
Algunas personas se contagian la bacteria Estreptococo del grupo A o Streptococcus pyogenes y pueden sentir solo un dolor de garganta: una faringitis. Otras además pueden sumar un sarpullido y se trata de un cuadro de escarlatina. Pero hay otro grupo que, con el mismo patógeno, sufren complicaciones por una infección invasiva que puede desencadenar en la muerte.
La bacteria Streptococcus pyogenes capturó la atención de médicos y autoridades de salud pública por los brotes que generó desde la segunda mitad del año pasado en Europa y América del Norte, además de países de Sudamérica. Expertos en biología molecular e infectología de diversas naciones compartieron con Infobae cuáles son los diferentes factores que han contribuido al aumento de casos durante los últimos dos años y cuáles son las hipótesis.
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Tras los alertas que dieron la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud en diciembre pasado, la cartera de salud de la Argentina decidió que los nuevos casos fueran de notificación obligatoria en los centros de salud y hospitales y se diseñó un protocolo de vigilancia intensificada.

En la Argentina, hubo 75 casos reportados de infección invasiva por ese patógeno durante 2022. Este año, los casos de pacientes en el país con las infecciones invasivas notificados fueron 487, y la mitad fueron niñas y niños. También se reportaron 78 fallecimientos, según informó el Ministerio de Salud de la Nación el lunes pasado. En octubre hubo un brote de escarlatina en una escuela en Santa Fe, con 5 casos.
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En Uruguay también ocurrieron brotes por el mismo patógeno. Hasta el 19 de diciembre de 2022 se habían reportado 21 casos, de los cuales 8 murieron. En octubre pasado, el Ministerio de Salud Pública de ese país informó sobre un brote en un grupo de una escuela de Montevideo, con tres afectados, de los cuales falleció un niño de 5 años.
Se trata de un avance de un patógeno que ahora sorprende más y duele por las vidas que se lleva, pero hay evidencias científicas de que ya estaba aumentando su incidencia incluso antes de la pandemia por el coronavirus, y aún no hay una vacuna específica contra la infección.
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“La suba de casos de Argentina y Uruguay también se dio en otros países como el Reino Unido o Australia”, dijo a Infobae el investigador en enfermedades infecciosas Mark Walker, de la Universidad de Queensland, en Brisbane, Australia.

El profesor Walker y su equipo habían dado una advertencia al mundo en octubre de 2020 a través de un estudio en la revista Nature Communications. Habían descubierto que una variedad de bacterias Streptococcus pyogenes habían adquirido toxinas “superantígenas”, formando nuevos clones. Alertaron que esas toxinas permitían que el patógeno colonizara mejor a su huésped, el organismo humano.
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En febrero pasado, el científico informó que había detectado en su país, Australia, una variante, llamada “M1UK” que antes había sido identificada en el Reino Unido y en países de Asia. Luego, como informó Infobae en agosto, investigadores del Instituto ANLIS/Malbrán de la Argentina encontraron 3 aislamientos a partir de muestras de los pacientes con M1UK. Es el clon que tuvo una expansión veloz y se lo considera como un nuevo linaje de la cepa pandémica M1T1 (M1global).
También en ANLIS/Malbrán se identificó un grupo de 7 aislamientos de la Streptococcus pyogenes M1 genéticamente muy relacionados. Ese grupo adquirió “un elemento genético móvil que codifica para la toxina superantigénica SpeC”, según aclararon los expertos en el boletín de epidemiología del Ministerio. A partir de esos hallazgos, se está investigando la posible relación entre los clones emergentes y el aumento de casos en 2023.
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Al igual que el coronavirus que causa el COVID-19, la bacteria puede propagarse a partir de la tos o los estornudos de las personas con la infección. Pero, ¿por qué habría aumentado su incidencia aún más durante 2022 y 2023?
“Las causas del aumento aún deben ser determinadas. Pero potencialmente se puede sospechar que hubo varios factores. Uno de ellos son las nuevas variantes de la bacteria”, contestó Walker. Entre 2020 y 2021 hubo confinamientos y distanciamiento social que redujeron la inmunidad. Se registró un aumento de las infecciones virales y cambios en la inmunidad después de que las personas tuvieran COVID-19, señaló el investigador.
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Desde la perspectiva del médico argentino Roberto Debbag, ex presidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica, también hubo un aumento de infecciones de diferentes patógenos -incluyendo el virus sincicial respiratorio, el de la gripe, el meningococo y el Streptococcus pyogenes- tras la emergencia del COVID.

“Los países afectados en Sudamérica por el Streptococcus son Uruguay y Argentina, y también está asociado a los nuevos linajes de la bacteria que está circulando en el mundo que generan más infecciones invasivas”, explicó Debbag, en diálogo con Infobae. Sostuvo que los cambios en la inmunidad de algunas personas favorecieron las chances de adquirir diferentes infecciones.
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En la Argentina, según la cartera de Salud, el 38,5% de las muertes eran menores de 16 años. Si bien la infección se puede tratar con antibióticos, “la evolución de los cuadros es tan rápida que no da tiempo a controlar la infección en algunos pacientes. Por eso, es crucial que los síntomas se identifiquen -como la fiebre y las lesiones en la piel- y se hagan la consulta a tiempo”.
En tanto, Analía De Cristófano, jefa de infectología pediátrica del Hospital Italiano de Buenos Aires y coordinadora de la comisión Pediatría de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), comentó que la introducción de los nuevos linajes ha sido un factor importante para que este año haya más casos. “No solo afecta a niños sino también a adultos. Entre los 78 muertos reportados en la Argentina, hay adultos que tenían comorbilidades”.
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La especialista resaltó que la bacteria puede atacarse con un antibiótico, pero para eso los adultos también tienen que consultar al médico a tiempo. “Si tienen dolor de garganta y fiebre o sarpullido en la piel, tienen que hacer la consulta y no automedicarse”, enfatizó De Cristófano.
Los pacientes con síntomas pueden acceder a un hisopado de las fauces para detectar si tienen realmente el Streptococcus pyogenes y evitar el uso innecesario de medicamento. Recomendó que los contactos estrechos de las personas con el patógeno no tienen que hisoparse ni medicarse preventivamente.
“Los casos de infecciones invasivas por el Streptococcus pyogenes en la Argentina es parte de un fenómeno global que está ocurriendo de aumento de las infecciones. Hubo incrementos de las infecciones que son prevenibles por vacunas como de otras que aún no lo son, como es el caso del estreptococo”, afirmó Florencia Cahn, presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE). “Es clave -subrayó- que se haga un diagnóstico oportuno, un tratamiento temprano y una vigilancia adecuada del patógeno”.
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