
Según las conclusiones de un ensayo realizado por investigadores alemanes de la Universidad Técnica de Munich (TUM) y el Helmholtz Zentrum München, los niveles de polen en el aire son más elevados y en el mismo se pueden observar mayores tasas de infección por SARS-CoV-2.
Ante esto, muchas personas alérgicas al polen se preocupan ante la posibilidad de aumentar una infección por coronavirus. El sistema inmunitario de una persona alérgica funciona como el de una que no lo es con respecto a su función de defensa frente a microorganismos, señalan desde la Sociedad Española de Alergología Española de Inmunología Clínica (SEAIC).
Los síntomas que comparten la alergia al polen y el COVID-19 son escasos, porque el primero provoca molestias a nivel nasal, desde picazón, congestión y destilación, o bien estornudos. Pero no se asocia con malestar ni con fiebre. Además, los síntomas alérgicos son bastante intermitentes, ya que aparecen en el momento de estar al aire libre y en los días de mas viento, y desaparecen al rato de entrar en casa, afirman desde la entidad.

Los integrantes de la cátedra de medicina ambiental de la Universidad Técnica de Múnich recopilaron datos sobre las concentraciones de polen en el aire, las condiciones climáticas y las infecciones por SARS-CoV-2, teniendo en cuenta la variación de las tasas de infección de un día a otro y el número total de pruebas positivas. Así, demostraron que el polen en el aire puede representar, en promedio, el 44 por ciento de la variación en las tasas de infección, y la humedad y la temperatura del aire también influyen en algunos casos. Durante los intervalos sin regulaciones de bloqueo, las tasas de infección fueron en promedio un 4% más altas con cada aumento de 100 granos de polen en el aire por metro cúbico.
Los síntomas de la rinitis alérgica suelen remitir con cierta rapidez tras la toma de antihistamínicos y la presencia de fiebre es nula, salvo que se complique con una sinusitis aguda. En una infección leve por coronavirus, los síntomas son más parecidos a los de un catarro, con una congestión nasal más persistente, con mucosidad espesa y de un color amarillo-verdoso. Otros signos asociados son el dolor de garganta, el cansancio, el abatimiento y los dolores musculares. Si la infección progresa y se agrava, aparecerá la sensación de falta de aire.
”La tos seca es un síntoma común en muchas patologías. Si esa tos es debida a pólenes, aparecerá cuando el paciente se encontrase al aire libre y menguará cuando el paciente utilice su broncodilatador. Por otro lado, la tos asmática, por lo general, no vendrá acompañada de fiebre o dolor muscular. Sin embargo, la tos por coronavirus es persistente y no desaparece con medicación”, especifican desde la Sociedad Española de Alergología Española de Inmunología Clínica.
Las concentraciones intensas de polen conducen a una respuesta inmune más débil en las vías respiratorias a los virus que pueden causar tos y resfriados. Cuando un virus ingresa al cuerpo, las células infectadas generalmente envían proteínas mensajeras. Es el caso del SARS-CoV-2. Estas proteínas, conocidas como interferones antivirales, indican a las células cercanas que intensifiquen sus defensas antivirales para mantener a raya a los invasores. De esta manera se activa una respuesta inflamatoria adecuada para combatir los virus.

Si bien las personas con sistemas inmunológicos comprometidos tienen un mayor riesgo de contraer COVID-19 grave, las personas que tienen alergias no tienen un sistema inmunológico comprometido. Sus alergias en realidad son una reacción excesiva del sistema inmunitario. Entre las personas que padecen algún grado de asma, las que tienen una enfermedad más grave, tienden a estar en un grupo de mayor riesgo de infecciones virales, especialmente si el asma no está bien controlada.
Según una de las autoras y profesora de medicina ambiental de la Universidad Técnica de Munich, Claudia Traidl-Hoffmann, advierte a las personas con alto riesgo, que controlen los pronósticos de polen en los próximos meses y afirma: “usar una máscara de filtrado de partículas cuando las concentraciones de polen son altas puede mantener tanto el virus como el polen fuera de las vías respiratorias”.
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