
En el segundo y tercer trimestre del embarazo, los requerimientos maternos de hierro pueden aumentar hasta ocho veces o un total de 1g de hierro adicional.
Se sabe que la desregulación de la homeostasis (capacidad de los organismos de mantener constancia en su composición de propiedades) del hierro en madres embarazadas y/o niños induce daño neurológico duradero.
El estrés materno prenatal (EP), incluido el estrés y la ansiedad psicosocial general y específico del embarazo, puede poner en peligro el equilibrio de la homeostasis materna.
Las mujeres embarazadas son especialmente vulnerables al estrés cuando se enfrentan a situaciones nuevas y potencialmente desafiantes, como problemas de imagen corporal, cambios en el estilo de vida y hormonas fluctuantes.
En un estudio publicado en Scientific Reports, científicos del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Universidad Técnica de Munich en Alemania y del Instituto de Fisiopatología y Bioquímica Clínica (INFIBIOC), perteneciente a la Universidad de Buenos Aires, Argentina, junto a otros profesionales de la Universidad de Washington y la Universidad de Duke, descubrieron que las necesidades de hierro en el segundo y tercer trimestre en mujeres embarazadas podrían aumentar ocho veces, pero que la absorción de hierro en los fetos se reducirá tanto como 15% en quienes experimentan estrés continuo.
Los efectos de la deficiencia de hierro son más perceptibles en los fetos masculinos, informaron los investigadores.
Bajo este escenario, las mujeres embarazadas deben controlar sus niveles de estrés y tratar de reducirlo a través de métodos de relajación y descanso. “Si el estrés continuo persiste, piense en los suplementos dietéticos de hierro y controle el nivel de hierro de sus recién nacidos cuando se los suministre -sugirió Martin Frasch, uno de los autores principales y profesor asistente afiliado de obstetricia y ginecología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington-. En nuestro documento establecimos la conexión entre el estrés continuo del embarazo y la homeostasis del hierro del neonato. El impacto está mediado por la edad materna y la posición socioeconómica o la educación en muchos casos, pero destaca la importancia de una atención médica más equitativa durante el embarazo como una forma sólida de mejorar el desarrollo mental prenatal y posnatal”.
Para los especialistas, el paliativo podría ser sencillo. “Simplemente tomar vitaminas nutricionales prenatales podría no ayudar. Aunque eso podría no compensar el déficit que se está viendo -agregó-. Casi la mitad de las mamás tienen deficiencia de hierro”.
Frasch aclaró que los fetos a menudo son receptivos rápidamente cuando se producen ajustes razonables en el hierro materno. “Lo que observamos aquí es que, en situaciones de estrés materno continuo, los fetos masculinos son mucho menos fuertes para controlar su salud de hierro que los femeninos, y sabemos que esto puede tener consecuencias ocasionales para su neurodesarrollo después del nacimiento”, completó.

La investigación implicó a 164 embarazadas en Alemania. La absorción de hierro fetal contrastaba con la de un grupo de control. Los parámetros de hierro en la sangre del feto de 107 pacientes se midieron al principio.
La mujer embarazada común necesita alrededor de 30 mg de hierro elemental por día para satisfacer las necesidades de mayor cantidad de sangre, la placenta y el feto en crecimiento. La mayoría de las vitaminas combinadas prenatales contienen mucho hierro, que es casi el doble de la cantidad que necesita una mujer que no está embarazada.
Los estudios han informado anteriormente que hasta la mitad de las mujeres embarazadas en países desarrollados tienen deficiencias de hierro, lo que a su vez puede causar bajo peso inicial o afectar el crecimiento neurológico de un feto. “Se sabe desde hace mucho tiempo que el estrés tiene un efecto sobre el desarrollo mental del feto -afirmó Frasch-. El estrés fetal se ha relacionado con situaciones neuropsiquiátricas posteriores, como el TDAH y el autismo, y con problemas neurodegenerativos, como el Parkinson y el Alzheimer”.
Frasch fue uno de los autores en otro estudio, publicado en enero, que informó que monitorear el estrés experimentado por una mujer embarazada a través de una máquina portátil o chequeos regulares podría prevenir retrasos en el desarrollo del niño después del parto. Ahora se encuentran en proceso de un siguiente estudio, integrado por el mismo grupo de investigación, que analizará formas de combatir el estrés en las madres mediante el uso de yoga, meditación y otros métodos de relajación para determinar sus efectos.
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