Uno de los indicadores más importantes que tiene un país para promover su desarrollo y bienestar en su población es la inversión que se realiza en ciencia y salud. En ese sentido, Argentina tiene muy buenas noticias. La inversión en investigación clínica creció 130% y se duplicó la cantidad de expertos en los últimos 5 años.
Según la última Encuesta sobre Investigación y Desarrollo (I+D) del Sector Empresario Argentino (ESID) realizada por la Dirección Nacional de Información Científica del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación (MINCyT), las empresas dedicadas a investigación clínica en Argentina invirtieron 41.134 millones de pesos en actividades de I+D durante el año 2021.
Y otro dato muy importante que pone en evidencia el rol que tiene la I+D en el país es que los laboratorios de innovación farmacéutica nucleados en la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEME) y la Cámara Argentina de Organizaciones de Investigación Clínica (CAOIC), concentraron el 92% de la inversión en I+D clínica, lo que representa el 44% de la inversión total en I+D de todo el sector empresario, que fue de 93.557 millones de pesos.
“Argentina puede convertirse en un hub regional de investigación clínica. Nuestro país tiene la capacidad y buenos profesionales en un área sumamente valiosa para hacer avanzar la ciencia. La investigación clínica es esencial en el desarrollo de nuevos fármacos y tratamientos. Además, produce un importante impacto económico en el país que se desarrolla, genera empleo calificado e ingreso de divisas”, señaló Carlos Escobar Herrán, director ejecutivo de CAEME.
En tanto, la Susana Baldini, directora médica de CAEME afirmó que hubo récords históricos de protocolos presentados ante la ANMAT [Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica], con todos los estándares internacionales de la más alta calidad. Estos protocolos clínicos son el manual de instrucción de cómo realizar un estudio clínico para que se pueda replicar en cualquier laboratorio del mundo y así hacer una mejor revisión y luego estadística de aplicación del mismo.
“Hemos dado mucho impulso a la salud y la ciencia en los últimos años y la ANMAT también lo ha hecho a partir de una resolución de una norma interna en 2017 que agilizó la metodología de evaluación de protocolos y el acortamiento de los tiempo para emitir aprobaciones, que antes estaba en 140 días y ahora pasó a unos 80. Esto es muy importante, ya que el tiempo es uno de los factores clave para elegir la realización de estudios clínicos. Es por eso que la inversión extranjera también se fija en esto a la hora de invertir en un país y aplicar investigación avanzada que, además de rendir sus frutos, implica el crecimiento del trabajo sostenido y en blanco”, afirmó Baldini en diálogo con Infobae.
Y agregó: “Es una actividad económica que impulsa directamente al país con mucha potencia. En 2017 Argentina tenía 1.800 especialistas abocados a estas tareas, hoy tiene 4.182. Dentro de CAEME tenemos asociada a la Cámara Argentina de Organizaciones de Investigación Clínica, CAOIC. Son 28 empresas que juntan el 92% de los recursos humanos. Cuando se comparan todos los sectores de I+D privada, los que tienen financiamiento externo, el 92% proviene de investigación en I+D clínica. Esto es una gran fuente de divisas para un país, además de posicionarlo en la élite de las investigaciones médicas”.
Para la experta médica, se trata de trabajos de investigación médica de alto nivel que nos posibilita participar del tablero internacional científico, con más investigación, innovación y ciencia. “Además, la investigación clínica es vital para que los nuevos productos lleguen al país luego de su aprobación, ya que luego se registra y comercializa aquí, como ocurre a nivel mundial. Es la salud del futuro que tenemos antes desarrollada acá. En 2021 hubo 40.000 pacientes beneficiados por estudios clínicos. Y hay que destacar que en la mayoría de los casos el placebo no se usa. El control es el mejor tratamiento que pueden tener las personas y eso es lo que conlleva un estudio clínico”, remacó Baldini.
La encuesta revela que en la actividad de ensayos clínicos casi todas las empresas han realizado sus actividades con fondos provistos por sus casas matrices internacionales. Así es como el 93% de la I+D clínica durante el 2021 fue financiada con recursos aportados por las propias compañías globales radicadas en el país. Del total de la inversión efectuada, el 51,2% se destina a pagar tasas, impuestos y equipamiento de laboratorio. El 48,6% va a la institución directamente para financiar el proyecto. Esto significó 19.580 millones de pesos el último año.
El Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, Daniel Filmus, remarcó: “Esta encuesta releva un total de entre 1.500 y 2.000 empresas radicadas en nuestro país y que invierten en I+D. Los datos demuestran que el aporte que realiza la industria farmacéutica de innovación es contundente y su crecimiento ha sido sostenido durante los últimos cinco años. En Argentina tenemos talento y capacidad de innovación. Articular el esfuerzo privado con políticas públicas resulta fundamental para seguir promoviendo la inversión y el crecimiento de un sector clave para la ciencia”.
En tanto, Escobar Herrán afirmó que en los últimos años “se tomaron medidas para que Argentina pudiera ser más competitiva, sin embargo, aún existen espacios para crecer. Los datos relevados por la encuesta son muy relevantes porque ponen de relieve el esfuerzo de inversión realizado por nuestro sector y dimensionan el potencial de esta actividad así como su impacto en materia de crecimiento y desarrollo para el país”.
Los medicamentos innovadores generan un aumento en la expectativa de vida, reducen índices de mortalidad en diversas patologías y mejoran la calidad de vida de los pacientes, aliviando o previniendo el dolor, el deterioro funcional y la discapacidad. También reportan importantes ahorros para el sistema de salud público y privado. Además, brindan beneficios para la sociedad en su conjunto al posibilitar una mejor salud y mayor bienestar, reducir pérdidas de productividad laboral por morbilidad y/o mortalidad prematura.

Dentro de la investigación clínica se incluyen todas las actividades destinadas a determinar la eficacia, la seguridad y calidad de los medicamentos, tratamientos y mecanismos de detección, diagnóstico o prevención de enfermedades humanas. Se trata de una de las actividades productivas más pujantes de la denominada economía del conocimiento, un área de la economía que crece año a año en la Argentina y que cuenta con una ley de promoción sancionada en 2019 y modificada en 2020.
La encuesta también relevó que durante 2021 4.187 personas trabajaron en actividades de I+D clínica, lo que significa que el sector concentró el 20,7% del total de los recursos humanos dedicados a I+D, mientras que en 2017 ese porcentaje era de apenas el 13%.
Por último, una particularidad que distingue a la actividad de investigación clínica en Argentina es el alto nivel de participación de mujeres. Si se analiza el personal con función de investigadores, el protagonismo de las mujeres es contundente al alcanzar el 69,8%. Según la encuesta el nivel participación femenina es el más alto entre todos los ámbitos y duplica el promedio del sector empresario en su conjunto.
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