
Un grupo de personas que trabajan en instituciones científicas públicas y privadas en la Argentina han decidido llamarse Las Curie. Honran la memoria de la física polaca Marie Curie, que fue la primera persona en recibir dos premios Nobel en distintas especialidades (Física y Química), pero sufrió discriminación en su carrera como investigadora a principios del siglo pasado: la Academia de Ciencias de Francia nunca la aceptó.
Más de 100 años después, Las Curie denuncian que en la Argentina aún hay machismo, discriminación hacia las mujeres y las disidencias, incluyendo a las personas trans, en los ambientes científicos y tecnológicos. En algunos casos, advierten que se han hecho protocolos para prevenir acosos y otras formas de violencia, pero las personas que están a cargo de cumplirlos son las mismas que ejercen los maltratos.
“Empezamos a gestar Las Curie después de un Encuentro Nacional de Mujeres y tomó forma como colectivo en 2017. Nos pensamos como una agrupación de trabajadoras en ciencias y tecnología que va más allá de la definición tradicional. Incluimos a las disidencias que forman también parte del sistema científico y tecnológico. Incluimos técnicas y administrativas”, contó a Infobae la bioingeniera y especialista en radioquímica y aplicaciones Nucleares, Jesuana Aizcorbe.

“Nos agrupamos para hacer acciones que tiendan a la igualdad -aclaró Aizcorbe, que trabaja en el Instituto Dan Beninson del Centro Atómico Bariloche, dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica-. Buscamos que haya un mayor protagonismo de las mujeres y las disidencias en las ciencias, y que haya protocolo para evitar las diferentes formas de violencia. También acompañamos a las personas que necesitan denunciarlas. Debatimos sobre las situaciones de evaluación para la promoción en la carrera científica para que se tengan en cuenta las tareas de cuidado que se hacen en el hogar. Queremos que las mujeres y las disidencias puedan participar mejor para que las ciencias y la tecnología estén en manos de más personas”.
Para la física Laura Kniznik, ser parte de Las Curie le permitió participar en debates hacia afuera, como el reclamo por el derecho al aborto legal y seguro en el país, y en las situaciones de violencia dentro de las instituciones científicas. “Aún hay machismo en las instituciones, y tejer lazos con otras personas nos permite transitar situaciones en las que desprecian nuestro trabajo. Escuchar lo que les pasa a otras personas ayuda y hace que desnaturalicemos las violencias y que los ambientes se transformen en vivibles”, señaló al ser entrevistada por Infobae.
“La discriminación hacia las disidencias aún persiste. Hay mucho por hacer para que las situaciones violentas dejen de estar legitimadas. No solo hablamos de femicidios, sino también acosos, burlas, situaciones incómodas, entre otras, que padecen tanto las mujeres como las disidencias. Necesitamos acciones de discriminación positiva para generar situaciones favorables y para que puedan partir desde otro lugar. La diversidad es una deuda pendiente en las instituciones científicas y tecnológicas”, sostuvo Kniznik, doctora en Física, graduada en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.

Las Curie tienen su página en Facebook y han participado en diferentes marchas públicas antes de la pandemia. Han expuesto sus preocupaciones en encuentros virtuales con miles de participantes. Otra integrante de Las Curie es Fran Bubani, la primera investigadora abiertamente trans del Conicet. Trabaja en el estudio de los nuevos materiales y dijo a Infobae: “Las mujeres estamos en una condición de desventaja en un montón de aspectos. Dentro de las ciencias, la tecnología y la innovación, sufrimos una discriminación generalizada en todas las etapas de las carreras. Es más difícil ingresar, permanecer y acceder a posiciones de mayor jerarquía”, señaló Bubani.
“Peleamos contra el piso pegajoso, las barreras invisibles y el techo de cristal. Aun cuando las mujeres son mayoría, como ocurre en el caso del Conicet, no hay una igualdad efectiva porque los cargos más altos están dominados por varones. En otras instituciones, como la Comisión de Energía Atómica, las mujeres somos minorías. En los puestos jerárquicos, están muy ocupados por varones”, añadió.
Por ejemplo, en la Comisión Nacional de Energía Atómica, el promedio general de científicas y técnicas es de alrededor del 35%. Este porcentaje aumenta al 39% para las trabajadoras contratadas. Dentro de las categorías más altas de la institución, solo un 22% de mujeres.
“Las Curie es un colectivo para visibilizar los aportes históricos de científicas como Marie Curie y muchas otras. Es también una acción política -enfatizó Bubani- para visibilizar la discriminación y los obstáculos que tenemos que superar las mujeres para sobrevivir en el sistema cientifico y tecnológico”.
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