
Los frutos secos ayudan a tener una dieta balanceada y son ricos en ácidos grasos Omega 3, que son beneficiosos para la salud cardiovascular. Recientemente, nuevas investigaciones aportaron más datos para tener en cuenta sus propiedades: el Hospital Clinic de Barcelona llevó adelante una investigación entre más de 600 adultos a lo largo de dos años para estudiar los vínculos entre las nueces y los niveles de colesterol.
La mitad de los 628 voluntarios llevaron adelante una dieta que incluyó media taza de nueces al día, los investigadores monitorearon los niveles de colesterol y, tras dos años de seguimiento, llegaron a la conclusión que esos pacientes bajaron los niveles de las lipoproteínas de baja densidad en sangre (LDL, por sus siglas en inglés, low density lipoproteins), el llamado “colesterol malo”, y además, redujeron significativamente la cantidad de partículas pequeñas de LDL.
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Los médicos coinciden en que, los niveles altos de LDL, el conocido como “colesterol malo”, están relacionados con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular.

“Estudios anteriores han demostrado que los frutos secos en general, y las nueces en especial, se asocian con tasas más bajas de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares”, comentó Emilio Ros, uno de los investigadores del estudio y nutricionista del Hospital Clínic de Barcelona. Y remarcó que, un hallazgo prometedor del estudio, es que esas propiedades beneficiosas para el corazón se deben a que “reducen los niveles de colesterol LDL, y ahora tenemos otra razón: mejoran la calidad de las partículas de LDL”.
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El colesterol es una sustancia grasa muy importante para el funcionamiento normal del organismo en niveles recomendados. Valores alterados de colesterol, contribuyen a la acumulación de grasa en las arterias afectando el flujo sanguíneo al corazón, al cerebro y al resto del cuerpo. Esto aumenta el riesgo de afecciones cardiovasculares, derrames cerebrales y coágulos de sangre.
Los investigadores concluyeron que “el estudio va más allá de los niveles de colesterol LDL, e intenta tener una imagen completa de todas las lipoproteínas y el impacto de comer nueces a diario y su potencial para mejorar el riesgo cardiovascular”. En el relevamiento se analizaron datos de 628 adultos sanos, de entre 63 y 79 años, residentes en Barcelona, España o Loma Linda, California.
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Durante dos años, los médicos evaluaron los niveles de colesterol de cada paciente, analizaron la concentración y el tamaño de las lipoproteínas para rastrear características asociadas a la enfermedad cardiovascular. Los investigadores concluyeron que los participantes que consumieron media taza de nueces diarias, lograron niveles más bajos de colesterol LDL al final del período de estudio, en un promedio de 4,3 mg/dl. Al mismo tiempo, su colesterol total se redujo en un promedio de 8.5 mg/dl.

El consumo habitual de nueces se vinculó con una reducción del 4,3% en el total de partículas de lipoproteínas de baja densidad (LDL) y un 6,1% en partículas pequeñas de LDL. Además, el equipo científico reportó que, la lipoproteína de densidad intermedia, o colesterol ‘IDL’, que es un precursor del LDL, también disminuyó en el grupo de las nueces. En los hombres, la reducción fue de 7,9%, mientras que en las mujeres fue del 2,6%. Los especialistas no obtuvieron datos concluyentes respecto a esta diferencia por género, y siguen evaluando el motivo de ese contraste.
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Por su parte, el reconocido nutricionista Alberto Cormillot, detalló que “se conoce como frutos secos a un grupo de alimentos compuesto por semillas comestibles encerradas en una cáscara dura cuya característica común es ser pobres en agua. Tienen proteínas vegetales que son muy buenas, antioxidantes, y vitaminas del grupo B, además deminerales. Ese conjunto lo transforma en uno de los alimentos que más ayuda a prolongar la vida. Esa es la parte positiva. La parte negativa, es que a veces uno comienza a comerlas y no para”.
Además de aprovechar las propiedadas de las nueces, hay que estar atentos a las cantidades y formas de consumo, este nuevo estudio toma como medida de porción, media taza por día. El doctor Cormillot apuntó: “Para obtener todos sus beneficios hay que consumirlas en estado natural, sin tostar. De lo contrario, pierden los antioxidantes que se encuentran en la piel”. Y advirtió que hay que ser cuidadosos con la ración para no comer demás, por su alto contenido calórico. Cormillot recomendó comerlas “en el desayuno, o como colación mezclado con algún yogur, también en salsas, guarniciones o sopas. En conclusión, los frutos secos pueden ir en cualquier momento del día”.
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