
Los jabalíes son mamíferos originarios de Europa y Asia, pero fueron introducidos por los seres humanos en otras regiones del mundo. Lograron expandirse y hoy están incluidos en la lista de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo, de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
En la provincia de Entre Ríos, productores agropecuarios han manifestado públicamente su descontento por el fuerte impacto de los jabalíes en su actividad. Pero no es la única jurisdicción de la Argentina que sufre las consecuencias de la invasión.
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Los jabalíes ya están en 16 de las 24 jurisdicciones del país, y un grupo de investigadores advirtió sobre los efectos negativos que generan. Lo publicaron en la revista Ecología Austral, y propusieron que se lleve a cabo una estrategia nacional para controlar la especie.

Los científicos detallaron las tres consecuencias principales de la expansión de los jabalíes en el país:
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- Impacto en la biodiversidad: Los jabalíes afectan la biodiversidad a través de la depredación y la competencia con especies nativas. Su comportamiento de hozado, es decir, el movimiento de la tierra con el hocico, modifica el suelo y reduce la vegetación nativa, y así promueve además la expansión de plantas exóticas. Ese disturbio afecta la estructura del suelo y la regeneración de diversas especies vegetales nativas. Además, el jabalí compite con otras especies animales como el venado de las pampas y el pudú, que son nativas, y de esta manera amenaza su supervivencia.
- Impacto económico: Los jabalíes causan grandes pérdidas en el sector agrícola porque dañan cultivos y campos de pastoreo y rompen infraestructura rural como alambrados. La especie también impacta la actividad ganadera al depredar ganado menor y genera costos considerables en las medidas de control. En 2022, el entonces Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible estimó pérdidas entre 900 y 1400 millones de dólares por año.
- Impacto en la salud pública: Los jabalíes son reservorios de patógenos que afectan tanto a animales domésticos como a los seres humanos. Pueden diseminar 91 patógenos, que causan enfermedades como brucelosis, leptospirosis, toxoplasmosis, triquinosis, tuberculosis y hepatitis E.

El trabajo fue realizado por los investigadores, que pertenecen al Instituto de Investigaciones en Recursos Naturales, Agroecología y Desarrollo Rural (IRNAD), el Conicet, el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras, la Universidad Nacional de Mar del Plata, la Universidad Maimónides, y la Universidad Nacional de Luján, entre otras instituciones.
Consideraron que “en la Argentina, la situación actual del jabalí es en extremo compleja, con poblaciones que habrían aumentado durante las últimas décadas en muchas regiones del país y una continua expansión territorial”.
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El manejo y el control del jabalí “amerita un lugar prioritario en la agenda de organismos vinculados a temas de conservación de la biodiversidad, producción, sanidad animal y salud pública”.
Cómo fueron introducidos en el país

La introducción del jabalí en Argentina comenzó en 1906, cuando los primeros ejemplares fueron llevados al coto de caza San Huberto (hoy Reserva Provincial Parque Luro) en La Pampa. Entre 1917 y 1922, algunos ejemplares fueron trasladados a la estancia Collun-Có en Neuquén. Hubo escapes accidentales que facilitaron la dispersión de los animales hacia los parques nacionales Lanín y Nahuel Huapi.
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Durante las tres décadas siguientes, se introdujeron más ejemplares en distintas zonas del país, y se reforzaron las primeras poblaciones en regiones como el Litoral, el centro y el sur.
Entre 1914 y 1930, hubo otros escapes desde cotos de caza, lo que permitió la expansión de la especie hacia provincias como San Luis, Córdoba, Santa Fe, Chubut y Entre Ríos. Esos eventos iniciales y posteriores permitieron la gran expansión geográfica del jabalí, tanto de manera natural como mediada por los seres humanos, de acuerdo con los investigadores.
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Qué favoreció la expansión de los jabalíes

El jabalí tiene una alta capacidad reproductiva. La maduración sexual ocurre entre los 5 y los 12 meses de vida, y tiene una gestación corta de aproximadamente 120 días.
“Cada camada suele tener hasta 10 crías. Esta capacidad reproductiva, junto con una alta tolerancia a diferentes condiciones climáticas, ha permitido que el jabalí se extienda exitosamente por el territorio”, explicó a Infobae el doctor Sebastián Ballari, uno de los coautores del trabajo publicado en Ecología Austral.
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Desde cuándo se considera que el jabalí es una plaga en el país

En la Argentina, el jabalí había sido declarado como una especie dañina para las actividades agrícola-ganaderas en 1953.
Desde entonces, y a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, en las distintas poblaciones de jabalíes y cerdos silvestres, la especie fue declarada como plaga por diferentes jurisdicciones provinciales. Según esa categoría de manejo, los propietarios de tierras tienen la responsabilidad de prevenir la propagación y, en la medida de lo posible, erradicar la plaga dentro de sus predios.
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En el año 2021, se incluyó al jabalí en la lista “Especies Exóticas Invasoras” a nivel nacional. Se la clasificó como “especie exótica invasora de uso controlado”, y surgieron propuestas para avanzar con un plan nacional para el control del jabalí dentro de un marco interinstitucional.
Sin embargo, aún hoy el país no cuenta con una estrategia nacional para el manejo de esta especie, señalaron los científicos Ballari junto con Ricardo Gürtler, Marina Winter, y Noelia Barrios-García, entre otros.
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En diálogo con Infobae, la doctora Fernanda Cuevas, investigadora en especies exóticas del Conicet en Mendoza, comentó: “El jabalí tiene una amplia distribución en la Argentina, que incluye la provincia de Entre Ríos. El hecho de que no haya una estrategia de manejo a nivel nacional hace imposible detener su avance”.
Las poblaciones de jabalí —pronosticó— “seguirán expandiéndose a medida que las características del ambiente lo permitan. Es decir, si los animales encuentran comida y agua”.
Los campos cultivados son “una fuente de alimento muy disponible para el jabalí. A medida que se expanda la agricultura también lo hará esta especie. Están creciendo en abundancia las poblaciones establecidas en esos sitios, y probablemente el daño sea más notorio”.
Contó que en Mendoza se está observando expansión a sitios cerca de las ciudades y hay un aumento poblacional. “Tenemos serios problemas con los cultivos de papa”, señaló.
Cómo se controló a los jabalíes en un parque nacional

En 1966 se creó el Parque Nacional El Palmar, que se encuentra en la provincia de Entre Ríos y recostado sobre el Río Uruguay. Ese ecosistema tan valioso fue amenazado principalmente por la introducción de jabalíes y ciervos axis.
Esos animales produjeron graves alteraciones y generaron diferentes daños. Para desacelerar el avance, se implementó una estrategia supervisada en el Parque Nacional.
Como informó Infobae el 24 de agosto pasado, un equipo de investigadores del Conicet, la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, y la Administración Nacional de Parques Nacionales junto con colegas de tres universidades de los Estados Unidos evaluaron los resultados de la estrategia que había funcionado, ya que se redujeron las poblaciones de los dos animales y se obtuvieron beneficios adicionales para la comunidad.
La iniciativa consiste en reclutar a cazadores deportivos, que donan sus horas de trabajo y aportan su habilidad y recursos para realizar la tarea de una manera estructurada y supervisada. Se llevan una parte del producto de los jabalíes y los ciervos axis para consumo propio y el Parque dona otra parte a escuelas y comedores comunitarios de la región.
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