5% y una especificidad del 95,8%. Superó a los hisopos orales, que tuvieron una sensibilidad del 71,6%.
La saliva resultó muy confiable y fácil de usar en comparación con el método tradicional con esputo. “Por mucho tiempo, la saliva no fue vista con buenos ojos para los diferentes diagnósticos y en especial para TB”, recordó la experta.
“En la búsqueda de alternativas no invasivas y que permitan diagnósticos lo más fácil y rápido posible, identificamos que la muestra de saliva acoplada a la detección molecular podría llegar a ofrecerse en ciertas comunidades con dificultades de acceso a los servicios de salud”, comentó Ferro.
“No estamos aún en la meta, pero cambiar el paradigma diagnóstico y generar evidencia, es un muy buen paso”, acotó.

El estudio demostró que la sensibilidad del test en saliva superó el 80%, que es el umbral recomendado por la OMS para técnicas que no usan esputo.
Esto significa que la nueva prueba podría convertirse en una opción válida y respaldada para el diagnóstico de tuberculosis en personas en las que el esputo no sea una opción.
Más del 95% de las personas que participaron consideraron que la recolección de saliva y de hisopos era cómoda y fácil de aceptar. Esta alta aceptación podría favorecer que más personas se animen a realizarse el test.
Desafíos pendientes en la ruta del diagnóstico

Los investigadores reconocieron que su trabajo tiene limitaciones, como el uso de un solo cultivo de esputo como referencia y la baja participación de menores de 18 años.
Por eso, recomiendan hacer pruebas adicionales en niños y en personas con baja cantidad de bacterias para confirmar la eficacia del método.
En algunos casos, la saliva detectó la tuberculosis aunque el cultivo de esputo había dado negativo, y el seguimiento clínico posterior confirmó esos diagnósticos.
El equipo sugiere optimizar la recuperación de biomasa y el procesamiento de muestras para mejorar aún más la sensibilidad y ampliar el alcance del test.

“Nuestro estudio se hizo en una población específica. Es necesario escalarlo a la comunidad general y analizar sus resultados en ciertas poblaciones que no pueden producir la muestra ideal que se genera cuando hay cuadros clínicos pulmonares, como es el esputo”, comentó la investigadora.
“Los resultados muestran que la saliva probablemente recoge más material microbiano que los hisopos orales, lo que probablemente explica por qué el test molecular tuvo un mejor desempeño”, dijo el doctor Vargas, que fue el primer autor del estudio.
“Nuestros resultados muestran que el test en saliva podría ser una alternativa prometedora para el diagnóstico de tuberculosis en escenarios clínicos reales”, cerró.
Tras leer el trabajo, Domingo Palmero, profesor titular de Neumonología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, director del Instituto Vaccarezza y jefe de División Neumotisiología del Hospital Muñiz de Buenos Aires, comentó a Infobae, valoró el desarrollo del test.
“Podría ser muy útil en niños y adultos que no pueden expectorar, ya que permiten un diagnóstico rápido y sencillo”, destacó.
“La muestra más fácil de obtener y puede agilizar el proceso diagnóstico en el laboratorio si el test supera el proceso de evaluación final”, afirmó el profesor Palmero.
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