
El consumo de tabaco, beber alcohol en exceso, la mala alimentación y la obesidad son factores de riesgo que elevan la probabilidad de desarrollar enfermedades. El cáncer es la segunda causa principal de muerte a nivel global, y casi la mitad de los fallecimientos provocados por patologías oncológicas podrían evitarse si se reducen estos factores de riesgo.
Una amplia investigación, liderada por la Universidad de Washington, EEUU, y publicada en 2022 en la revista The Lancet, analizó el impacto que tienen 34 factores de riesgo sobre la salud y la mortalidad provocada por 23 tipos de cáncer, los cuales fueron responsables de 4,45 millones de muertes en todo el mundo en 2019, el 44,4 % de la cifra total.
Los científicos recopilaron datos de múltiples bases de datos de registros vitales de acceso público a nivel mundial, para analizar tanto las muertes relacionadas con el cáncer como la carga de enfermedad relacionada con el cáncer durante el período 2010-2019.

El 44,4% de todas las muertes por cáncer y el 42% de los años saludables perdidos podrían atribuirse a factores de riesgo prevenibles, determinaron los resultados del estudio.
“Este estudio representa el esfuerzo más grande hasta la fecha para determinar la carga global de cáncer atribuible a los factores de riesgo, y contribuye a un creciente cuerpo de evidencia destinado a estimar la carga atribuible al riesgo para cánceres específicos a nivel nacional, internacional y a nivel mundial”, indicó Chris Murray, director del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington, EEUU, y primer autor del documento.
Las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que el cáncer es la segunda causa de muerte en todo el mundo. En general, los factores de riesgo como el consumo de tabaco, de alcohol, la obesidad y los peligros ambientales representaron más de 4 millones de muertes relacionadas con el cáncer y más de 100 millones de años de vida ajustados por discapacidad.
Esto se traduce en que más del 44 % de todas las muertes por cáncer y el 42 % de todos los años ajustados por discapacidad están relacionados con riesgos potencialmente remediables.

Los autores del estudio buscaron identificar mejor dónde se podrían implementar medidas de mitigación a nivel mundial, y así abordar de modo más eficiente las medidas para reducir estos factores de riesgo siempre que sea posible.
“Fumar sigue siendo el factor de riesgo más alto para la carga del cáncer durante la vida, así como el factor de riesgo más alto para las muertes por cáncer. Esto es en todas las regiones sociodemográficas y para todos los sexos”, resaltaron los investigadores en su informe. Los cánceres asociados con el tabaquismo incluyen con mayor frecuencia los cánceres de pulmón, bronquios y otros cánceres del tracto aerodigestivo, como el de garganta y el de esófago.
Los cánceres relacionados con el sexo sin protección generalmente fueron secundarios a infecciones de transmisión sexual como el VPH (virus del papiloma humano) que provocaba cáncer de cuello uterino, de garganta y anorrectal, y la hepatitis B y C que provocaba cáncer de hígado.
La principal causa de muerte por cáncer atribuible al riesgo tanto para mujeres como para hombres en todo el mundo fue el cáncer de tráquea, bronquios y pulmón. Estos representan el 36,9% de todas las muertes por cáncer atribuibles a factores de riesgo.

Le siguieron el cáncer de cuello uterino (17,9%), el cáncer de colon y recto (15,8%) y el cáncer de mama (11%) en mujeres. En los hombres, fue el cáncer de colon y recto (13,3%), cáncer de esófago (9,7%) y cáncer de estómago (6,6%).
“Una proporción sustancial de la carga del cáncer a nivel mundial tiene potencial para la prevención a través de intervenciones destinadas a reducir la exposición a factores de riesgo de cáncer conocidos, pero también que un gran porcentaje de la carga del cáncer podría no ser evitable mediante el control de los factores de riesgo actualmente estimados. Por lo tanto, los esfuerzos para reducir el riesgo deben combinarse con estrategias integrales de control del cáncer que incluyan esfuerzos para respaldar el diagnóstico temprano y el tratamiento eficaz”.
Al observar todos los factores de riesgo atribuibles, los investigadores notaron que las muertes por cáncer aumentaron un 20 % durante el período de estudio 2010-2019.
El tipo de factor de riesgo con el aumento más notable en la carga del cáncer se describió como “riesgos metabólicos”, o más específicamente glucosa en sangre (niveles de azúcar en sangre).
Si bien muchos de los factores de riesgo asociados con el cáncer podrían considerarse relacionados con los hábitos de estilo de vida, otros, como los contaminantes del aire, ocuparon un lugar casi tan alto en la lista de factores de riesgo extrínsecos como los relacionados con los comportamientos personales.
Seguir leyendo:
Últimas Noticias
Cada cuánto hay que cambiar las sábanas y qué riesgos implica postergar el lavado
El contacto nocturno con sudor, células cutáneas y polvo favorece la acumulación de residuos relacionados con los ácaros, especialmente en hogares donde existen alergias, asma u otras sensibilidades respiratorias

Así es el desayuno que puede ayudar a reducir el colesterol un 10%, según expertos
Lauren Manaker, experta en nutrición, advierte sobre ciertos ingredientes populares que, lejos de sumar beneficios, resultan contraproducentes para la salud cardiovascular. Qué tener en cuenta

Qué significa que las rodillas crujan y cuándo es motivo para consultar a un médico
Dos especialistas de Cleveland Clinic señalaron que este sonido puede esconder una dolencia que puede afectar la calidad de vida. Qué revela realmente, según una revisión publicada en British Journal of Sports Medicine

Por qué el estrés puede favorecer el aumento de peso: claves para prevenirlo avaladas por la ciencia
El cortisol, la falta de sueño y la búsqueda de alimentos reconfortantes forman parte de los mecanismos que conectan la presión emocional con cambios en la alimentación

Dieta o cardio para bajar de peso: cuál estrategia ayuda a adelgazar más y por cuánto tiempo
Una revisión con más de 500.000 observaciones y un metaanálisis adicional coinciden en señalar una estrategia con resultados sostenidos, que permite una reducción promedio de hasta 3,68 kilogramos tras 12 meses


